Fuerte crecimiento de la informalidad laboral en la era Milei

Un reciente informe alerta que la llegada de Javier Milei a la presidencia fomentó esta realidad, y muestra las dificultades que presenta la economía argentina para “generar suficientes ocupaciones de calidad, ya sea en términos de ingresos, estabilidad y/o acceso a un conjunto de derechos sociales”.

El mercado laboral argentino atraviesa un deterioro acelerado: los datos muestran que, bajo la gestión de Javier Milei, el empleo creció principalmente a costa de la informalidad. De cada 100 trabajos formales que se pierden, sólo uno se recupera con registro; el resto se suma al mercado en condiciones de desprotección, sin aportes jubilatorios ni cobertura social.

Según los últimos informes, en el primer trimestre de 2025 se crearon 390 mil empleos precarios, lo que elevó la tasa de informalidad al 44,1%, el nivel más alto de la serie comparable iniciada en 2017. Solo en la provincia de Buenos Aires, la más golpeada por esta dinámica, se perdieron más de 33 mil empleos privados registrados.

La tendencia no es nueva en América Latina: la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que cerca de la mitad de los trabajadores de la región se desempeñan en la informalidad, con Bolivia a la cabeza (casi 80%). Sin embargo, la Argentina, que históricamente estuvo por debajo del promedio regional, hoy se acerca peligrosamente a ese umbral, lejos de los casos de Chile y Uruguay, donde la informalidad no supera el 30%.

El Instituto Argentina Grande (IAG) advierte que la política de desregulación del gobierno libertario está alimentando esta precarización, especialmente en actividades como plataformas de reparto o transporte, donde los trabajadores carecen de aportes, estabilidad, capital propio y en muchos casos también de calificación. “Por cada 100 trabajadores despedidos, solo uno o dos logran volver a un puesto formal”, señala el informe.

El impacto golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. Entre las mujeres mayores de 66 años, la tasa de desprotección subió un 14,6% en el último año, en paralelo con una reducción del 23% de la presencia femenina en el sector público y con haberes jubilatorios cada vez más deteriorados.

Los números oficiales del INDEC confirman la misma tendencia: en el primer trimestre de 2025 la informalidad alcanzó el 42%, por encima del 40,8% registrado un año atrás. En paralelo, la subutilización de la fuerza laboral (desempleo más subempleo) trepa al 17,9%, mientras que la presión efectiva sobre el mercado laboral llega al 24%.

En este escenario, el gobierno celebra un aumento mínimo del empleo total, de apenas 0,1%. Pero la realidad detrás de esa cifra es que el crecimiento se apoya en sectores de baja productividad y alta informalidad, mientras que el trabajo formal retrocede. Desde la llegada de Milei al poder se destruyeron casi 99 mil empleos registrados en todo el país.

Organizaciones como Fundar remarcan que la informalidad en la Argentina es hoy “más alta que hace 40 años”. Tras un descenso durante los primeros años del nuevo siglo, desde 2015 la tendencia volvió a ser ascendente, y con la actual gestión se consolida un escenario de precarización estructural.

La conclusión de los especialistas es clara: lejos de generar empleo de calidad, el modelo libertario profundiza un mercado laboral segmentado y frágil, donde la mayoría de los nuevos trabajadores se suman a la economía sin derechos ni protección.

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