Un avión del empresario Leonardo Scatturice, nuevo dueño de Flybondi y vinculado al Gobierno, registró múltiples irregularidades, según la Justicia, al ingresar al país en febrero de este año. Manuel Adorni había asegurado que se cumplieron con todos los controles.
Un escándalo sacude al Gobierno de Javier Milei tras confirmarse que un jet privado vinculado a su entorno más cercano ingresó al país con 10 valijas sin control aduanero, provenientes de Miami. Las nuevas pruebas difundidas por la Justicia revelan que el vuelo, operado por la empresa Royal Class y perteneciente al empresario Leonardo Scatturice —nuevo dueño de Flybondi y asesor con línea directa a la Casa Rosada—, violó múltiples protocolos de ingreso al país el pasado 26 de febrero.
Imágenes, valijas y un “orden de arriba”
La aeronave, un Bombardier N18RU, aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery con una tripulación que incluía a Laura Belén Arrieta, azafata y militante de la CPAC, el espacio fundamentalista y ultraconservador internacional que hoy articula con sectores del Gobierno libertario. En el avión también viajaban José Luis Donato Bresciano y Juan Pablo Pinto. Según imágenes obtenidas por la Justicia y reveladas este domingo por el programa ¿Y mañana qué? (TN), el avión declaró solo cinco valijas, pero se observa el ingreso de diez al territorio nacional sin pasar por el escáner ni control policial.

Estas revelaciones contradicen directamente la versión oficial. El vocero presidencial Manuel Adorni había negado cualquier irregularidad y aseguró que el avión fue sometido a los “controles de rutina”. Sin embargo, el dictamen judicial apunta a una “orden directa del personal aduanero” para desviar a los pasajeros sin revisión, en un contexto donde no había congestión ni razones operativas para el trato preferencial.
Zonas grises y una Justicia en alerta
La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) lidera la causa, que ya arrojó evidencias sobre graves irregularidades: falta de registros migratorios precisos, inconsistencias en los datos del origen y destino del vuelo (figura Fort Lauderdale, pero salió de Opa-locka, Miami) y vacíos de vigilancia en las grabaciones del hangar privado donde el avión permaneció ocho días. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), por su parte, tampoco dejó constancia del movimiento de la aeronave.
La sospecha de connivencia estatal en un posible caso de contrabando no solo se sostiene en los registros irregulares, sino también en el perfil del empresario al mando del avión.
Scatturice: del espionaje a los negocios con el Estado
Leonardo Scatturice no es un nombre más. Ex agente de inteligencia y vinculado al mundo de los espías —cercano a Fernando Pocino y enfrentado a Antonio Stiuso—, hoy opera desde Miami como lobbista y organizador de eventos para la CPAC. Su empresa, Tactic Global, tiene nexos con el trumpismo y ha proveído al Estado argentino a través de plataformas como Educ.Ar y Trenes Argentinos.
En los últimos meses, su cercanía a Santiago Caputo, cerebro estratégico del Gobierno quien esta fortaleciendo el aparato de espionaje del triangulo de hierro del gobierno, se volvió cada vez más visible. Fue clave en la designación de Andrés Vázquez al frente de la DGI y, junto a Arrieta, orquestó la participación de Javier Milei en la CPAC de Washington, donde el presidente anunció su intención de firmar un tratado de libre comercio con Donald Trump.
El escándalo también expone una nueva dimensión del conflicto entre el Gobierno y el Grupo Clarín. Fue el canal TN quien accedió al dictamen judicial de más de 60 páginas y lo difundió en medio del enfrentamiento con el oficialismo. Así, mientras el Ejecutivo intenta desmentir cualquier anomalía, parte del aparato mediático —hasta hace poco afín al mileísmo— exhibe pruebas del tratamiento privilegiado que recibió el vuelo del entorno presidencial.
Una sombra sobre el discurso anticasta
El caso de “los bolsos de Milei” golpea directamente la retórica anticorrupción del presidente que se suma a otros escándalos como el de la criptoestafa de $Libra y el destino de los fondos reservados de la SIDE. Mientras se ajustan cuentas, se reducen partidas sensibles y se proclama una cruzada contra los privilegios de la casta, un jet privado vinculado al poder aterriza en Aeroparque, burla todos los controles y desaparece ocho días después rumbo a París.
La Justicia sigue investigando. Pero los hechos ya desataron un temblor político que deja al descubierto una red de influencias, opacidad y privilegios que contradicen de lleno el relato libertario.