Advertencia de la UIA: la actividad industrial cayó en octubre y continúa estancada

La UIA volvió a reiterar sobre una nueva caída de la actividad industrial en octubre y advirtió que el sector sigue en una situación de estancamiento y fragilidad.

La Unión Industrial Argentina (UIA) anticipó que la actividad industrial volvió a contraerse en octubre y que el sector continúa mostrando una marcada fragilidad. Según estimaciones preliminares elaboradas a partir del consumo de energía, la demanda industrial y consultas con empresas, la producción fabril habría caído cerca de 2% interanual. Aunque respecto de septiembre se registró un leve repunte de 0,3% desestacionalizado, la entidad subrayó que el movimiento “no cambia el cuadro de estancamiento” que arrastra la industria.

Los primeros indicadores de octubre reflejaron una dinámica sumamente dispareja: mientras algunos sectores tuvieron pequeñas mejoras, otros permanecieron en niveles similares o deprimidos, lo que deja en evidencia un entramado industrial debilitado y con muy poca capacidad de reacción.

En los complejos vinculados a la construcción —uno de los más golpeados— también se observaron señales contradictorias. Los despachos de cemento crecieron 5,4% mensual, pero el Índice Construya cayó 2,2%. Aun con estos repuntes puntuales, la construcción sigue entre los sectores de mayor retroceso, con caídas superiores al 20% frente a 2022 y 2023 y una demanda interna persistentemente reducida.

El informe también destacó la caída de las exportaciones con destino a Brasil, que retrocedieron 6,2% respecto de septiembre. Este descenso se vio agravado por la brusca reducción de la liquidación de divisas del complejo agroindustrial, que se desplomó 80% en octubre tras la baja temporal de derechos de exportación del mes previo. Este comportamiento contribuyó a profundizar la inestabilidad en aquellos sectores que dependen del comercio exterior.

Un estancamiento que se consolida

Con el conjunto de datos disponibles, la UIA concluyó que la actividad industrial acumulada continúa estancada, en niveles similares a los del cuarto trimestre de 2024 y todavía 10% por debajo de los registros de 2022 y 2023. Solo dos segmentos mostraron mejoras frente a 2022: refinación de petróleo y producción de motos, lo que evidencia que la recuperación está concentrada en muy pocos rubros y que la mayoría de las ramas industriales no logra recomponer su actividad.

El análisis incorporó también los datos oficiales de septiembre publicados por el Indec, que confirmaron la debilidad del sector: la producción industrial cayó 0,7% interanual y prácticamente no mostró variación mensual (-0,1% desestacionalizado). Aunque la actividad acumula un crecimiento de 3,8% en lo que va del año, la UIA remarcó que se trata de un avance explicado casi exclusivamente por la baja base comparativa del primer semestre, más que por una recuperación genuina.

A nivel sectorial, la fragilidad del entramado industrial quedó aún más expuesta: 7 de los 16 rubros medidos por el Indec mostraron caídas interanuales, y 9 tuvieron bajas respecto del mes previo. Las contracciones más pronunciadas se dieron en Productos textiles (-20,5%), Prendas de vestir, cuero y calzado (-14%), Productos de metal (-11,8%) y Productos de caucho y plástico (-11,1%). También retrocedieron Minerales no metálicos (-6%) y Vehículos automotores (-2,5%).

En contraste, algunos pocos sectores lograron incrementos: Otros equipos de transporte (+16,4%), Maquinaria y equipo (+4,5%), Refinación de petróleo (+7,6%) y Madera, papel y cartón (+3,1%). Para la UIA, estas mejoras siguen asociadas a factores puntuales —como la mejor cosecha, el dinamismo de Vaca Muerta o mejores condiciones de financiamiento— y no alcanzan a revertir el cuadro general de vulnerabilidad industrial.

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