Cristina Kirchner felicitó a Lula tras su contundente triunfo en Brasil: “Un auténtico 17 de Octubre electoral”

La expresidenta celebró la reelección del mandatario brasileño, quien se impuso a Flávio Bolsonaro en el balotaje y logró un nuevo mandato al frente del Palacio del Planalto. Cristina destacó el protagonismo del pueblo brasileño y comparó la jornada con una de las fechas más emblemáticas de la historia del peronismo.

Cristina Fernández de Kirchner felicitó a Luiz Inácio Lula da Silva por su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se impuso a Flávio Bolsonaro y consiguió un nuevo mandato. El resultado representa un nuevo capítulo en la trayectoria política del dirigente brasileño, que asumirá por cuarta vez la presidencia de su país.

A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Cristina puso el foco tanto en el respaldo popular recibido por Lula como en su capacidad para movilizar a la ciudadanía brasileña en una elección decisiva.

“FELICITACIONES… primero al pueblo brasileño que hoy protagonizó un auténtico 17 de Octubre electoral y después… a usted, compañero presidente Lula, que en su séptima elección presidencial supo despertar en sus compatriotas sentimiento y sentido para ganar esta batalla”, escribió la exmandataria.

La referencia al 17 de Octubre remite a la histórica movilización popular de 1945, considerada una fecha fundacional del peronismo. Con esa comparación, Cristina vinculó el triunfo brasileño con el protagonismo de las mayorías populares y la capacidad de construir una victoria electoral a partir de la identificación política y social.

Una victoria con impacto regional

Lula obtuvo el 51,78% de los votos frente al 48,22% de Flávio Bolsonaro, según los datos difundidos sobre el resultado del balotaje. El mandatario logró revertir la desventaja de la primera vuelta y asegurar su continuidad en el Gobierno brasileño.

El resultado también generó repercusiones en la política argentina, donde dirigentes de distintos espacios se pronunciaron sobre la elección. Mientras Cristina Kirchner celebró el triunfo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof destacó la importancia de la jornada y sostuvo que “nunca hay que rendirse”. Sergio Massa, por su parte, reivindicó la trayectoria de Lula, sus orígenes obreros y su defensa de la soberanía y los recursos nacionales.

El saludo de Cristina vuelve a poner de manifiesto la relación política entre ambos dirigentes, que comparten una trayectoria de vínculos y coincidencias en distintos momentos de la historia reciente de América Latina.

La elección brasileña adquiere relevancia más allá de sus fronteras: Brasil es un actor central de la región y su orientación política tiene consecuencias para la integración sudamericana y la relación entre los países del continente. La continuidad de Lula abre así una nueva etapa para su Gobierno, en un escenario regional atravesado por profundas diferencias políticas e ideológicas.

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LULAZO: Lula derrotó a Bolsonaro en el balotaje y logró su cuarto mandato como presidente de Brasil

El mandatario revirtió la derrota que había sufrido en la primera vuelta y consiguió la reelección frente al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva consiguió, este domingo, la reelección para un cuarto mandato al derrotar en el balotaje al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una jornada marcada por la polarización política, los cambios de liderazgo durante el escrutinio y la decisión judicial de extender el horario de votación en todo el país.

La victoria del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años, fue proyectada por el instituto Datafolha cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) había contabilizado el 86,41% de las urnas y el mandatario obtenía el 51,45% de los votos válidos, frente al 48,55% de su adversario, representante del Partido Liberal (PL).

El resultado significó una remontada electoral para Lula, que había terminado segundo en la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los sufragios válidos, equivalentes a 56,1 millones de votos, contra el 45,16% y 53,8 millones del actual presidente.

La diferencia de aproximadamente 2,2 millones de votos que Bolsonaro había conseguido en aquella instancia convirtió al balotaje en una disputa por los electores que habían respaldado a otros candidatos, en medio de fuertes cuestionamientos cruzados y de una campaña que volvió a dividir al país entre el oficialismo y el movimiento conservador identificado con la familia Bolsonaro.

La jornada electoral estuvo atravesada por una decisión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal (STF), que ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto hasta las 17, después de que ambas campañas presentaran reclamos por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos a los centros electorales.

La resolución fue adoptada por el juez Cristiano Zanin, a raíz de denuncias relacionadas principalmente con problemas en el transporte público en el estado de Bahía, además de inconvenientes meteorológicos señalados en otras regiones del país.

La medida alteró el desarrollo habitual del escrutinio, ya que el TSE había comenzado a difundir resultados cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de las secciones electorales. En ese momento, Lula registraba el 57,66% de los votos contra el 42,34% de Bolsonaro, pero la publicación de los datos quedó suspendida hasta que finalizara el horario ampliado de votación.

Una vez reanudado el conteo, el candidato opositor pasó al primer lugar y llegó a mantener una ventaja sobre Lula durante parte de la noche, en un escrutinio que reflejó diferencias regionales en el comportamiento electoral y mantuvo abierta la disputa por la Presidencia.

Sin embargo, a medida que avanzó la incorporación de votos de distintas regiones, especialmente de estados del nordeste brasileño, donde el Partido de los Trabajadores conserva una importante base electoral, Lula recuperó el liderazgo y comenzó a ampliar su diferencia sobre Flávio Bolsonaro.

El cambio de tendencia permitió al mandatario revertir también el escenario de la primera vuelta y consolidar una nueva victoria frente al bolsonarismo, el movimiento político que lo había enfrentado en las elecciones de 2022, cuando derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro y regresó al Palacio del Planalto después de doce años.

En esta oportunidad, su adversario fue Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó impedido de competir por la Presidencia después de las decisiones judiciales vinculadas con su intento de permanecer en el poder tras la derrota de 2022.

La campaña de Lula estuvo centrada en la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, la recuperación del poder adquisitivo y la defensa de las instituciones democráticas, mientras que su adversario propuso una orientación económica favorable a la reducción del gasto estatal y medidas más severas en materia de seguridad pública.

La elección también estuvo atravesada por las dificultades económicas, las controversias judiciales y las tensiones institucionales acumuladas durante los últimos años, en un país donde la confrontación entre el PT y el bolsonarismo se convirtió en uno de los principales ejes de la vida política.

Con la reelección, Lula se encamina a iniciar el 1 de enero de 2027 su cuarto período al frente de Brasil, después de los mandatos que ejerció entre 2003 y 2010 y del iniciado en 2023, acompañado nuevamente por el vicepresidente Geraldo Alckmin.

El nuevo gobierno deberá enfrentar desafíos vinculados con el equilibrio de las cuentas públicas, el crecimiento económico, la seguridad y la relación con un Congreso de composición mayoritariamente conservadora, mientras Brasil inicia una nueva etapa política marcada por la continuidad del liderazgo de Lula y la permanencia del bolsonarismo como una de las principales fuerzas opositoras.


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