Las desregulaciones de Sturzenegger ya perjudican la exportación de carne Argentina

El gobierno de Chile confirmó este jueves la suspensión de la importación desde la Argentina de “todos los animales y productos de origen animal, que deben cumplir en su certificación veterinaria internacional”.

Las consecuencias de la política de desregulación sanitaria impulsada por el gobierno de Javier Milei comienzan a hacerse sentir con fuerza en uno de los sectores más estratégicos para la economía argentina: la exportación de carne. Chile, uno de los principales mercados de la región, suspendió las importaciones de carne argentina como respuesta directa a la decisión del Gobierno nacional de flexibilizar normas sanitarias que regían desde hace más de dos décadas.

La medida chilena se conoció tras la publicación de la Resolución Exenta N.º 5952/2025, con la que el gobierno de Gabriel Boric dejó sin efecto el reconocimiento sanitario a zonas argentinas previamente catalogadas como “libres de fiebre aftosa sin vacunación”. Esta revocación tiene un impacto inmediato: se prohíbe el ingreso de todos los animales y productos de origen animal que no cumplan con los requisitos de sanidad internacionales exigidos por Chile.

¿Qué provocó esta reacción?

El detonante fue la Resolución 460/2025, firmada en junio pasado por el Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, liderado por Federico Sturzenegger. Esta medida habilitó, tras 22 años de restricción, el ingreso de material reproductivo, carne con hueso y productos cárnicos desde zonas argentinas donde la fiebre aftosa aún no ha sido erradicada, sino que está controlada mediante vacunación.

Aunque el gobierno sostiene que esta apertura representa una modernización de la normativa, el riesgo sanitario percibido por países importadores ha generado reacciones inmediatas, como la de Chile. Pero no se trata de una excepción: otras naciones podrían seguir el mismo camino si consideran que Argentina ha debilitado sus estándares de control epidemiológico.

Una amenaza para todo el mercado exportador

La Patagonia argentina, zona que ostenta el estatus de “libre de fiebre aftosa sin vacunación” reconocido por la OMSA, corre también peligro de perder esa certificación si se profundiza esta flexibilización. Este cambio encendió alarmas entre gobernadores y productores patagónicos, quienes denuncian que las nuevas resoluciones del Senasa —avaladas por Sturzeneggerponen en riesgo el posicionamiento internacional de los productos cárnicos argentinos más valorados.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, fue contundente: calificó la medida como “arbitraria y unitaria”, y advirtió que el sur del país podría perder su condición sanitaria de excelencia, lo que traería consecuencias económicas devastadoras. Desde Santa Cruz, el Consejo Agrario Provincial también rechazó las modificaciones por no ofrecer garantías suficientes.

Una decisión que puede costarle caro al país

Lejos de tratarse de una medida técnica aislada, la desregulación sanitaria promovida por Sturzenegger ya tiene consecuencias concretas: un mercado cerrado y un escenario de desconfianza que puede escalar. Si países como la Unión Europea o Estados Unidos consideran que Argentina ha debilitado su estatus sanitario, el país podría perder no solo a Chile, sino también a los mercados más exigentes y rentables del mundo.

En su afán por desregular, el gobierno parece haber subestimado el valor estratégico de la trazabilidad y la confianza internacional. Las exportaciones argentinas de carne, uno de los principales motores de ingreso de divisas, hoy están en riesgo por decisiones apresuradas que priorizan ideología sobre evidencia sanitaria.

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