La interna en el oficialismo sumó un nuevo capítulo con fuertes declaraciones de la diputada nacional Lilia Lemoine contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien acusó de “traicionar” al presidente Javier Milei y de estar tejiendo alianzas con sectores del peronismo no alineado a Unión por la Patria con el objetivo de debilitarlo.
“Le encanta pactar con el kirchnerismo. Con ellos no vamos a pactar, y ella está con ellos”, afirmó Lemoine en declaraciones a TN, aunque luego matizó que en realidad se trataría de una facción peronista no kirchnerista. La diputada sostuvo que Villarruel aspira a reemplazar a Milei y por eso estaría dialogando con gobernadores y senadores del norte del país, entre ellos el radical Gerardo Zamora, con quien se reunió en Santiago del Estero.
La tensión entre el Presidente y su vice no es nueva, pero en las últimas semanas se intensificó tras la aprobación en el Senado —con apoyo de Villarruel— de proyectos como el aumento y la moratoria jubilatoria, fondos para discapacidad y reparto de ATN a provincias. Milei acusó públicamente a Villarruel de “traidora” y, en el evento DerechaFest, subió el tono al llamarla “bruta y traidora”.
Lemoine se sumó a esa línea y aseguró que la vicepresidenta “dinamitó la imagen del Presidente desde adentro”. Además, apuntó que “cuando alguien te traiciona, ya no es de los tuyos”, en consonancia con lo dicho por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien días atrás señaló que Villarruel “ya no forma parte del proyecto libertario”.
La diputada también alimentó una versión inquietante: que desde el entorno presidencial se teme una maniobra institucional para desplazar a Milei. “En el Senado, con dos tercios, se puede dictaminar sacar al Presidente. No es fácil, pero es posible”, advirtió.
Por otro lado, Lemoine hizo referencia a la polémica por la ausencia de Villarruel en la apertura de la Exposición Rural, evento al que —según la diputada— no asistió por haber exigido diez lugares en el palco oficial. “Claro que estaba invitada, pero tuvo el descaro de pedir diez lugares sin informar quiénes eran”, señaló.
El conflicto abierto entre la línea presidencial y la vicepresidenta deja al descubierto una fractura en el núcleo del poder libertario. Mientras Milei busca sostener su capital político en medio de un ajuste cada vez más impopular, la vice construye su propia agenda, con señales que generan incomodidad en la Casa Rosada.