La feria donde los gendarmes argentinos cruzan la frontera desde nuestro país para conseguir sus uniformes muchos más baratos se encuentra en la ciudad boliviana de Bermejo.
Mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, instala alambradas en la frontera con Bolivia y mantiene a los gendarmes con salarios indignos, cientos de efectivos cruzan diariamente al país vecino para adquirir la vestimenta que el Estado argentino no les proporciona.
El Paseo Las Chalanas, en la ciudad boliviana de Bermejo, se ha convertido en un punto clave para los gendarmes que buscan uniformes a precios accesibles. Allí, pueden conseguir la indumentaria oficial por $40 mil, mientras que en Argentina su costo asciende a $100 mil. “Vienen muchos, la verdad, y compran hasta por docena”, relató una vendedora al canal de noticias C5N.
Los efectivos, cuyos reclamos salariales han sido ignorados por la ministra, recurren a esta alternativa para equiparse con pantalones con puño, camperas softshell, borcegos a $38 mil y mochilas de 40 litros por $20 mil. Para abaratar aún más los costos, organizan compras mayoristas entre compañeros.
Así, mientras Bullrich endurece los controles fronterizos y despliega un discurso de seguridad, los propios gendarmes—mal pagos y sin recursos—se ven obligados a cruzar a Bolivia en busca de lo que su propio ministerio no les brinda.