Con el petróleo en la mira y el narcotráfico como excusa, Trump evalúa opciones militares en Venezuela

Bajo el argumento de combatir el narcotráfico y derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, la administración de Donald Trump analiza acciones militares en Venezuela que incluyen desde ataques selectivos hasta la posible toma de los campos petroleros, una estrategia que, según analistas, apunta a controlar los vastos recursos energéticos del país sudamericano.

De acuerdo con fuentes citadas por The New York Times, el gobierno estadounidense ha diseñado varios escenarios de intervención que van desde ataques a unidades militares que protegen a Maduro hasta operaciones especiales para capturarlo. Entre las alternativas más ambiciosas figura el control de la infraestructura petrolera y de aeródromos estratégicos, lo que permitiría a Washington asegurar influencia directa sobre la principal fuente de riqueza venezolana y una de las mas importantes del mundo.

Asesores cercanos al entonces presidente, como Marco Rubio y Stephen Miller, han presionado para adoptar medidas más agresivas, justificadas bajo la narrativa de una “guerra contra el narcotráfico”. La Casa Blanca busca incluso vías legales para eludir la autorización del Congreso, apoyándose en la posible designación de Maduro y altos mandos militares como líderes del llamado Cartel de los Soles. Esa clasificación abriría la puerta a operaciones militares bajo el paraguas de la lucha antidrogas.

En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Caribe. Actualmente cuenta con unos 10.000 efectivos distribuidos entre bases en Puerto Rico y buques de guerra, mientras el portaaviones Gerald R. Ford se dirige a la región con más de 75 aeronaves de ataque y unos 5.000 tripulantes. Bombarderos B-52 y B-1 también han sobrevolado las cercanías de la costa venezolana, en una clara demostración de fuerza.

Aunque Trump ha enviado mensajes ambiguos sobre una posible guerra abierta, sus declaraciones siguen marcadas por la retórica de que “los días de Maduro están contados” y por acusaciones de que Venezuela es un centro de narcotráfico hacia Estados Unidos. Bajo ese discurso, Washington intenta presentar una eventual intervención militar como una operación legítima de seguridad regional.

Advertencia de Lula

Desde América Latina, crecen las alertas ante una posible invasión. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó su preocupación por la escalada de tensiones y advirtió que “los problemas políticos no se resuelven con armas, sino con diálogo”. Durante su gira por Asia, Lula ofreció mediar entre ambas partes y recordó que cualquier acción unilateral violaría la soberanía venezolana y el derecho internacional.

Mientras la Casa Blanca sostiene que las operaciones se centran en “narcoterroristas”, la magnitud del despliegue militar y el interés manifiesto por el control de los recursos energéticos venezolanos revelan una estrategia más amplia: utilizar el discurso antidrogas como justificación para intervenir en un país cuya riqueza petrolera sigue siendo clave en el tablero geopolítico mundial

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