El deterioro de la capacidad de pago de las familias empezó a golpear de lleno en los balances de las empresas que financian el consumo. Si la gente no paga, es un problema. Por ejemplo, La Anónima perdió $41.151 millones en su negocio financiero durante el último ejercicio, afectada por un salto de la incobrabilidad de Tarjetas del Mar, la sociedad que administra la tarjeta propia de la cadena de supermercados.
El resultado expone el impacto empresario de un problema que se profundizó durante los últimos meses: la mora de las familias llegó al 12,8% en junio y alcanzó el nivel más alto de la serie que el Banco Central publica desde 2010. La suba comenzó en noviembre de 2024 y desde entonces avanzó prácticamente sin interrupciones, con las tarjetas de crédito entre los segmentos más afectados. Mientras, el gobierno de Javier Milei insiste en que la mora es un problema “de cada endeudor, nadie los obligó”…
En el caso de La Anónima, el impacto fue particularmente fuerte. Los cargos por deudores incobrables de Tarjetas del Mar saltaron de $13.297 millones a $48.675 millones en términos comparables, lo que implica un incremento real del 266%.
El deterioro de la cartera terminó por comerse el negocio financiero de la compañía. Tarjetas del Mar obtuvo ingresos netos por $26.197 millones, por encima de los $18.931 millones del ejercicio anterior, pero esa mejora quedó completamente neutralizada por el aumento de la incobrabilidad y los $14.258 millones destinados a gastos comerciales y administrativos.