La industria frigorífica argentina atraviesa una crisis sin precedentes. La histórica caída en el consumo interno de carne, el desplome de las exportaciones y, más recientemente, el ingreso de carne importada desde Brasil están generando un escenario crítico que ya produjo despidos masivos y paralización de plantas.
Uno de los últimos golpes lo recibió el frigorífico Anselmo, un establecimiento emblemático de Tres Arroyos, que acaba de despedir a 26 trabajadores. Este episodio se suma a los cierres y cesantías en frigoríficos como Las Heras y Natural Beef en Azul, afectados por la misma tormenta perfecta que sacude al sector.
“El consumo de carne lleva quince meses consecutivos de caída, y los frigoríficos exportadores, al no poder colocar su producción afuera, están volcando su oferta al mercado interno, rompiendo la competitividad de los más pequeños”, explicó Néstor García, secretario general del Sindicato de la Carne de Tres Arroyos. “Para la ciudad es una catástrofe”, agregó.
Desde enero de 2025, la situación ha empeorado drásticamente: el frigorífico Anselmo acumuló despidos mes a mes, mientras arrastra cuatro balances negativos consecutivos. La pérdida del poder adquisitivo de la población se refleja en las carnicerías: “El carnicero que dice que vende más de dos medias reses por día, miente; antes vendíamos cuatro o cinco”, ejemplificó García.
En Azul, la planta de Natural Beef también sufrió fuertes recortes tras el cierre del mercado mexicano, su principal destino exportador, a raíz de problemas sanitarios. García denunció que la desregulación del Senasa impidió anticipar la situación: “Los inspectores mexicanos llegaron antes que los argentinos. Es una locura lo que está pasando”.
A este cuadro se suma un dato sin precedentes: por primera vez en décadas, Argentina está importando carne. En los primeros cuatro meses de 2025, el país compró 4.717 toneladas de carne bovina —mayoritariamente a Brasil— por casi 19 millones de dólares. En el mismo período de 2024, las importaciones habían sido nulas.
En este contexto, la industria frigorífica argentina enfrenta una combinación explosiva de factores internos y externos que amenaza con desmantelar un sector históricamente estratégico para el país.