Trump le exigió a Venezuela “acceso total al petróleo y otros recursos naturales”

“Vamos a estar a cargo del país hasta que esté salvo y seguro”, afirmó Trump mientras presiona por acceder a las riquezas petroleras de Venezuela.

Donald Trump volvió a exhibir sin matices una concepción imperial y extractivista de la política exterior estadounidense hacia América Latina. Tras la captura internacional de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos aseguró haber mantenido una conversación con la dirigente designada Delcy Rodríguez, a quien le exigió un “acceso total” al petróleo de Venezuela, condicionando la estabilidad del país al control de sus recursos estratégicos.

“Necesitamos acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y a otras cosas que nos permitan reconstruir su país”, afirmó Trump, en una declaración que deja al descubierto el verdadero objetivo de la intervención: el control de la mayor reserva de crudo del planeta. Lejos de apelar a argumentos humanitarios o democráticos, el mandatario vinculó de manera directa la ocupación política con la apropiación de los bienes naturales venezolanos.

Luego de una operación militar que incluyó bombardeos y acciones de fuerzas especiales, Trump se autoproclamó líder de Venezuela. “Vamos a estar a cargo del país hasta que esté salvo y seguro”, sostuvo, para luego admitir que el trasfondo del conflicto es el manejo del petróleo. “Ellos nos arrebataron nuestro petróleo y pensaron que no haríamos nada”, declaró, en referencia a la nacionalización impulsada durante el gobierno de Hugo Chávez.

El presidente estadounidense también lanzó amenazas directas contra Delcy Rodríguez, a quien advirtió que enfrentaría consecuencias aún peores que Maduro si no accedía a las exigencias de Washington. “Ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que creemos necesario para hacer que Venezuela vuelva a ser grande”, afirmó, reforzando una narrativa colonial que subordina la soberanía venezolana a los intereses de Estados Unidos.

Desde Caracas, el gobierno venezolano denunció que la agresión tiene como objetivo “apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, especialmente su petróleo y sus minerales, y quebrar su independencia política”. En los últimos días, Trump reforzó esta línea al sostener que a las empresas estadounidenses se les negó el supuesto “derecho” a explotar el crudo venezolano. “Nos quitaron nuestro petróleo y lo queremos de vuelta”, insistió.

Amenazas a Colombia y México

La ofensiva discursiva no se limitó a Venezuela. Trump extendió sus amenazas a otros países y territorios, reafirmando una doctrina de seguridad nacional que coloca a América Latina como zona de intervención permanente. Colombia, México y Cuba fueron señalados como próximos focos de conflicto, mientras que el mandatario volvió a mencionar su interés estratégico en Groenlandia, aludiendo a la presencia de Rusia y China.

En el caso colombiano, Trump atacó al presidente Gustavo Petro y deslizó la posibilidad de una operación militar. Sobre México, reiteró su intención de enviar tropas para combatir al narcotráfico, pese al rechazo del gobierno de Claudia Sheinbaum, que insistió en la defensa de la soberanía nacional.

Las declaraciones de Trump no solo profundizan la tensión regional, sino que confirman una visión geopolítica basada en la fuerza, la apropiación de recursos y la negación de la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos, reeditando una lógica imperial que atraviesa la historia de la relación entre Estados Unidos y la región.

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