Un informe bancario de más de 2.000 páginas, incorporado a la causa que tramita en la Justicia Federal de San Isidro, suma elementos que complican seriamente la situación judicial de José Luis Espert.
La documentación no solo expone inconsistencias entre sus ingresos declarados y su nivel de gastos, sino que revela un entramado de transferencias millonarias y operaciones con presuntas sociedades fantasma.
Los registros muestran un punto de quiebre claro a partir de 2019, cuando Espert entabló relación con el empresario Federico Fred Machado. Desde entonces, su nivel de vida creció de forma abrupta —incluyendo la compra de una propiedad en Beccar por casi medio millón de dólares y la adquisición de bienes de alta gama— sin una correlación visible con sus ingresos en blanco.
Para sostener ese salto patrimonial, el informe detalla una serie de mecanismos financieros bajo sospecha. Entre ellos, se destacan depósitos en efectivo realizados de forma fragmentada —primero por ventanilla y luego a través de cajeros automáticos— en lo que los investigadores interpretan como intentos de eludir controles antilavado.
Sin embargo, los datos más sensibles surgen del origen de los fondos. La Justicia detectó transferencias por más de 44 millones de pesos provenientes de al menos ocho sociedades anónimas creadas recientemente, con estructuras similares y socios radicados en domicilios de bajos recursos. Estas características alimentan la hipótesis de que se trataría de sociedades pantalla utilizadas para canalizar dinero sin trazabilidad clara.
A esto se suman ingresos millonarios desde cuentas de personas físicas sin capacidad económica aparente para justificar esos montos. Solo entre 2024 y 2025, Espert recibió más de 67 millones de pesos mediante este tipo de operaciones, muchas de ellas realizadas en coincidencia con pagos de consumos de sus tarjetas.

El informe también identifica transferencias vinculadas a su entorno político y a causas bajo investigación. Aparecen giros desde cuentas asociadas a María Pía Novelli —investigada por la estafa cripto $Libra— y desde una socia de Luis Rosales, excompañero de fórmula de Espert. Si bien los montos individuales no son elevados, refuerzan el entramado de relaciones financieras bajo sospecha.
En paralelo, la Justicia analiza si el contrato de asesoría firmado con Machado por un millón de dólares funcionó como una pantalla para encubrir maniobras de lavado de activos vinculadas al narcotráfico. Está acreditado que Espert percibió al menos 200.000 dólares en ese marco.
Con este nuevo conjunto de evidencias, el cuadro judicial se agrava. El fiscal Fernando Domínguez y el juez Lino Mirabelli ya rechazaron el pedido de liberación de fondos solicitado por la defensa, señalando inconsistencias en la situación patrimonial del economista. Incluso remarcaron que, tras iniciarse la investigación, Espert retiró 80.000 dólares en efectivo.
Las transferencias millonarias, el uso de sociedades de dudosa actividad y la falta de correspondencia entre ingresos y gastos consolidan así un escenario cada vez más comprometedor para el exdiputado.