En pocas semanas, el pasivo en moneda extranjera del BCRA aumentó significativamente, sin explicaciones oficiales sobre los términos de las operaciones que lo originaron. Analistas advierten falta de transparencia y señalan movimientos contables difíciles de rastrear.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) incrementó su deuda en dólares hasta superar los 27.000 millones, en un proceso marcado por escasa información pública y mecanismos financieros que no fueron detallados en los reportes oficiales. La variación se dio en paralelo a la emisión de títulos para importadores y a operaciones de respaldo con bancos internacionales.
La emisión del bono Bopreal, en cuatro series, fue uno de los pilares del aumento del pasivo. Con un valor cercano a los 11.000 millones de dólares, el instrumento fue utilizado para saldar deudas comerciales y habilitar transferencias de utilidades de empresas radicadas en el país.
A ello se sumó un préstamo de entidades financieras del exterior por unos 2.000 millones de dólares, garantizado con activos del Tesoro estadounidense y títulos propios del Central. Los términos de esta operación no figuran en las comunicaciones del organismo.
Otra porción significativa del endeudamiento proviene de los fondos aportados por el Tesoro de Estados Unidos durante la campaña presidencial, utilizados para contener tensiones cambiarias y que luego se incorporaron como obligación en moneda extranjera dentro de los balances del BCRA.
Entre el 23 y el 31 de octubre, los estados contables reflejaron un salto de alrededor de 3.000 millones de dólares en el pasivo en moneda extranjera. En paralelo, se registró una disminución de la deuda en pesos, lo que sugiere un traspaso de obligaciones entre rubros sin aclaración pública.
Especialistas remarcan que el movimiento se da en un contexto donde el Gobierno sostiene que la acumulación de reservas no es prioritaria. Mientras tanto, las compras de divisas provienen exclusivamente del Tesoro y no de la operatoria del Central, que continúa ajustando su posición mediante deuda.
La incertidumbre en torno al verdadero estado patrimonial del organismo alimentó inquietudes en el mercado. La confirmación de una política cambiaria con deslizamiento menor al ritmo inflacionario produjo una caída de acciones argentinas en Nueva York, en una jornada donde la plaza local permaneció cerrada.