Los funcionarios fueron duramente increpados por vecinos afectados por la inundación, quienes, entre gritos, insultos y reproches, los responsabilizaron por la falta de asistencia del Gobierno Nacional en una de las peores catástrofes de las que tenga registro la ciudad.
La visita de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el ministro de Defensa, Luis Petri, a Bahía Blanca se convirtió en un verdadero escándalo. Los funcionarios fueron duramente increpados por vecinos afectados por la inundación, quienes, entre gritos, insultos y reproches, los responsabilizaron por la falta de asistencia del Gobierno Nacional en una de las peores catástrofes que ha vivido la ciudad en décadas.
Desde el momento en que Bullrich y Petri pisaron la zona afectada, los ánimos se caldearon rápidamente. Lejos de recibir apoyo o reconocimiento, los ministros fueron rodeados por un grupo de damnificados que les exigieron explicaciones sobre la ausencia de ayuda concreta. “Perdimos todo”, “mojate como nosotros”, “vinieron a sacarse fotos y nada más”, fueron algunas de las frases que resonaron en medio del tumulto.
La situación se tornó aún más tensa cuando los funcionarios intentaron dialogar con los vecinos. Entre empujones y abucheos, los ministros fueron prácticamente expulsados del lugar, obligando a la seguridad a intervenir de inmediato. Bullrich, visiblemente incómoda, trató de calmar la situación, pero su presencia solo avivó la indignación. Petri, por su parte, mantuvo un perfil más distante y evitó involucrarse demasiado en el intercambio con los vecinos.
Ante la creciente hostilidad, el equipo de seguridad de los ministros optó por evacuar a toda prisa a Bullrich y Petri. Fueron escoltados hasta una camioneta oficial en medio de gritos y reclamos, abandonando el lugar sin dar respuestas claras a la comunidad.
Milei evita viajara a Bahía Blanca y envía a sus ministros de nuevo
El fuerte rechazo a Bullrich y Petri expone el enorme malestar de la población con la gestión del gobierno de Javier Milei ante la emergencia. A pesar de la magnitud del desastre, el Presidente optó por no visitar Bahía Blanca, temiendo sufrir un escrache similar al de sus ministros.
Según fuentes oficiales, Milei consideró la posibilidad de sobrevolar la zona, como hizo en Córdoba durante los incendios, pero finalmente decidió mantenerse recluido en Olivos. En su lugar, ordenó que Bullrich y Petri regresaran a la ciudad, esta vez sin la presencia de José Luis Espert, cuya visita anterior fue duramente criticada por su clara intención oportunista.
Los damnificados no solo cuestionan la falta de ayuda concreta, sino también la estrategia comunicacional del gobierno, que hasta el momento se ha limitado a anuncios en redes sociales. A pesar de que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, prometió una asistencia de 10 mil millones de pesos para Bahía Blanca, las autoridades locales aseguran que aún no han recibido detalles ni confirmaciones oficiales sobre el desembolso de esos fondos.
Mientras tanto, el enojo de los vecinos sigue creciendo. La ciudad sigue lidiando con las secuelas del temporal, con barrios enteros anegados y familias enteras que lo han perdido todo. En este contexto, la visita de Bullrich y Petri no hizo más que intensificar la indignación, convirtiéndose en un episodio que el Gobierno Nacional difícilmente podrá ignorar.