La contundente derrota en la provincia no alcanzó para forzar cambios en el gabinete. Karina Milei se impuso sobre su hermano y frenó la salida del clan Menem, a pesar de la presión interna para mostrar un golpe de timón.
En dos reuniones de gabinete se esperaba que Javier Milei anunciara modificaciones o, al menos, la caída de Eduardo “Lule” Menem. Pero fue Karina quien cortó de raíz esa posibilidad con una frase categórica: “Yo no entrego a mi gente, sigo con ellos hasta el final”.
Finalmente, el portavoz Manuel Adorni anunció la creación de una “mesa política” que, en los hechos, ya existía: Milei, Karina, Guillermo Francos, Santiago Caputo, Patricia Bullrich, Martín Menem y el propio Adorni. Un espacio que se reúne cada martes desde hace meses y que ahora fue rebautizado para mostrar movimiento tras la paliza electoral.
El anuncio dejó en shock a Santiago Caputo, que había diseñado un plan de “unidad nacional” con figuras del PRO y sectores del peronismo no kirchnerista, cuyo primer paso era la salida de los Menem. La jugada quedó desarticulada por el avance de Karina, que consolidó su poder en la mesa chica.
La crisis interna se superpone con la presión del mercado, que esperaba señales de cambio tras un lunes negro. “Javier tiene 72 horas para hacer los cambios, después nos lleva puesto el mercado”, advirtió un funcionario del ala económica.
El intento de relanzamiento recuerda a las mesas multitudinarias del macrismo en sus momentos más críticos, aunque en este caso la diferencia es clara: la decisión no la toma el Presidente, sino su hermana, que una vez más dejó a todos en claro que no está dispuesta a ceder terreno ni a entregar a sus leales.