Gastronomía en crisis: por la fuerte caída del consumo, cierran cada vez más locales en CABA

La gastronomía porteña enfrenta un escenario crítico, con cada vez más locales en venta y un público que elige opciones más económicas. Impacta la fuerte caída del turismo

La gastronomía en la Ciudad de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más difíciles de los últimos años. Con cada vez más locales en venta, mesas vacías y consumidores que ajustan sus gastos, el sector enfrenta una crisis profunda que genera alarma entre empresarios y trabajadores. A esto se suma un retroceso notable del turismo, que deja aún más expuesta la fragilidad del rubro.

Según datos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), el consumo en restaurantes cayó un 20% desde marzo, acentuando una tendencia que había comenzado en el verano. La combinación de menor poder adquisitivo, precios elevados en dólares y una menor llegada de turistas está detrás de este derrumbe.

“Salir a comer afuera nunca fue tan caro”, advierte el economista Néstor Margariños, quien señala que los precios en el rubro alcanzaron niveles récord. Medido en dólares, el costo de comer en restaurantes se disparó un 45% en el último año. El golpe también se siente en el turismo: el INDEC reportó una caída del 25,4% en el turismo receptivo durante los primeros cuatro meses del año.

El presidente de la AHRCC, Daniel Prieto, confirmó que crece la cantidad de locales gastronómicos en venta, especialmente en zonas tradicionalmente turísticas como Puerto Madero, Recoleta y Palermo. La menor afluencia de visitantes internacionales y el retraimiento del consumo interno están generando un combo difícil de sostener.

En este contexto, muchos porteños optan por alternativas más accesibles, como pizzerías y bodegones, que ofrecen porciones abundantes y precios más contenidos. “Son productos típicos de crisis”, explican desde la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas, donde reconocen que, aunque el consumo también está cayendo, se mantiene más estable que en otros segmentos.

Las parrillas, ícono del turismo gastronómico porteño, también están sintiendo el impacto. Algunas ya dejaron de ofrecer cortes tradicionales como vacío y lomo debido a los aumentos sostenidos de la carne, que subió más del 60% en el último año. “Buenos Aires se volvió una ciudad cara para el turismo y también para los argentinos. Pasamos a ser Suiza”, ironizan desde uno de los locales más reconocidos.

Santiago Olivera, dueño de varios restaurantes, resume el momento con crudeza: “La situación es lamentable. El consumo cayó muchísimo y el turismo ya no es lo que era. Todo 2024 trabajamos a pérdida”. Cuenta que ya tuvo que cerrar uno de sus locales y que, en su experiencia de más de 20 años en el rubro, nunca había visto un panorama tan desolador, salvo durante la pandemia.

Por otro lado, aunque las cafeterías siguen abriendo en muchos barrios, el mercado muestra señales de saturación. “En algunos lugares hay una por cuadra. Parece un boom, pero no todas logran sostenerse. Hay mucha competencia y poca demanda”, advierte Prieto.

Con locales que bajan la persiana, una clientela que ajusta cada vez más y turistas que eligen otros destinos, la gastronomía porteña reclama medidas urgentes. Mientras tanto, el sector sigue esperando un repunte que, por ahora, no llega.

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