La recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos muestra un marcado deterioro en el inicio de 2026 y enciende alarmas en las provincias, que podrían verse forzadas a recurrir nuevamente al auxilio de la Nación para sostener sus cuentas.
Durante el primer trimestre, los ingresos vinculados a este tributo —principal fuente de financiamiento provincial— evidenciaron un desempeño débil, afectado directamente por la caída de la actividad económica. En total, las jurisdicciones reunieron cerca de $9,7 billones, pero con incrementos nominales que no logran compensar la inflación, lo que se traduce en un estancamiento o retroceso en términos reales.
Un dato clave es que el 63% de lo recaudado proviene de contribuyentes radicados en otras provincias a través del sistema del Convenio Multilateral, lo que refleja una fuerte dependencia de la dinámica interjurisdiccional. Solo el 37% se genera dentro de cada territorio, evidenciando la fragilidad de las bases impositivas locales.
En este contexto, los mecanismos de recaudación anticipada —que toman fondos directamente de cuentas bancarias, tarjetas y otros medios de pago— también muestran señales negativas. Los sistemas más relevantes registraron caídas reales en el primer trimestre: el SIRCREB y el SIRCAR retrocedieron 7%, el SIRTAC cayó 8% y el SIRPEI se desplomó 13%. Solo el sistema vinculado a billeteras virtuales mostró una suba significativa, impulsada por la incorporación reciente de la provincia de Buenos Aires.
La contracción de estos instrumentos, directamente ligados al movimiento económico, confirma el enfriamiento de la actividad. A esto se suma la caída de los recursos por coparticipación y transferencias discrecionales, que profundiza el estrés financiero de las provincias.
Con menor recaudación propia y limitado acceso al financiamiento —en un contexto de alto riesgo país—, crece la preocupación entre gobernadores. De persistir esta tendencia, advierten que los adelantos del Tesoro nacional podrían volver a convertirse en la principal herramienta para evitar desequilibrios fiscales más profundos.
Los datos de febrero refuerzan este escenario: las principales jurisdicciones registraron caídas reales en la recaudación de Ingresos Brutos, consolidando una tendencia que anticipa un año complejo y con alta probabilidad de nuevos rescates por parte del Gobierno nacional.