Hace pocos días la ministra había celebrado el presunto decomiso de un cargamento de cocaína que resultó ser talco para pies, por el cual una persona pasó 21 días en la cárcel.
En su afán por proyectar eficiencia en la gestión y captar impacto mediático, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, celebró públicamente la detención de Marco Antonio Centurión, un periodista deportivo, sin verificar los hechos que resultaron ser una confusión policial. Centurión, quien había viajado a Rosario para cubrir un partido entre Aldosivi y San Martín de Tucumán, fue arrestado bajo el supuesto de estar prófugo por un delito de explotación infantil, lo que se demostró posteriormente como un error.
Apenas trascendió la detención, Bullrich publicó un mensaje en la red social X, anunciando que “gracias al programa Tribuna Segura”, habían capturado a un “criminal” que, según ella, había violado su arresto domiciliario. La ministra acompañó el mensaje con una foto del momento de la detención, mencionando el nombre completo de Centurión y aseverando que su equipo había actuado rápidamente para ponerlo “tras las rejas”.

No obstante, unas horas después, se confirmó que todo se trataba de un error administrativo: Centurión no tenía causas pendientes. Tras pasar dos horas detenido, el periodista relató a los medios que fue llevado a una celda sin que se le informara la razón de su arresto, una acción que él mismo describió como una “vulneración de derechos básicos”. Centurión, además, es diabético y denunció que se le negaron tanto su insulina como alimentos, dejándolo desprovisto de su medicación y sin explicaciones claras.
Al recuperar su libertad, se encontró con un tuit de la ministra aún activo que lo acusaba públicamente de liderar una red de pornografía infantil, desatando una oleada de mensajes en su teléfono y exponiéndolo sin fundamentos. Centurión aseguró que hasta el cierre de esta nota, ni Bullrich ni las autoridades policiales le han ofrecido disculpas, limitándose a explicar que su arresto fue un “error de papeleo”.
Las críticas a la gestión de Bullrich en redes sociales no tardaron en aparecer. Usuarios indignados señalaron que este no es el primer incidente en el que la ministra antepone el impacto mediático al debido proceso: hace unos días, una persona pasó 21 días en prisión cuando se confundió un cargamento de talco para pies con cocaína. En su afán de demostrar resultados contundentes, la ministra ha sido cuestionada por tomar decisiones apresuradas que parecen ignorar el principio de presunción de inocencia y el respeto a los derechos individuales.