En medio de una fuerte inestabilidad interna y con un programa económico que genera más dudas que certezas, el presidente Javier Milei prepara dos viajes clave a Estados Unidos en los próximos 45 días para buscar respaldo político y financiero que le permita recrear la confianza perdida.
Con el dólar contenido y las tasas de interés como piezas centrales de su estrategia, Milei intentará seducir a inversores en Nueva York y California, y luego aprovechar su presencia en la Asamblea General de la ONU. El objetivo es reducir el riesgo país, anclado en 750 puntos básicos, y destrabar financiamiento a menores tasas, mientras el mercado local de deuda en pesos atraviesa tensiones crecientes.
La última licitación apenas renovó el 61% de los vencimientos, obligando al Gobierno a lanzar una colocación de emergencia para absorber $6 billones y contener la presión sobre el dólar. Sin embargo, las tasas del 69,5% amenazan con erosionar el superávit fiscal, uno de los pilares del modelo libertario, y podrían enfriar aun más la actividad en plena recta final electoral.
Aunque el respaldo del Tesoro de EE.UU. al acuerdo con el FMI da oxígeno, las reservas negativas y los vencimientos siguen presionando. En Washington, Milei buscará seducir a los capitales en sectores extractivos como litio, cobre como así también dar un nuevo guiño a la presencia militar de EEUU en la región ofreciendo a Argentina como base de apoyo y contrapeso político de Brasil. Pero si bien Washington es consciente de la oportunidad que representa una Argentina subordinada dispuesta a acatar los mandatos de la casa blanca, no deja de verla como un socio secundario y con futuro político incierto, por lo tanto de momento, la esperada reunión bilateral con Donald Trump sigue sin fecha confirmada, mientras tanto la incertidumbre ya se instaló en los inversores.