Gobernabilidad mata internas y economía congelada

(por Andrés Fidanza) Sin brotes verdes, ni luz al final del túnel a la vista, las internas de gobierno se hacen cada vez más explícitas. Ante la falta de resultados (económicos), Emilio Monzó le pasa facturas estilísticas a Jaime Durán Barba y a Marcos Peña. Se trata de una de las tantas fricciones que existen en Cambiemos. Pese al panorama de tensiones y recesión, el gobierno negocia exitosamente con gremios y organizaciones sociales, aprovecha cierto ánimo social de confianza (o desgano), y a su vez resigna una parte de sus objetivos. Así, el macrismo consigue el único requisito indispensable para seguir adelante: gobernabilidad.

Lejos de ser una novedad, los cuestionamientos de Emilio Monzó son un clásico de las internas macristas, que suelen aflorar en los momentos de crisis: los PRO-peronistas se sublevan frente a la estrategia "gentista" (dominante en el macrismo) de hablar el lenguaje de los despolitizados (el 80% del electorado, según estima Durán Barba).

Dentro de Cambiemos, ya son varios los fuegos amigos bien consolidados: los hay personales, históricos y más conceptuales. Elisa Carrió, por ejemplo, acusa diariamente a Daniel Angelici de operar en la justicia y la ex SIDE. Y si bien el gobierno lo relativiza, se trata de un dato innegable: ayer El Tano Angelici y el jefe de la Agencia de Inteligencia, Gustavo Arribas, almorzaron en el restaurante Red de Puerto Madero.

Otras internas notorias son las que busca y genera la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien está enemistada tanto con Marcos Peña, como con el ministro bonaerense Cristian Ritondo. Su perfil alto, declaraciones temerarias y protección a sobre cerrado de la corporación policial (incluso ante casos de aparentes abusos), ya le valió algunos roces importantes, al punto de que Mauricio Macri tuvo que mediar entre ella y María Eugenia Vidal.

Es una ley no escrita de la política: la economía a la baja potencia los malhumores preexistentes. Así, a un año de haber asumido, el mayor mérito que exhibe el gobierno de Mauricio Macri es prácticamente una cuestión de fe: haber plantado los pilotes para el desarrollo futuro, para el largo plazo venturoso y para convertir a la Argentina en Australia. Creer o reventar. Y ese es el handicap con el que por ahora cuenta el PRO: todavía son mayoría social los que prefieren creer.

Por arriba, en la franja de las elites opositoras o que simplemente no pertenecen a Cambiemos (sindicalistas, legisladores, organizaciones sociales, empresarios y medios de comunicación), pasa algo parecido. Se impone una mezcla de cálculo, obtención de pequeñas ventajas, falta de creatividad y percepción de un clima social que todavía le da cierto crédito al macrismo. Y algo más: no hay actores de peso que apuesten al desgobierno. Ese algoritmo da como resultado una especie de statu quo aprovechado por el oficialismo. Se trata, sin embargo, de un equilibrio demasiado frágil, en el que el macrismo ni siquiera puede desplegar libremente toda su agenda de gobierno.

La tercerización de la política social en un grupo de organizaciones territoriales, con predilección por el Movimiento Evita y la CTEP, no implica una garantía de paz social por tiempo indeterminado. Los planes sociales no logran reemplazar a una economía estancada. Con la mini-fractura del bloque del FpV todavía en caliente, el cristinismo exagera a sabiendas, al atribuir un juego tibio y casi oficialista por parte de la CTEP y el Evita. La semana pasada, la marcha de las organizaciones sociales al Congreso, con la presencia de un sector de la CGT, estuvo lejos de ser en apoyo al gobierno. A lo sumo se trató de una bravata previa a la mesa de negociación, en la que de hecho consiguieron algunas mejoras y aumentos en los programas. Vista desde el gobierno, esa concesión (contraria a su propio discurso e ideología) servirá para pasar diciembre en calma, para condicionar futuros reclamos y, sobre todo, para hacer tiempo y ganar un poco de aire.

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Monzó volvió a pedir más peronistas en Cambiemos, y sumó a Bossio entre los pretendidos

El titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, reiteró hoy que el gobierno nacional “tiene una gran oportunidad para ampliar el espectro” y sumar a dirigentes peronistas que “tuvieron éxito en su experiencia” de gestión, y sostuvo que la administración de Mauricio Macri se encamina hacia “un cambio sustancial”, que puede “implicar algunos cambios en el gobierno” en busca de “oxigenarlo”.

“Soy partidario de ampliar. Hoy hay una gran oportunidad de ampliar el espectro. Estando el escenario político tan líquido, transveral y sin conducción, es una gran oportunidad para quien gobierna poder convocar a los mejores”, aseveró Monzó en declaraciones a radio Mitre.

Sin nombrarlos, se refirió de esta manera a dirigentes peronistas como Florencio Randazzo, Diego Bossio, Omar Perotti, Juan Manuel Urtubey, Julián Domínguez y Gabriel Katopodis, a quienes ya mencionó en entrevistas periodísticas recientes.

“Están en condiciones de ser ministeriables. Sé de la experiencia que tienen, de su idoneidad y el coraje para llevar adelante cualquier cartera que ellos puedan asumir. Son personas de mínima para consultar pero, si es posible, también para ser parte de este gobierno”, aseveró.

No obstante, reconoció que esta idea provoca “alerta” no en el presidente Mauricio Macri sino en “algunos aliados”.

En ese marco, Monzó sostuvo que el gobierno se encamina “hacia un cambio sustancial, que puede implicar algunos cambios en el gobierno porque oxigenan” y agregó que “los replanteos son buenos en esta etapa” de fin de año.

A modo de autocrítica, el titular de la Cámara de Diputados dijo que “quizás falte creatividad para sostener la expectativa de la gente sobre este gobierno para ser un país serio, con reglas claras y trabajo genuino" y dijo que "en esa transición puede llegar a faltar algo de creatividad”.

Sobre su idea de sumar dirigentes peronistas a la gestión de Cambiemos, Monzó dijo que ese partido es “colaborativo” y que, con su iniciativa, está “disecando a ese peronismo tan amplio, con nombre y apellido”.

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Para Camaño, Carrió “Es una persona que está enferma”

Graciela Camaño se cruzó con Elisa Carrió, a la que calificó como "una persona enferma". La diputada nacional por el Frente Renovador (FR) le respondió así a la líder de la Coalición Cívica, quien había cuestionado a Sergio Massa por "mentiroso" y "demagogo".

"La doctora Carrió es una persona que está enferma. Indudablemente está enferma esta mujer, lo han dicho los médicos, no lo digo yo", enfatizó Camaño. Además, sostuvo que "las apreciaciones" de Lilita "no tienen sustento" y que "sus denuncias son relativas".

En declaraciones a Radio Rivadavia, la legisladora massista sostuvo que la dirigente de Cambiemos "es una mujer medio mezquina, particularmente con Sergio tiene el problema de que quiere competir. La verdad es que es muy desleal con su lengua pública para la competencia".

Camaño además acusó a Carrió de tener "la metodología del kirchnerismo", ya que "el kirchnerismo también planteaba que había que tener un enemigo y sobre la base de ese enemigo construir la fortaleza, y Carrió hace exactamente lo mismo".

El pasado miércoles, la legisladora de Cambiemos acusó al referente del FR, Sergio Massa, de "mentiroso" y "demagogo", y aseguró que es "el (Donald) Trump de la Argentina", por su proyecto de ley sobre el Impuesto a las Ganancias.

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Maximo Kirchner cruzó a Bossio y le pidió “que no vote contra la gente”

En de cierre del Congreso de Economía Política para la Argentina (EPPA), el diputado nacional Máximo Kirchner repasó las principales medidas del gobierno de Macri y apuntó a los dirigentes que comenzaron a criticar al kirchnerismo tras dejar de ser oficialismo.

Tras expresar su preocupación por los altos niveles de endeudamiento externo, el aumento del desempleo y el incremento de la pobreza, Máximo consideró que el presidente Macri "tiene que entender que no todos los argentinos son como él, y que es el presidente de todos, no sólo de AEA", en referencia a los grupos económicos más poderosos dela Argentina que se encuentran asociados en esa entidad.

Además, agrego que "por más que nos quieran convencer de lo contrario, esto no es un problema de pesada herencia. Querían hacer esto en cualquier momento de la Argentina: si crecía a 6 puntos o si crecía a 3. Desde el 25 de mayo de 2003 que querían implementar estas medidas. Están haciendo lo que quisieron hacer siempre".

El dirigente del Frente para la Victoria cuestionó al Gobierno por "pésimo" arreglo en el pago de la deuda a los fondos buitres y señaló que allí reside el comienzo de todos los problemas que está generando esta administración, mientras que el gobierno anterior no cedía en esa discusión con el objetivo de defender los intereses de los todos argentinos.afirmando que "este modelo económico que genera marginalidad, pobreza y exclusión, va a necesitar un correlato también en la legislación penal, y en su endurecimiento".

En este sentido remarcó que "está bien que haya compañeros tratando de mitigar las consecuencias de este plan económico. Lo que no se puede hacer dejar es de denunciar este plan económico. Hemos iniciado un camino en reversa, porque si antes faltaba mucho ahora falta mucho más todavía".

Acompañado por intendentes, diputados nacionales, legisladores provinciales, docentes, alumnos e investigadores en el escenario del auditorio de la que se desarrolló desde ayer en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Máximo también se refirió a los dirigentes que abandonaron el Frente para la Victoria desde que el kirchnerismo dejó el gobierno nacional, y sostuvo que "el problema no es que se vayan 5 diputados del bloque, sino que se vayan 50 trabajadores de la Ford o 100 de las fábricas de Tierra del Fuego".

"A nosotros no nos interesa que este diputado (en referencia a Diego Bossio) diga 'Cristina Conducción'. Nos interesa que no vote en contra de la gente, nada más", sostuvo para referirse al ex titular de la Anses, y también agregó: "Es una paradoja que los que, según dicen, hicimos perder a Scioli ahora estemos con él mientras que los que reclaman autocrítica ya no están".

En este sentido completó: "Si nosotros somos un problema para la unidad del peronismo, del PJ o del FPV, tienen a disposición la renuncia de un montón de diputados. La puede pedir Cristina o la puede pedir Scioli si cree que no militamos bien. No vinimos a estar sentados en una banca ni a jugar al discurso de 'me pongo loco'".

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La confianza del consumidor se desplomó 27,2%

Así lo revela un estudio realizado por la Universidad Di Tella. Si bien hay una mayor confianza en la Capital Federal (aumentó este mes un 8,3%), hay una fuerte caída en el Gran Buenos Aires y el Interior.

La confianza del consumidor cayó 27,2% este mes con relación a noviembre de 2015 y sufrió la baja más significativa en lo que va del año, de acuerdo con un sondeo difundido este jueves por la Universidad Di Tella.

Se trata del Indice de Confianza del Consumidor (ICC), que durante noviembre registró una baja de 4,6% respecto de octubre.

El director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, Juan José Cruces, precisó: "En la comparación interanual, el índice muestra una caída de 27,2% respecto de noviembre de 2015".

Entre los componentes del ICC, los subíndices de Situación Macroeconómica bajaron 5,9%, mientras que Bienes Durables e Inmuebles y Situación Personal lo hicieron 5% y 2,5% respectivamente, en lo que constituyó la medición interanual.

En la distribución territorial, la confianza de los consumidores subió 8,3% en la Capital Federal, pero cayó 8,4% en el Interior del país y 6% en el Gran Buenos Aires, en la comparación con octubre, según el reporte académico.

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“Los funcionarios del Gobierno van a los barrios a sacarse fotos”

El diputado nacional por el Frente Renovador Felipe Solá afirmó que “por suerte” el oficialismo "aflojó" al respaldar el tratamiento del proyecto de Emergencia Social en sesiones extraordinarias del Congreso, y consideró que “los funcionarios del Gobierno van a los barrios a sacarse una foto, pero después no están”.

“Esta semana hubo un debate entre los duros y los blandos en el Gobierno y se impusieron los que tiene la tesis de revisar el rumbo que impuso el presidente (Mauricio) Macri de llevarse puesto todo por delante y después ver. Por suerte, en el oficialismo aflojaron y eso fue bueno para el país”, señalo Solá en declaraciones a la señal televisiva C5N.

El diputado afirmó que la discusión de la iniciativa que declara la Emergencia Social, que el Gobierno negoció con las organizaciones que representan a los trabajadores de la economía popular fue posible “por la gran convocatoria” que tuvo la marcha que el viernes pasado en la Palza de los Dos Congresos.

“Por primera vez la CGT se puso al frente de un reclamo de los trabajadores de las organizaciones y eso motivó que el oficialismo escuchara. Los funcionarios de este Gobierno van a los barrios, se sacan una foto y después no están”, remarcó Solá.

El ex gobernador de la provincia de Buenos Aires observó que todos los indicadores económicos “son negativos”, y estimó que el primer año de gestión de Macri como presidente es “el peor comienzo” de un Gobierno desde la recuperación de la democracia.

“Es un año muy malo. Todos los indicadores económicos dan resultados negativos. Desde que recuperamos la democracia no recuerdo un comienzo tan malo. Iniciativas como la emergencia social pueden servir, sólo si la situación mejora”, enfatizó.

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