Un reciente informe del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF), pone en duda la supuesta baja de la pobreza difundida por el Indec y concluye que el fenómeno estaría subestimado en cerca de un 9%.
Un nuevo frente de conflicto se abre en torno a las estadísticas oficiales del gobierno de Javier Milei. Un reciente informe del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF), el think tank cercano al espacio del gobernador bonaerense Axel Kicillof, pone en duda la supuesta baja de la pobreza difundida por el Indec y concluye que el fenómeno estaría subestimado en cerca de un 9%.
El estudio sostiene que, si en lugar de los ingresos declarados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se utilizaran los datos reales de salarios y jubilaciones provenientes de registros administrativos oficiales, la pobreza no habría disminuido, sino que habría aumentado en cantidad de personas entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2025.
La investigación apunta directamente a una falla metodológica central: los ingresos que releva la EPH muestran incrementos muy superiores a los que reflejan las fuentes oficiales de salarios y jubilaciones. Esta discrepancia, lejos de ser un tecnicismo, tiene consecuencias decisivas. Según el CEDEF, los 2,3 millones de personas que habrían salido de la pobreza según la medición oficial podrían responder, en gran medida, a un espejismo estadístico.
El informe aparece en un contexto de fuerte controversia institucional, tras la renuncia de Marcos Lavagna al frente del Indec, atribuida a presiones del Poder Ejecutivo para demorar la actualización del IPC. A las denuncias previas por el “dibujo” de la inflación y la manipulación de estadísticas de ocupación e ingresos —como las señaladas por la UCA— se suma ahora el cuestionamiento a la medición de la pobreza, un indicador clave para el relato oficial.

Los últimos datos de la EPH fueron celebrados por el propio presidente Milei como una mejora “espectacular”. Según esa medición, la pobreza se redujo un 74% entre jubilados, un 43% entre empleados públicos, un 37% entre asalariados registrados y un 21% entre trabajadores no registrados. En total, la incidencia habría caído del 40% al 32% de la población.
Sin embargo, al contrastar esos resultados con otros registros oficiales, el relato comienza a desarmarse. Mientras la EPH indica que los salarios reales del sector privado registrado crecieron casi un 12% entre 2023 y 2025, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestra apenas un aumento del 1%, y el índice oficial de salarios del sector exhibe incluso una caída del 2,3%.
La divergencia es todavía mayor en el sector público: la EPH registra una suba real del 3%, pero las estadísticas salariales oficiales muestran una contracción superior al 18%. En el caso de los jubilados, la encuesta refleja una mejora cercana al 20%, un dato difícil de compatibilizar con la evolución de la fórmula de movilidad previsional vigente.
Para evaluar el impacto de estas inconsistencias, el CEDEF realizó una simulación clave. Tomó los microdatos de la EPH del primer semestre de 2023 y actualizó los ingresos utilizando exclusivamente la evolución registrada en las fuentes administrativas: SIPA para trabajadores registrados, estadísticas oficiales para salarios públicos y la movilidad previsional para jubilados.
Dando vuelta el relato oficial
El resultado invierte por completo la narrativa oficial. Bajo este escenario, la pobreza no baja, sino que aumenta cerca de un 9% en cantidad de personas, alcanzando al 44% de la población, tres puntos porcentuales más que dos años atrás. En otras palabras, habría más pobres, no menos.
El informe explica que las encuestas como la EPH dependen de la declaración de los hogares y están expuestas a errores de recuerdo, sub o sobredeclaración de ingresos y problemas de cobertura. Estas distorsiones se profundizan en contextos de alta inflación, donde las variaciones mensuales dificultan respuestas precisas. Los registros administrativos, en cambio, reflejan ingresos efectivos y suelen considerarse más confiables.
Una canasta que también subestima
El CEDEF identifica además un segundo factor que contribuye a reducir artificialmente la pobreza: la caída real de la Canasta Básica Total (CBT), estimada entre un 5% y 6% según región. Esta baja abarata el umbral para ser considerado pobre, pero responde —según el estudio— a problemas metodológicos graves.
La CBT continúa calculándose con ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004/05, lo que implica asumir que los patrones de consumo actuales son los mismos que hace más de veinte años. Un trabajo citado por el informe, elaborado por la consultora Equilibra, advierte que esta desactualización subestima de manera sistemática la verdadera línea de pobreza, especialmente en un contexto de fuertes cambios en los precios relativos.
Para el Gobierno, los datos de pobreza son centrales en su narrativa de estabilización tras el ajuste inicial. El informe del CEDEF, sin embargo, desmonta esa construcción y sugiere que la mejora exhibida es, en gran medida, producto de fallas de medición más que de una recuperación real de los ingresos.
Si querés, puedo hacer una versión más corta, una bajada más filosa, o adaptarla al estilo de un medio específico.