La central obrera se moviliza junto a las CTA, movimientos sociales y sectores de la oposición para rechazar un proyecto que califica de regresivo, mientras acelera gestiones políticas y prepara una ofensiva judicial contra el Gobierno.
La Confederación General del Trabajo pasa a la acción frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei y convoca a una movilización masiva a Plaza de Mayo como primer gesto de una estrategia integral. La central busca mostrar músculo en la calle para forzar al Ejecutivo a negociar y frenar una iniciativa que considera un ataque directo a los derechos laborales y al poder de los sindicatos, en un contexto marcado por la falta total de diálogo con la Casa Rosada.
En el mismo tono, la CGT expresa un rechazo absoluto al proyecto oficial, al que define como flexibilizador y desfinanciador de la estructura sindical. “El rechazo a la reforma laboral, así como la presentó el Gobierno, es total”, sostiene Andrés Rodríguez, dirigente de UPCN y referente clave de la central. Según advierten, la iniciativa no solo empeora las condiciones de trabajo, sino que reduce la capacidad de negociación colectiva y debilita a las organizaciones gremiales.
Más adelante, la conducción sindical refuerza el carácter político de la protesta al montar el acto de espaldas a la Casa Rosada, una señal explícita hacia el presidente Javier Milei. A diferencia de otras etapas, la CGT decide confrontar de manera directa con el poder Ejecutivo y endurecer su posicionamiento. El mensaje del acto apunta a dejar en claro que avanzar sobre los derechos laborales no es una modernización, sino un retroceso, y que el movimiento obrero no está dispuesto a convalidarlo.
Finalmente, la estrategia de la CGT combina calle, Congreso y Justicia. Mientras intenta trabar el debate parlamentario y sumar apoyos en el Senado, la central analiza impugnar judicialmente los artículos más regresivos, entre ellos los que limitan el derecho a huelga y chocan con garantías constitucionales. En Azopardo advierten que esta movilización es solo el comienzo y no descartan nuevas protestas o un paro general, si el Gobierno insiste en avanzar, por más que a Milei y su gobierno les moleste.