El riesgo país de Argentina ya supera a los del Congo, Kenya y Pakistán

El riesgo país de Argentina volvió a escalar y ya se ubica por encima de economías con severas inestabilidades como Congo, Kenia y Pakistán, generando creciente inquietud en los mercados internacionales.

Según un informe de la consultora Quantum, dirigida por el exsecretario de Financiamiento Daniel Marx, el rendimiento de los bonos argentinos se disparó hasta 14,2% anual tras la derrota electoral del oficialismo en la Provincia de Buenos Aires. Esta cifra supera ampliamente los retornos de Congo (10,6%), Kenia (8,3%) y Pakistán (7,9%), y se aproxima a los niveles de Bolivia.

El estudio advierte que, a diferencia de otros países emergentes, la volatilidad argentina responde a factores internos: la dificultad para acumular reservas, la presión cambiaria y los compromisos de deuda en moneda extranjera. A esto se sumó el resultado electoral bonaerense, que incorporó un nuevo elemento de incertidumbre de cara a las legislativas de octubre.

Una curva de rendimientos invertida

Un dato que preocupa particularmente a los inversores es la inversión de la curva de rendimientos. El bono más corto (GD29) rinde 18%, mientras que el más largo (GD46) apenas llega al 14,7% anual. Esta señal refleja que el mercado teme más por el riesgo inmediato que por el de largo plazo.

La presión se agudiza por los vencimientos de deuda: en 2026 se deberán afrontar u$s 14.000 millones, incluidos los compromisos del BOPREAL, con pagos concentrados en enero y julio por u$s 4.500 millones.

En paralelo, el clima político añade tensión. La derrota en Buenos Aires debilitó la estrategia oficial y gobernadores opositores, como el de Corrientes, Gustavo Valdés, endurecieron su postura frente al gobierno nacional.

Mercado cambiario e incertidumbre financiera

El dólar cerró la semana en $1.465 en el Banco Nación, rozando el techo de la banda cambiaria. Mientras tanto, las tasas de interés reales superan el 40%, un nivel que, aunque atractivo para inversores de corto plazo, refleja el fuerte apretón monetario que golpea la actividad económica.

El Banco Central busca aliviar la falta de crédito con medidas para aumentar la liquidez, aunque los analistas advierten que la estabilidad dependerá de la coordinación entre Tesoro y BCRA y de la capacidad para cumplir los compromisos externos.

La fotografía actual expone un escenario crítico: riesgo país en niveles récord, curva de rendimientos invertida y reservas escasas. Para los inversores, la clave será la definición de una política fiscal y monetaria clara, junto con un plan creíble para enfrentar los próximos vencimientos de deuda.

En este marco, Argentina no solo compite con su propio historial de crisis, sino que ya aparece como más riesgosa que países africanos y asiáticos en conflicto, un dato que alimenta la desconfianza y pone al país en el radar rojo de los mercados globales.

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Argentina: la crisis económica lleva la tasa de despidos al nivel más alto desde 2016

La crisis económica continúa golpeando al mercado laboral argentino y en julio dejó una nueva señal de alerta: el empleo formal en el sector privado cayó tanto en la comparación mensual como en la interanual, mientras que la tasa de despidos alcanzó su nivel más alto en ocho años.

La crisis económica continúa golpeando al mercado laboral argentino y en julio dejó una nueva señal de alerta: el empleo formal en el sector privado cayó tanto en la comparación mensual como en la interanual, mientras que la tasa de despidos alcanzó su nivel más alto en ocho años, según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Capital Humano.

Tras un leve repunte en junio, el empleo registrado en empresas de más de diez trabajadores retrocedió un 0,2% en julio en las principales zonas urbanas. Este retroceso refleja el freno de la actividad económica y la presión que enfrentan las compañías para sostener sus plantillas.

La contracción se concentró en sectores sensibles al ciclo económico: la Construcción y los Servicios financieros mostraron las caídas más fuertes, con un 0,5% menos de empleo. Transporte, almacenamiento y comunicaciones retrocedió un 0,3%, Comercio, restaurantes y hoteles un 0,2% y los Servicios comunales, sociales y personales un 0,1%. Solo la industria logró mantener estable su nivel de empleo.

En la comparación interanual, el empleo formal también retrocedió un 0,2%, ubicándose en niveles similares a los de 2018 y 2019, períodos marcados por recesión.

El deterioro laboral se explica principalmente por el aumento de las desvinculaciones: mientras las incorporaciones se mantuvieron en 1,8%, las bajas crecieron hasta 2,0%, lo que generó una caída neta del empleo. La tasa de despidos sin causa subió a 0,6 por cada 100 trabajadores, el valor más alto del año y el más elevado desde 2016.

Estos datos confirman que la crisis económica no solo afecta a la producción y el consumo, sino que también erosiona cada vez más la estabilidad laboral, golpeando con fuerza a los trabajadores formales.

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