Mientras desde el Ministerio de Capital Humano se impulsa una línea telefónica para denunciar “adoctrinamiento político” en las escuelas, un video viral muestra como niños riojanos son utilizados para repetir en coro “¡Gracias, Martín Menem!” durante una excursión escolar.
El gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el centro de la polémica por un caso que pone en evidencia su doble vara frente al adoctrinamiento. Mientras desde el Ministerio de Capital Humano se impulsa una línea telefónica para denunciar “adoctrinamiento político” en las escuelas, un video viral muestra a niños riojanos repitiendo en coro “¡Gracias, Martín Menem!” durante una excursión escolar.
El episodio, ocurrido en el Parque Arqueológico Saladillo, en La Rioja, involucra al presidente de la Cámara de Diputados y figura destacada del oficialismo, Martín Menem. En las imágenes, se escucha a una mujer adulta —presuntamente una acompañante del grupo escolar— instruir a los niños para que agradezcan al funcionario: “Si no lo dicen, no los van a traer de vuelta”, se le oye decir, provocando incomodidad entre los menores, que responden con un primer “¡No!” antes de repetir la consigna.
-A la cuenta de 3, ustedes tienen que decir "Gracias Martín Menem!"
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) November 3, 2025
-No!
-Sí, si no nos van a traer de vuelta
Unos chicos de excursión en el Parque Arqueológico Saladillo. Ah pero los carteles en la facultad adoctrinan che pic.twitter.com/UnCrDwSoEZ
La escena, ampliamente difundida en redes sociales, reavivó el debate sobre la utilización de espacios educativos con fines partidarios. Desde diversos sectores políticos y sociales se subraya la contradicción de que integrantes de La Libertad Avanza, fuerza que acusa a la educación pública de “adoctrinar”, sean quienes terminan promoviendo este tipo de gestos de lealtad política.
Según la descripción oficial del Parque El Saladillo, se trata de un sitio histórico y natural destinado al turismo cultural y educativo. Sin embargo, el uso de la visita escolar para exaltar la figura de un dirigente oficialista desvió el sentido pedagógico de la actividad hacia una demostración de alineamiento político.
La paradoja se acentúa si se recuerda que fue el propio Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, el que en junio lanzó una línea de denuncias contra el adoctrinamiento en las aulas, con el objetivo de “garantizar una educación libre y plural, sin interferencias ideológicas”. En aquel momento, la cartera sostuvo que “el adoctrinamiento en el aula vulnera derechos fundamentales” y que debía erradicarse para proteger la libertad de conciencia de estudiantes y docentes.
El episodio con los niños riojanos deja expuesta la contradicción de un gobierno que, mientras acusa al sistema educativo de imponer ideologías, promueve desde sus propios actos un adoctrinamiento de signo oficialista, instalando su narrativa política incluso en los espacios destinados a la educación y el juego.