Crisis sin fin en la construcción: ya se perdieron 120 mil puestos de trabajo y se cerraron 7.000 empresas

Mas del 80% de los empresarios de la construcción creen que el sector no mejorará en los próximos meses.

La industria de la construcción atraviesa una crisis de magnitudes históricas, sin señales de recuperación en el corto plazo. La paralización casi total de la obra pública por parte del Gobierno Nacional ha dejado un saldo devastador: más de 120 mil puestos de trabajo perdidos y 7.000 empresas cerradas entre agosto de 2023 y 2024.

Durante la reciente 70ª convención de la Cámara Argentina de la Construcción, empresarios y analistas coincidieron en señalar un panorama alarmante, producto del ajuste fiscal impulsado por el Gobierno y de la transferencia de responsabilidades a las provincias. “Desde agosto del año pasado todo sigue igual: no hubo más pérdidas, pero tampoco hubo recuperación”, advirtió el periodista Ariel Maciel, al detallar la magnitud del derrumbe.

Obra pública paralizada, economía regional afectada

La obra pública nacional, tradicional motor de desarrollo y empleo, quedó prácticamente desactivada. Salvo algunas iniciativas aisladas en provincias como Tucumán, Chaco, Catamarca y Pinamar —de escasa escala—, el Estado Nacional se retiró como actor clave del sector. Las pocas obras en pie se sostienen con esfuerzo provincial o municipal.

Este parate arrastra efectos en cadena: sectores estratégicos como Vaca Muerta, la minería y el agro —que dependen de infraestructura básicase ven limitados por la falta de inversión estatal. “El Gobierno nacional está celebrando su retiro, pero miles de empresas quedaron a la deriva”, señaló Maciel.

Los datos económicos confirman la gravedad del escenario. El Índice Construya, que mide la demanda de materiales básicos, se desplomó un 32,8% interanual, señalando que el freno afecta incluso a la autoconstrucción. Marzo marcó un punto de inflexión: lo que se percibía como una desaceleración momentánea se consolidó como una recesión profunda.

Empresarios del rubro coinciden en que el poder adquisitivo desplomado y la incertidumbre macroeconómica congelaron cualquier expectativa de inversión. “La gente no puede gastar ni para arreglar su casa”, resumió el dueño de una pyme del conurbano bonaerense.

Sin expectativas: el 80% de las constructoras no ve mejoras

Según un informe del INDEC, el 85,2% de las empresas de obra privada y el 80,4% de las dedicadas a obra pública no espera mejoras en los próximos meses. Solo una minoría (menos del 20%) es levemente optimista.

Las causas de esta percepción negativa son claras: altos costos, atraso en pagos, caída de la actividad económica y ausencia de crédito. La esperanza de una reactivación se asocia únicamente al hipotético reinicio de la obra pública y a cierta estabilidad de precios, aunque esas condiciones hoy parecen lejanas.

Aunque el INDEC informó un crecimiento del 25,9% interanual de la actividad en abril y un repunte del 5,1% mensual, desde el sector advierten que estos datos parten de una base extremadamente baja. “Estamos tan hundidos que cualquier movimiento se ve como recuperación, pero las empresas siguen quebrando”, explicó José Pizone, de la Federación Argentina de la Piedra.

Una crisis sin final a la vista

La construcción, históricamente generadora de empleo y dinamizadora de la economía, enfrenta una crisis estructural agravada por la política de ajuste. Con miles de empleos perdidos, empresas cerradas y sin señales de reactivación estatal, el sector se encamina hacia una parálisis prolongada. El efecto dominó impacta también en otras ramas productivas que dependen de infraestructura básica, consolidando un escenario donde la crisis no solo persiste: se profundiza.

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