El fotógrafo herido durante la represión a jubilados en marzo, enfrenta una nueva intervención quirúrgica por hidrocefalia, consecuencia del trauma craneal sufrido. Su familia denuncia la falta de apoyo oficial y exige justicia.
Pablo Grillo, el fotógrafo que resultó gravemente herido durante la represión policial a una marcha de jubilados el pasado 12 de marzo, será sometido a una nueva operación debido a un cuadro de hidrocefalia detectado recientemente. La intervención, considerada inminente, busca colocar una válvula para descomprimir la acumulación de líquido en su cerebro, consecuencia del traumatismo craneal sufrido por el impacto de una bala de gas lacrimógeno disparada por un agente de la Policía Federal Argentina.
Su padre, Fabián Grillo, explicó que la operación se realizará “ni bien puedan” y que la familia se mantiene en alerta ante cualquier novedad. Además, expresó la frustración de Pablo, quien, tras dos intentos fallidos de alta médica, se encuentra “cansado” y “aburrido”, aunque sigue recibiendo el apoyo constante de amigos y familiares.
La familia también ha manifestado su descontento por la falta de comunicación y apoyo por parte del Gobierno Nacional desde el incidente. La jueza federal María Servini ha solicitado información detallada sobre el operativo represivo, incluyendo la identificación de los funcionarios presentes y las órdenes impartidas, pero hasta el momento no ha habido respuestas satisfactorias por parte de las autoridades.
Este nuevo revés en la salud de Pablo Grillo resalta las consecuencias duraderas de la violencia institucional y la necesidad urgente de justicia y reparación para las víctimas de la represión estatal.