La presión interna crece al ritmo de los escándalos por corrupción y desmanejo de recursos públicos, y en la Casa Rosada admiten que su permanencia se volvió insostenible. “Está destruyendo la imagen de Javier Milei”, reconocen incluso desde el círculo más cercano a Karina Milei.
En el karinismo, donde hasta hace poco lo sostenían, ahora aseguran que su salida es cuestión de tiempo. Golpeado en su imagen y sin respaldo político, Adorni quedó aislado tras las revelaciones sobre su crecimiento patrimonial, el uso de recursos públicos y los supuestos negocios triangulados a través de la consultora de su esposa, Betina Angeletti.
El impacto del escándalo ya no se limita a su figura: en el oficialismo preocupa el efecto directo sobre la imagen presidencial. Las encuestas muestran una caída sostenida en la aprobación de Milei, con números que en algunos casos lo ubican por debajo de los 40 puntos y una negativa en fuerte ascenso. Ese deterioro aceleró las discusiones en Olivos, donde este fin de semana se multiplicaron las versiones de reuniones para definir cambios tanto en la SIDE como en la Jefatura de Gabinete.
En paralelo, crecen los cuestionamientos internos por el estilo de vida de Adorni: vuelos privados, propiedades difíciles de justificar con su salario y versiones sobre nuevos episodios comprometedores que aún no salieron a la luz. En ese contexto, dentro del propio gobierno hablan de que ya entró en la fase final del “protocolo de crisis” libertario: el silencio público y las críticas en privado que suelen anticipar el desenlace.
Con su salida cada vez más cerca, en la cúpula del poder ya circulan nombres para reemplazarlo. Uno es el de Martín Menem, cuyo eventual desembarco abriría una reconfiguración en Diputados que podría beneficiar a Sebastián Pareja y alterar el equilibrio interno del oficialismo.
También aparece Diego Santilli, quien, pese a no generar plena confianza en el núcleo libertario, mantiene un alineamiento firme con Karina Milei. Su llegada lo posicionaría además en la carrera electoral bonaerense, lo que genera resistencias en otros sectores.
Entre los nombres del riñón libertario surgen Sandra Pettovello y Pilar Ramírez. Ramírez, de máxima confianza de Karina, implicaría una mayor concentración de poder en la hermana presidencial. Pettovello, en tanto, cuenta con el respaldo directo de Milei, aunque dentro del gobierno advierten que su estilo podría profundizar tensiones internas y complicar la coordinación del gabinete.
Mientras tanto, en los pasillos oficiales ya dan por hecho lo inevitable: la salida de Adorni dejó de ser una posibilidad y pasó a convertirse en una decisión en marcha.