Aunque el gobierno celebra la baja de la inflación como un logro central, una nueva encuesta revela que ese “orden macro” se sostiene a costa de un deterioro marcado en los ingresos de la población. El ajuste sobre salarios y jubilaciones empieza a mostrar sus límites: el malestar económico crece y ya impacta en el humor social, incluso entre votantes libertarios.
Según un estudio reciente de la consultora Zuban-Córdoba, el 63% de los encuestados percibe que su situación económica empeoró en los últimos seis meses. A eso se suma un 15,5% que dice estar igual de mal, lo que eleva a casi el 80% el porcentaje de personas que no notan mejoras en su economía personal.
La encuesta también deja al descubierto las fisuras en el relato oficial. El 58% afirma que los precios volvieron a subir, el 55% dice que no hay un plan económico visible y la mitad considera que el verdadero problema es la inflación en dólares, un fenómeno que el gobierno minimiza. La conclusión es contundente: el 63% admite que cada vez le cuesta más llegar a fin de mes.
Un dato clave para entender el desgaste político: el 36% de quienes reconocen tener dificultades para cerrar el mes votaron a Javier Milei en el ballotage. El dato marca un posible punto de inflexión en el vínculo entre el gobierno y parte de su base electoral, en un contexto en que las promesas de recomposición siguen sin materializarse y la recesión empieza a generar tensiones incluso dentro del oficialismo.