La solución que encontró el gobierno porteño para aquellos que no puedan afrontar los aumentos de transporte es autorizar los pagos con tarjeta de crédito, debito o aplicaciones.
La profunda crisis económica continúa afectando a todos los sectores, y el subte de Buenos Aires no es la excepción. En lugar de ofrecer soluciones para mejorar el servicio o aliviar la carga financiera de los usuarios, el gobierno ha optado por facilitar el endeudamiento, permitiendo que los pasajeros paguen los boletos en cuotas con tarjetas de crédito. Esta medida no solo refleja la gravedad de la situación, sino que también evidencia la falta de respuestas concretas para enfrentar la creciente precariedad del sistema de transporte.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, anunció que en los próximos meses se remodelarán los molinetes del subte para permitir nuevos métodos de pago, como celulares con tecnología NFC, tarjetas de débito y crédito, además de la tradicional SUBE. Este anuncio llega poco después de que el Gobierno nacional informara sobre las pruebas piloto que comenzarán en septiembre para habilitar otros medios de pago en el transporte público, además de la SUBE. Según las autoridades de la Ciudad, a partir de diciembre, los usuarios podrán pagar sus viajes con el celular o tarjetas de crédito y débito de cualquier banco, manteniendo la vigencia de la SUBE.
Macri celebró la medida señalando que busca modernizar el sistema de pagos, pero no se puede ignorar que esta iniciativa facilita que los usuarios acumulen deudas para poder seguir utilizando un servicio que no deja de encarecerse. “En campaña dije que en mi gestión íbamos a cambiar la forma en la que se pagaba el subte. Por eso, en estos meses vamos a estar cambiando los molinetes para que se pueda abonar con nuevos medios de pago”, declaró el jefe de Gobierno. Además de la SUBE, “se va a poder usar tarjetas de crédito o débito, y también el celular, si tiene tecnología NFC”.
El nuevo sistema también permitirá acceder a beneficios como la tarifa escalonada, con descuentos progresivos del 20%, 30%, y 40% superados los 20, 30, y 40 viajes, respectivamente, siempre que se utilice la misma tarjeta. Además, “las personas podrán seguir utilizando la tarjeta SUBE para contar con el mismo beneficio o el de la Red SUBE, que aplica descuentos para viajes realizados en el lapso de dos horas: del 50% en el segundo boleto y del 75% a partir del tercero”.
Lejos de ser una solución real, la decisión de permitir el pago en cuotas subraya la gravedad de la crisis. En lugar de abordar el problema de fondo, se invita a los ciudadanos a endeudarse para poder seguir utilizando un servicio esencial, profundizando la desigualdad y aumentando la presión sobre aquellos que ya están al límite.
Con esta estrategia, el gobierno muestra una preocupante desconexión con la realidad de los usuarios, quienes enfrentan un servicio cada vez más costoso y deficiente. La posibilidad de endeudarse para pagar el transporte público es solo un paliativo que ignora la necesidad urgente de reformas estructurales en el sistema de transporte de la Ciudad.