El dato del INDEC confirmó el estancamiento de la economía y encendió nuevas alarmas sobre una posible recesión técnica. Tras el derrumbe de julio, la actividad avanzó apenas 0,1% en agosto, muy por debajo de las expectativas del mercado, mientras la industria manufacturera cayó 3,2% interanual. Frente a este panorama, Luis Caputo se limitó a publicar cifras oficiales en redes sociales, sin ofrecer señales concretas de recuperación.
La economía argentina sigue sin encontrar un rumbo de recuperación sostenida. Los últimos datos oficiales volvieron a mostrar la fragilidad de la actividad bajo el gobierno de Javier Milei: después de la fuerte caída de julio, el rebote de agosto fue prácticamente imperceptible y dejó en evidencia las dificultades para revertir el deterioro de los sectores productivos.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una suba de apenas 0,1% mensual en agosto, luego del desplome de julio. El resultado decepcionó a los analistas, que esperaban una recuperación mucho más importante para compensar parte de las pérdidas del mes anterior. Además, el indicador tendencia-ciclo permaneció sin cambios respecto de julio, una señal de estancamiento que contradice el relato oficial de una reactivación generalizada.
La comparación interanual tampoco ofrece motivos para el optimismo: la actividad quedó 1,7% por debajo de agosto de 2025, mientras que el acumulado interanual hasta ese mes registró una baja del 1,2%, según el análisis citado por iProfesional. El panorama es especialmente preocupante porque la debilidad no se limita a una variación mensual aislada, sino que alcanza a sectores fundamentales para el empleo, la producción y el consumo interno.
Industria y finanzas, entre los sectores más golpeados
El detalle del INDEC vuelve a mostrar una economía que avanza a dos velocidades: mientras algunos sectores extractivos mantienen resultados positivos, actividades fundamentales para el entramado productivo registran retrocesos.
Entre los principales datos de agosto se destacan:
- Industria manufacturera: -3,2% interanual, reflejo de las dificultades que atraviesa la producción nacional.
- Intermediación financiera: -3,8% interanual, otro sector que mostró números negativos.
- Administración pública y defensa: -1,6% interanual, en un contexto de ajuste del gasto estatal.
- Explotación de minas y canteras: +11,1% interanual, uno de los sectores que sostuvieron el indicador.
- Hoteles y restaurantes: +3,1% interanual, entre las actividades que lograron crecer.
La fotografía es contundente: el crecimiento de actividades vinculadas con los recursos naturales no alcanza para compensar la debilidad de buena parte de la economía. El modelo puede exhibir resultados positivos en sectores específicos, pero eso no implica una recuperación extendida al conjunto de las empresas, los trabajadores y el mercado interno.
Caputo, sin respuestas frente a un dato decepcionante
La reacción del ministro de Economía, Luis Caputo, también llamó la atención. Lejos del entusiasmo que suele mostrar al difundir indicadores favorables al Gobierno, esta vez se limitó a publicar en su cuenta de X los principales números del EMAE, bajo el título «Evolución del nivel de actividad en agosto».
Caputo destacó que el indicador tendencia-ciclo se encontraba un 6,6% por encima de diciembre de 2023 y enumeró los sectores que crecieron y los que retrocedieron. Sin embargo, ese dato de comparación con el inicio de la gestión no modifica la señal más inmediata: la actividad apenas avanzó frente a julio y quedó por debajo del nivel de un año atrás.
El contraste resulta evidente. Mientras el Gobierno insiste en mostrar determinados indicadores como prueba del éxito de su programa económico, los datos más recientes exponen dificultades para recuperar la producción y sostener una expansión que alcance a la mayoría de las actividades.
La economía, al borde de una recesión técnica
El débil resultado de agosto reavivó las advertencias sobre una posible recesión técnica durante el tercer trimestre de 2026. La economía ya había sufrido una fuerte contracción mensual en julio y el rebote posterior fue insuficiente para recuperar el terreno perdido.
Para confirmar técnicamente una recesión, deberá verificarse una caída del PBI desestacionalizado durante dos trimestres consecutivos. Por eso, el dato mensual del EMAE no alcanza por sí solo para darla por confirmada: el resultado definitivo dependerá de la evolución de julio, agosto y septiembre y de la comparación entre los promedios trimestrales.
Pero la señal de alerta ya está encendida. Con una industria en retroceso, un mercado interno debilitado y una actividad que no consigue recuperarse con fuerza, el panorama vuelve a poner en cuestión las promesas de reactivación del Gobierno.
El problema es que el estancamiento no se resuelve con publicaciones en redes sociales ni con comparaciones estadísticas favorables. La economía necesita producción, inversión, empleo y consumo. Mientras esos motores no arranquen de manera sostenida, el riesgo de una nueva contracción seguirá pesando sobre el programa de Milei y Caputo.