El ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad intentó despegarse de las grabaciones que lo comprometen en presuntos retornos con proveedores. La investigación salpica a figuras centrales del oficialismo libertario y vuelve a exponer tensiones internas en el Gobierno.
La causa por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) volvió a tomar impulso esta semana con nuevos allanamientos en distintas provincias y el restablecimiento del secreto de sumario. En una audiencia ante la Cámara Federal, el ex titular del organismo Diego Spagnuolo se desentendió de los audios que lo comprometen y aseguró que se trata de un “montaje” realizado con herramientas de inteligencia artificial.
La defensa, encabezada ahora por el abogado Mauricio D’Alessandro, reclamó la nulidad del expediente al considerar que las comunicaciones fueron obtenidas en el marco de una maniobra de espionaje ilegal. Según sostuvo, las grabaciones que exhiben negociaciones sobre “retornos” con la droguería Suizo Argentina no serían auténticas.
El fiscal Franco Picardi rechazó la presentación y defendió la continuidad de la investigación. Recordó que el material auditivo no es la única fuente de prueba y señaló que Spagnuolo “no había cuestionado la veracidad de su voz hasta ser relevado de su cargo por orden de la Casa Rosada”.
La investigación involucra a integrantes del entorno presidencial, entre ellos Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, cuya cercanía al jefe de Estado amplifica el impacto político del caso. La reactivación de la causa coincide con un momento de desgaste interno en La Libertad Avanza, frente a las tensiones por el manejo de áreas estratégicas del gobierno nacional.
Mientras la Cámara Federal debe resolver si habilita la nulidad o confirma la continuidad del proceso, el expediente quedó nuevamente bajo reserva. Las fuerzas de seguridad analizan teléfonos, computadoras y documentos incautados en los 25 allanamientos realizados.
El Gobierno intenta contener el costo político del escándalo. Karina Milei recibió este jueves a diputados electos del oficialismo en Casa Rosada, un gesto que buscó exhibir cohesión en medio de la polémica.