Cristina hablÃģ para una plaza repleta: “Vamos a volver y vamos a ser mejores”
Asà lo asegurÃģ la ex presidenta en un discurso que brindÃģ desde su casa para toda la Plaza de Mayo. En un comienzo se escuchÃģ en un mensaje pregrabado, y mÃĄs tarde hablÃģ en vivo.
La Plaza de Mayo volviÃģ a ser el epicentro de una manifestaciÃģn masiva del peronismo tras el fallo de la Corte Suprema que confirmÃģ la condena de Cristina FernÃĄndez de Kirchner en la causa Vialidad. El acto convocado por el Partido Justicialista no solo mostrÃģ una reactivaciÃģn del mÚsculo militante, sino que tuvo como centro un mensaje inesperado: la ex presidenta, desde su domicilio en el barrio porteÃąo de ConstituciÃģn, hablÃģ primero a travÃĐs de un audio grabado y, cuando todo parecÃa haber concluido, reapareciÃģ en vivo para cerrar el acto con un discurso que mezclÃģ emociÃģn, denuncia y promesa de retorno.
En la primera parte, CFK eligiÃģ un tono irÃģnico y sereno para hablar desde el encierro forzado que le impuso la Corte. âEstoy en San JosÃĐ 1111, firme y tranquila. Eso sÃ, con prohibiciÃģn de salir al balcÃģn. ÂĄDios mÃo, quÃĐ cachivaches que son!â, lanzÃģ, arrancando aplausos y risas entre la multitud. AgradeciÃģ luego las muestras de afecto que recibiÃģ frente a su casa y en todo el paÃs. Pero fue cuando evocÃģ el âVamos a volverâ que el clima cambiÃģ. âEse paÃs que supimos construir, con trabajo, con libros en las escuelas, con jubilados con remedios, no fue una utopÃa: lo vivimos durante doce aÃąos y medio. Y ademÃĄs lo dejamos desendeudadoâ, recordÃģ con tono firme.
El mensaje grabado no eludiÃģ el contexto actual: criticÃģ con dureza el modelo econÃģmico que encarna Javier Milei, al que comparÃģ con los planes de ajuste de MartÃnez de Hoz y Cavallo. âEste modelo se cae. No solo porque es injusto, sino porque es insostenibleâ, advirtiÃģ. âY lo peor es que el verdadero poder econÃģmico tambiÃĐn lo sabe. Por eso estoy presaâ, denunciÃģ. Y agregÃģ una definiciÃģn polÃtica clave: âPueden encerrarme a mÃ, pero no van a poder encerrar a todo el pueblo argentino. Los que estÃĄn asustados no somos nosotros, son ellosâ.
Cuando todo parecÃa haber llegado a su fin, CFK volviÃģ a tomar la palabra. Esta vez en vivo, sorprendiendo a los presentes con un nuevo tramo del discurso, mucho mÃĄs visceral y directo. Fue ahà donde lanzÃģ uno de los pasajes mÃĄs citados de la jornada: âHoy es el momento de demostrar que vamos a defender la democracia con las mismas herramientas con las que la construimos. Sin violencia, pero con coraje; sin miedo, pero con absoluta claridad del momento histÃģrico que estamos atravesandoâ. La apariciÃģn en tiempo real redoblÃģ la carga emotiva del acto: no era solo un mensaje desde el encierro, era una dirigente polÃtica presente, pese a todo.

El cierre tuvo el tono ÃĐpico que suele imprimir la ex mandataria en sus discursos finales. âYo no sÃĐ quÃĐ me depara el futuro inmediato, no tengo una bola de cristal. Pero sà sÃĐ algo: ya he pasado por casi todo en esta vida, incluso un intento de asesinatoâ, remarcÃģ. Y enseguida volviÃģ al nÚcleo de su promesa polÃtica: âVamos a volver. Y vamos a volver con mÃĄs sabidurÃa, con mÃĄs unidad, con mÃĄs fuerzaâ. Fue la ratificaciÃģn de una continuidad, incluso desde la trinchera domÃĐstica a la que intentan confinarla.
âTenemos pueblo, tenemos memoria, tenemos historia y tenemos patria. Vamos a volver. Los pueblos, finalmente, siempre vuelvenâ, concluyÃģ CFK, entre los cÃĄnticos de la multitud. La escena condensÃģ varios planos: la resistencia judicial, la denuncia econÃģmica, la reapropiaciÃģn de Plaza de Mayo como escenario y la reconstrucciÃģn de un liderazgo que, pese a la proscripciÃģn, se rehÚsa a desaparecer. La pregunta que resonÃģ despuÃĐs fue inevitable: si no puede competir, ÂŋquiÃĐn llevarÃĄ esa bandera? Cristina, otra vez, marcÃģ el ritmo.









