En Tierra del Fuego, Newsan despidió a más de 200 trabajadores, mientras que Electrolux suspendió a 400 empleados en Rosario y Mabe cerró su planta en Córdoba. La CGT advierte sobre una “destrucción acelerada del empleo industrial” y acusa al Gobierno de favorecer a las patronales.
La industria argentina atraviesa su momento más crítico en años. En un contexto de recesión, caída del consumo y apertura de importaciones, empresas emblemáticas del sector electrodoméstico comenzaron a ajustar drásticamente sus plantillas. En Tierra del Fuego, Newsan despidió a más de 200 trabajadores, mientras que Electrolux suspendió a 400 empleados en Rosario y Mabe cerró su planta en Córdoba. La CGT advierte sobre una “destrucción acelerada del empleo industrial” y acusa al Gobierno de favorecer a las patronales.
Despidos masivos en Newsan: del saludo a Milei al telegrama de despido
Apenas un mes después de recibir al presidente Javier Milei en la planta fueguina de Newsan, más de 200 trabajadores fueron despedidos —entre efectivos y temporarios— en Ushuaia. La medida tomó por sorpresa a los operarios, quienes aseguran que no hubo aviso previo y denuncian la pasividad del gremio metalúrgico. “La UOM no nos recibe ni da respuestas. Solo dicen que está todo caído”, señalaron los cesanteados.
El golpe laboral ocurre en medio de un clima de desconfianza y tensión social. La muerte de Pablo Ulises Lizarraga, un trabajador recientemente despedido, conmocionó a la comunidad fabril y acentuó el malestar en el sector.
Desde la CGT, su secretario general Ramón “Moncho” Calderón confirmó los despidos —150 en Newsan y 50 en GDS, su empresa subsidiaria— y denunció la complicidad entre Gobierno, empresas y algunos dirigentes gremiales. “Para ellos, los trabajadores somos material descartable”, sostuvo, anticipando acciones legales contra la firma.
El gobernador Gustavo Melella también alertó sobre el colapso productivo fueguino: “Hasta 6.000 empleos están en riesgo por medidas del Gobierno nacional que destruyen la industria”. En una provincia donde la economía depende casi exclusivamente del ensamblado electrónico, los despidos masivos amenazan con un impacto social devastador.
Electrolux y Mabe: suspensiones y cierres en el corazón industrial del país
En Rosario, Electrolux suspendió a 400 trabajadores debido a la fuerte caída en la demanda de electrodomésticos y al incremento de importaciones. Las suspensiones, originalmente previstas por un mes, se extendieron hasta enero de 2026 y la empresa solo garantiza el pago total de los sueldos hasta noviembre.
“Estamos trabajando a menos del 50% de la capacidad instalada”, advirtió Pablo Cerra, apoderado de la UOM Rosario. Según estimaciones sindicales, solo este año se perdieron más de 2.000 puestos industriales en la región, afectando no solo a las grandes fábricas, sino también a sus proveedoras —en su mayoría pymes metalúrgicas—, las más vulnerables ante la crisis.
Mientras tanto, Mabe anunció el cierre de su planta en Río Segundo (Córdoba), trasladando la producción a Luque y dejando sin tareas a 150 empleados. Aunque la empresa ofreció relocalizaciones, la distancia de 60 kilómetros implica extensas jornadas laborales, y al menos 50 trabajadores fueron despedidos con una indemnización especial.
Un panorama crítico y sin señales de recuperación
Con despidos, suspensiones y cierres en cadena, la industria nacional enfrenta una crisis estructural que golpea tanto al empleo formal como al entramado pyme.
Empresarios del sector metalúrgico reconocen que “la actividad está destrozada” y que no existen perspectivas de recuperación en los próximos seis meses.
La apertura de importaciones, la caída del consumo interno y la ausencia de políticas industriales están configurando un escenario donde cada semana se pierde capacidad productiva y empleo calificado.
Mientras el Gobierno defiende su plan económico, en las fábricas argentinas se instala el silencio, la incertidumbre y la angustia de miles de familias que ven desmoronarse su fuente de trabajo.