Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje presidencial de Brasil con el 51,79% de los votos, frente al 48,21% obtenido por Bolsonaro, y quedó elegido para iniciar su cuarto mandato. El resultado revirtió el escenario de la primera vuelta, cuando el candidato del Partido Liberal había quedado primero con el 47,03%, contra el 45,16% de Lula. El dirigente del Partido de los Trabajadores reunió 64.256.232 votos, mientras que Bolsonaro alcanzó los 59.826.041.
La diferencia entre ambos candidatos se modificó de manera significativa entre las dos instancias electorales. En la primera vuelta, Bolsonaro había aventajado a Lula por 2.224.965 votos; en el balotaje, el resultado final favoreció al dirigente del PT por 4.430.191 sufragios. Lula sumó más de 10,3 millones de votos respecto de la primera ronda, mientras que Bolsonaro incorporó cerca de 3,7 millones. Es la primera vez en la historia electoral brasileña en que un candidato que había quedado segundo en la primera vuelta consigue revertir el resultado y ganar la presidencia en el balotaje. Así lo aseguró el politólogo Pablo Rodríguez Masena en un artículo en AGENCIA PACO URONDO.
El desempeño de Lula se apoyó especialmente en el Nordeste, región en la que había ganado en los nueve estados durante la primera vuelta, y en el crecimiento de su caudal electoral en el Sudeste, la región más poblada del país. En el Nordeste sumó casi tres millones de votos adicionales, frente a unos 398 mil de Bolsonaro. En el Sudeste, Lula incorporó alrededor de 4,8 millones de sufragios, más del doble de los casi 1,9 millones que agregó su adversario. También se impuso en la región Norte y revirtió el resultado en Minas Gerais, donde Bolsonaro había ganado en la primera vuelta por 48,24% contra 43,33%.
Otro dato destacado fue el aumento de la participación electoral. Mientras que en la primera vuelta había votado el 78,92% del padrón, en el balotaje la participación llegó al 80,78%, con casi tres millones de votos más.
Al mismo tiempo, disminuyeron los votos en blanco y nulos: en conjunto, pasaron de casi seis millones en la primera instancia a poco más de 4,1 millones en la segunda. Para el informe, la combinación de una mayor participación y el crecimiento del voto a Lula resultó decisiva para explicar la reversión de una elección que, después de la primera vuelta, parecía favorable a Bolsonaro.