Un comerciante indignado, denunció que policías federales forzaron su kiosco en La Salada, lo vaciaron y destruyeron cámaras y computadoras durante la clausura judicial. Quedaron escrachados por las cámaras.
En un nuevo episodio que pone bajo la lupa el accionar de las fuerzas de seguridad, un grupo de policías federales —identificados como parte del operativo bajo gestión de la ministra Patricia Bullrich— fue captado por cámaras de seguridad desvalijando un kiosco durante la clausura judicial de la feria de La Salada, en Lomas de Zamora.
Julio, el comerciante afectado, denunció que los efectivos forzaron su puesto, se llevaron mercadería de alto valor, destruyeron cámaras de vigilancia y computadoras, y causaron un daño económico estimado en más de 8 millones de pesos. “Es todo sacrificio. Me quiero reponer, pero me cuesta. Esto me genera bronca e impotencia”, expresó visiblemente afectado.
El hecho ocurrió mientras la feria permanecía clausurada por orden del juez federal Luis Armella, en el marco de una causa por presunto lavado de dinero y violación a la ley de marcas que involucra al conocido empresario Jorge Castillo y en donde también hubo fuertes presiones de la propia embajada de Estados Unidos la cual desde hace años presiona por la clausura de la feria. Aunque el predio fue reabierto recientemente, muchos puesteros aún no logran recuperarse de las millonarias pérdidas sufridas.
Agarraron in fraganti a 5 agentes de la Policía Federal de Patricia Bullrich saqueando el local de un laburante. "Los buenos son los de azul" dice Milei mientras financiamos robos y un homicidio a un nene de 7 años pic.twitter.com/7kFRdOSBl0
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) June 16, 2025
Las imágenes del saqueo, que circularon rápidamente por redes sociales, generaron un fuerte repudio y renovaron las críticas al manejo represivo de las fuerzas federales bajo la conducción de Bullrich. La feria reabrió este fin de semana largo, pero los comerciantes lamentan no haber podido trabajar durante fechas clave como el Día del Padre, una de las jornadas de mayor venta del año.
Este escándalo no solo suma tensión a la ya conflictiva relación entre feriantes y fuerzas de seguridad, sino que vuelve a poner en cuestión los métodos con los que se ejecutan las intervenciones judiciales en espacios populares. La pregunta que muchos se hacen es: ¿quién controla a quienes dicen venir a impartir orden?