La clase media debe destinar una mayor parte de sus ingresos a hacer frente a los aumentos en los precios y tarifas de servicios públicos y privados.
El consumo masivo en Argentina volvió a mostrar señales de retroceso en mayo, con una caída generalizada en todo el país, pero más pronunciada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A pesar de una desaceleración inflacionaria en ciertos rubros y tímidos indicios de mejora en los ingresos promedio, la clase media no logra capitalizar este escenario: los fuertes aumentos sostenidos en tarifas de servicios públicos y privados siguen absorbiendo buena parte de sus ingresos.
La baja en las ventas por el Día del Padre —un 1,7% menos respecto al año pasado, según CAME— no fue un hecho aislado, sino una muestra más de la retracción general en el consumo. De acuerdo con Focus Market, en mayo las ventas minoristas cayeron un 0,9% interanual y un 3,2% en comparación con abril. Esta última cifra refleja un deterioro más intenso en el AMBA (con una caída del 3,6% respecto a mayo de 2024), mientras que en el Interior del país la baja mensual fue mayor (4,1%), aunque con una leve suba interanual del 0,6%.
En este contexto, el consumo masivo —alimentos, bebidas, productos de higiene y limpieza— continúa en descenso. Según Damián Di Pace, director de Focus Market, la estabilidad de precios no se ha traducido en una recuperación efectiva del poder adquisitivo. “Aunque la inflación promedio mensual se modera, el alza de precios en servicios, producto de la corrección de precios relativos, resta capacidad de consumo en bienes”, explicó.
La paradoja se desvanece cuando se observa el comportamiento de la clase media: lejos de volver a llenar changos y alacenas, los ingresos adicionales que podrían haber impulsado el consumo se redirigen al pago de tarifas que habían estado subsidiadas en muchos casos y que, en los últimos 18 meses, registraron fuertes aumentos.
Los comercios de cercanía y autoservicios también sienten el impacto. El formato Self-Independiente cayó 2,1% respecto a abril y 0,6% interanual, mientras que los autoservicios grandes mostraron una baja mensual del 3,8%, aunque con un leve repunte del 0,7% interanual.
El consumidor promedio atraviesa esta nueva etapa con extrema cautela. Después de un período de compras anticipadas para proteger el ingreso frente a la inflación, hoy predomina el miedo a no llegar a fin de mes, más que al alza de precios. “El daño al poder adquisitivo fue profundo, y la baja de la inflación, por sí sola, no basta para reactivar el consumo”, concluyó Di Pace.