En Rusia aspiran a coordinar una corriente global contra Washington
Por Santiago Masetti, desde MoscÚ
No es la primera vez que desde la Rusia postsoviÃĐtica se intenta aglutinar un centro alternativo al orden liderado por Estados Unidos y Europa.
Fuerzas polÃticas como Rusia Justa y el propio gobierno de Vladimir Putin vienen intentÃĄndolo los espacios comunicacionales, pero hora lo ensaya en clave polÃtica, con una arquitectura que busca disputar espacios de articulaciÃģn internacional.El Sovintern, reunido en MoscÚ durante tres jornadas, es parte de ese intento, con la idea de poner en marcha una suerte de nueva Internacional.
Sus actividades comenzaron el 26 de abril en el hotel Zolotoye Koltso (Anillo de Oro), con tres mesas simultÃĄneas que marcaron el tono inicial. Una de las principales, titualada, âPor un nuevo socialismo del siglo XXIâ, concentrÃģ a dirigentes, legisladores, comunicadores, periodistas y acadÃĐmicos de AmÃĐrica Latina y el estado espaÃąol.
El esquema no fue distinto al de otros foros internacionales: diagnÃģsticos compartidos sobre el escenario global, cuestionamientos al orden vigente y una pregunta que se repitiÃģ, con distintos matices, a lo largo de la jornada: cÃģmo pasar de la coincidencia discursiva a algÚn tipo de coordinaciÃģn efectiva.
En ese marco, una intervenciÃģn introdujo un eje distinto. El acadÃĐmico cubano Fidel Castro Smirnov planteÃģ que los delegados presentes (provenientes de mÃĄs de 70 paÃses) forman parte de la generaciÃģn del centenario del comandante Fidel Castro.
âNo quiero, no puedo y no voy a hablar de Fidel en pasadoâ, afirmÃģ, en una frase que no buscÃģ cerrar el debate, pero sà darle un marco: que las referencias histÃģricas funcionen como punto de partida y no como cierre.
La mesa no girÃģ exclusivamente en torno a esa idea. Otros expositores retomaron la coyuntura inmediata (conflictos regionales, sanciones, tensiones geopolÃticas) y plantearon la necesidad de traducir la solidaridad en mecanismos concretos. Fue en esa lÃnea que se expresÃģ tambiÃĐn el chileno Pablo SepÚlveda Allende.

En paralelo, otras dos mesas avanzaron sobre temas mÃĄs especÃficos. Una, dedicada a los conflictos regionales y el eventual papel del Sovintern en su abordaje; otra, centrada en la lucha antimperialista en Oriente PrÃģximo. Allà el tono fue mÃĄs directo, con menos matices y posiciones mÃĄs definidas.
El 27 de abril, el foro se trasladÃģ a la Casa de los Sindicatos para la sesiÃģn plenaria. Con cerca de 500 delegados en sala, el encuentro buscÃģ ordenar lo discutido el dÃa anterior y darle un marco polÃtico mÃĄs amplio al espacio en construcciÃģn.
Durante la jornada de clausura fue leÃdo un mensaje del presidente ruso Vladimir Putin, quien destacÃģ la importancia de fortalecer nuevos espacios de articulaciÃģn entre fuerzas progresistas y patriÃģticas.
âEstamos creando mecanismos reales de asociaciÃģn a travÃĐs de estructuras legislativas y partidarias como respuestas a los desafÃos comunes de la estabilidad y la seguridad global y regionalâ, seÃąalÃģ el mandatario a travÃĐs de una carta pÚblica.
El jefe de Estado subrayÃģ ademÃĄs que MoscÚ impulsa estas iniciativas en paralelo a otros esquemas multilaterales como los BRICS, la OrganizaciÃģn de CooperaciÃģn de ShanghÃĄi y la UniÃģn EconÃģmica EuroasiÃĄtica, con el objetivo de promover desarrollo, seguridad compartida y un orden internacional basado en el respeto mutuo.
El cierre, el 28 de abril, incluyÃģ una ofrenda floral en el monumento a Fidel Castro en MoscÚ, en un gesto que buscÃģ reforzar identidad en un espacio todavÃa en formaciÃģn.
MÃĄs allÃĄ de la escena, el foro dejÃģ definiciones. El Sovintern quedÃģ formalmente constituido como un ÃĄmbito permanente de coordinaciÃģn polÃtica, intercambio programÃĄtico y solidaridad entre partidos y movimientos. Se aprobÃģ ademÃĄs un plan de trabajo inicial que incluye encuentros regionales, formaciÃģn polÃtica, mecanismos de comunicaciÃģn y acciones conjuntas frente a sanciones, bloqueos y procesos de desestabilizaciÃģn.
Los debates giraron en torno a la crisis del modelo neoliberal, el avance de dinÃĄmicas unipolares, las amenazas a la paz y la necesidad de construir alternativas econÃģmicas y sociales. Delegaciones de distintos continentes coincidieron en la urgencia de profundizar la cooperaciÃģn entre fuerzas afines.
TambiÃĐn hubo un ÃĐnfasis transversal: incorporar a jÃģvenes, mujeres, trabajadores e intelectuales como parte activa de esta nueva etapa de articulaciÃģn.
El Sovintern, en ese sentido, funciona como un ensayo. Un intento de Rusia por construir una plataforma propia en el terreno polÃtico internacional, en paralelo y en contraste con estructuras tradicionales como la Internacional Socialista.
El resultado, por ahora, es abierto.
Entre la escena, los discursos y los gestos, MoscÚ dejÃģ una posible sÃntesis: la distancia entre la voluntad de constituirse en alternativa y la capacidad real de hacerlo.
En ese margen, todavÃa incierto, se juega el alcance del proyecto. Y tambiÃĐn su lÃmite.
