Diputada del PRO pide eliminar el sistema de multas viales pero debe más de 6 millones en infracciones

Más caradura no se consigue: Patricia Vázquez (PRO) presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia en seguridad vial. pero ella misma tiene un récord de infracciones.

Una diputada del PRO, cercana a Patricia Bullrich, ha desatado la polémica al presentar una propuesta para eliminar el sistema de infracciones viales, una medida que ha generado una ola de críticas. Lo que hace que esta iniciativa sea aún más escandalosa es el hecho de que la legisladora en cuestión acumula una deuda millonaria en multas de tránsito, lo que resalta un caradurismo digno de mención.

Su propuesta sugiere liberar a los conductores de las sanciones por infracciones, una acción que no solo pone en riesgo la seguridad vial, sino que también plantea serias dudas sobre la motivación detrás de su plan. Mientras intenta presentar esta idea como un acto de justicia para los ciudadanos, resulta evidente que, en el fondo, busca evadir las consecuencias de sus propias acciones ya que la legisladora debe cifras millonarias en infracciones viales que ella misma cometió. Este tipo de doble discurso es profundamente preocupante, especialmente viniendo de una figura pública que debería servir como modelo de responsabilidad y en especial cuando desde el espacio PRO/Libertario se suele criticar el denominado “modelo de la casta”.

Además, al ignorar su propia situación como deudora de multas, la diputada envía un mensaje peligroso: que las reglas son flexibles y que aquellos en posiciones de poder pueden sortear las consecuencias de sus infracciones. Esta actitud no solo menoscaba la confianza del público en las instituciones, sino que también refuerza la percepción de que los políticos suelen actuar en su propio interés en lugar de trabajar por el bien común.

Al promover esta eliminación del sistema de infracciones, la diputada no solo pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos, sino que también expone su falta de compromiso con la justicia y la legalidad. Su comportamiento es un claro ejemplo de cómo algunos funcionarios con doble discurso buscan beneficiarse a sí mismos, a expensas de la integridad del sistema que están llamados a proteger. En resumen, su propuesta es un reflejo de una ética política cuestionable, que prioriza los intereses personales sobre las necesidades de la sociedad.

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