La relación entre la vicepresidenta Villarruel y el ministro de Defensa Petri pende de un hilo.
La relación entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y el ministro de Defensa, Luis Petri, atraviesa momentos de fuerte tensión, que quedó en evidencia en el reciente acto de recibimiento de la Fragata ARA Libertad. Aunque la ceremonia estaba originalmente planificada para ser encabezada por Petri junto a las autoridades navales, la inesperada llegada de Villarruel trastocó los planes y generó un notorio malestar en el ministro.
Durante el acto, y ante el sorpresivo cambio de protagonismo, Petri habría manifestado a la vicepresidenta: “Este es mi acto”. Villarruel, por su parte, respondió tajante: “Este no es tu acto ni el mío, es el acto de la Fragata Libertad”. La escena fue captada por Noticias Argentinas, donde se observa a Villarruel tomando la palabra con un Petri visiblemente disgustado a su lado, un momento que simboliza las tensiones latentes entre ambos.
La relación entre Villarruel y Petri comenzó a desgastarse desde que el presidente Javier Milei incumpliera una promesa clave. En campaña, Milei le aseguró a Villarruel que podría designar a los titulares de Defensa y Seguridad, pero finalmente optó por figuras de Juntos por el Cambio: Patricia Bullrich y el propio Petri. La decisión provocó un profundo malestar en la vicepresidenta, quien se sintió relegada y traicionada, según fuentes cercanas.
En días recientes, el ministro de Defensa fue enfático en su postura frente a la intromisión de Villarruel en su cartera. “Escuchamos opiniones, pero quien conduce Defensa soy yo”, declaró Petri, dejando en claro su autoridad y subrayando las funciones de la vicepresidenta: “Ella preside el Senado; yo conduzco el Ministerio de Defensa”.
Las asperezas entre ambos se hicieron públicas desde la campaña, especialmente tras su enfrentamiento en el debate de candidatos a vicepresidente del año pasado. Desde entonces, Villarruel ha evitado compartir eventos con Petri, aunque mantiene una relación cercana con las Fuerzas Armadas. Con cada nuevo cruce, la convivencia entre los dos altos funcionarios se vuelve más complicada, haciendo evidente la fractura en el equipo de gobierno.