Miles de usuarios se ven afectados este lunes por complicaciones en las principales líneas ferroviarias. Problemas en el sistema de señales y desperfectos mecánicos provocaron cancelaciones y demoras de más de 30 minutos en las líneas Roca, Mitre y Sarmiento.
El inicio de la semana laboral se convirtió en una odisea para los pasajeros que dependen de la red de trenes metropolitanos. Desde las primeras horas de la mañana, una serie de fallas técnicas en cadena afectaron el normal funcionamiento de los servicios que conectan el conurbano bonaerense con la Ciudad de Buenos Aires. La situación más crítica se registró en la Línea Roca, donde un problema en el sistema de alimentación eléctrica dejó varadas a varias formaciones entre las estaciones de Constitución y Temperley.
En simultáneo, la Línea Mitre operó con servicios reducidos en sus tres ramales debido a desperfectos técnicos en el sistema de señalización a la altura de la estación Empalme Maldonado. Esta falla obligó a las autoridades ferroviarias a implementar un protocolo de emergencia, reduciendo la frecuencia de los trenes y provocando amontonamientos masivos en los andenes de las estaciones cabeceras, donde los tiempos de espera superaron los 40 minutos en hora pico.
Por su parte, la Línea Sarmiento también reportó complicaciones por un incidente técnico en una de las formaciones en la zona de Haedo. Si bien el servicio no se interrumpió por completo, los trenes circularon con demoras significativas y algunas cancelaciones sorpresivas, lo que generó malestar y protestas entre los pasajeros que intentaban llegar a sus puestos de trabajo. Las redes sociales se llenaron rápidamente de quejas y fotos de estaciones colapsadas.
Desde Trenes Argentinos emitieron un breve comunicado informando que los equipos técnicos se encuentran trabajando en la resolución de los distintos inconvenientes. Sin embargo, no brindaron un horario estimado para la normalización total de las frecuencias. Atribuyeron la acumulación de fallas a la falta de mantenimiento acumulada en componentes críticos de la infraestructura ferroviaria y a la escasez de repuestos para las unidades más antiguas.
El impacto del caos ferroviario se trasladó de inmediato al servicio de colectivos y subtes, que se vieron desbordados por los usuarios que buscaban alternativas para completar sus recorridos. En las inmediaciones de los centros de transbordo, las colas para las líneas de colectivos que realizan trayectos similares a los trenes afectados llegaron a tener más de dos cuadras de extensión, complicando aún más la movilidad en toda el área metropolitana.
Hacia el mediodía, el servicio comenzó a mostrar signos de una lenta normalización, aunque se mantienen las demoras residuales. Se recomienda a los usuarios consultar las aplicaciones oficiales y los estados de servicio antes de dirigirse a las estaciones, ya que la estabilidad del sistema sigue siendo precaria mientras se completan las reparaciones de emergencia en las zonas de vías y señales afectadas.