Cambio de discurso: Ahora Caputo defiende el déficit y dice que es “algo sano”
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró este viernes que es “sano y hasta absolutamente razonable” que haya un déficit en la cuenta corriente de dólares de la Argentina, respondiendo de esta forma a las críticas que recibe por el saldo negativo en la cuenta corriente, que superó los 5 mil millones de dólares en el primer trimestre del año.
En una declaración que marca un giro discursivo respecto a la narrativa oficial del Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el creciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, al que definió como “sano y hasta absolutamente razonable”. La afirmación sorprendió por venir del mismo funcionario que, durante meses, insistió en la necesidad de un ajuste fiscal severo y en la urgencia de equilibrar las cuentas públicas.
Durante el congreso Somos Pymes, realizado en La Rural, Caputo relativizó la magnitud del desequilibrio externo —que alcanzó más de 5.000 millones de dólares en el primer trimestre del año, según el INDEC— al señalar que responde a un “cambio de modelo” económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Según el ministro, este déficit refleja una recuperación de la inversión y una mayor demanda externa, elementos que, a su entender, acompañan el “crecimiento” de la actividad económica.
“No es que no le prestamos atención al rojo de dólares, pero hago esta explicación para que no se dejen engañar por gente que no entiende o tiene otros objetivos”, sostuvo Caputo ante una audiencia de empresarios pymes. Aseguró, además, que el déficit ya no se debe al gasto del Estado sino que corresponde al sector privado, y calificó como “obvio” que esto ocurriría en un país “totalmente descapitalizado”.
El giro en su mensaje —pasando de la austeridad estricta a una visión más permisiva del déficit— busca desactivar las crecientes críticas al rumbo económico. Caputo aprovechó la ocasión para exhortar al empresariado a “cambiar el chip” y adaptarse al nuevo modelo, que, según explicó, promoverá la inversión, reducirá impuestos y avanzará hacia una apertura comercial gradual.
Finalmente, el ministro reconoció que el proceso será “duro” y no dará frutos inmediatos, pero insistió en que “es el único camino”. Sin embargo, sus palabras no pasaron desapercibidas y reavivaron el debate sobre la coherencia del plan económico y las tensiones entre el discurso del ajuste y la realidad de los indicadores macroeconómicos.
