Activista saharaui fue arrojado al océano por los capitanes de su patera 

La familia denuncia que el militante saharaui desapareció en la ruta a Canarias tras ser lanzado al mar por los tripulantes de la embarcación. Piden a España que investigue el caso.

Lo que comenzó como un desesperado intento por sobrevivir a la persecución política y la asfixia económica en el Sáhara Occidental, ha terminado en una denuncia de desaparición y abandono de persona en aguas del Atlántico. El Uali Mohamed Fadel Lehbib ha denunciado formalmente la desaparición de su hermano, el reconocido activista Daha Mohemad Fadel Lehbib, asegurando que fue arrojado al mar por los responsables de la embarcación en la que viajaba hacia Canarias. 

Una travesía marcada por la tragedia 

Daha partió el pasado jueves 7 de mayo desde la ciudad ocupada de Bojador con destino a Las Palmas. En la patera viajaban otras 62 personas de origen marroquí y de la región de África subsahariana. Según los cálculos de navegación, la llegada estaba prevista para el sábado; sin embargo, el silencio cayó sobre la familia Lahbib hasta el domingo, cuando lograron que un sobreviviente rompiera el hermetismo sobre la travesía. El testimonio recabado por la familia es escalofriante: según este pasajero, la embarcación arribó a las costas canarias, pero Daha nunca llegó a tierra firme. El testigo afirma que se produjo un altercado entre el activista saharaui, el capitán de la patera y el hermano de este último. En medio de la disputa, los responsables de la nave lo habrían lanzado por la borda, abandonándolo a su suerte en pleno océano. 

De la resistencia política al exilio forzado 

La desaparición de Daha es el capítulo más oscuro en una vida dedicada a la causa saharaui. Tras haber sido preso político en 2010 por participar en el campamento de Gdeim Izik y protagonizar huelgas de hambre en El Guerguerat, el régimen marroquí lo había condenado a la marginación absoluta, impidiéndole estudiar o acceder a empleos legales. A sus 35 años de edad, la decisión de subirse a una patera no fue una elección, sino una vía de escape, por la asfixia económica que le impedía mantener a su hijo de apenas cuatro años. 

Exigencia de justicia al Gobierno de España 

Ante la gravedad de los hechos, El Uali Mohemad Fedal Lehbib ha hecho un llamamiento urgente a las autoridades españolas. 

La familia exige que el Gobierno de España inicie de inmediato las averiguaciones pertinentes para: 

● Esclarecer los testimonios de los 62 pasajeros que llegaron a las islas. 

● Identificar y detener al capitán de la embarcación y a su cómplice. 

● Activar protocolos de búsqueda o recuperación en la zona donde se produjo el presunto crimen. 

Esta situación ha generado una profunda conmoción, no solo por la crueldad del relato, sino porque el caso de Daha Mohamad Fadal Lahbib sintetiza la doble desprotección del pueblo saharaui: la persecución política en su tierra ocupada por el régimen marroquí y la violencia mafiosa en las rutas migratorias. 

La mirada está puesta ahora en las autoridades de Las Palmas y en el sistema judicial español, esperando que los testimonios de los otros 62 pasajeros permitan reconstruir la verdad y que este crimen en alta mar no quede sumergido en el olvido. 

Read More

“La diversidad de América Latina no es un obstáculo, sino nuestra ventaja”

Así lo afirmó Silvana Jarmoluk cuando presentó en Moscú siete proyectos multilaterales concretos para fortalecer la cooperación entre Rusia y la región. Además propuso crear una mesa permanente de empresarios latinoamericanos en el SPIEF.

Por Bautista Rolón/ La presidenta del Consejo Coordinador de Organizaciones de Compatriotas de Rusia en Argentina, participó el 18 de mayo de 2026 en la conferencia «Sinergizar los esfuerzos de la comunidad, los círculos empresariales y las universidades para ampliar la cooperación entre Rusia y los países latinoamericanos», realizada en la Cámara Cívica de la Federación de Rusia.

En su exposición “Universidades, cultura y compatriotas rusos como eslabón real de la diplomacia”, Jarmoluk sostuvo que el principal problema de la relación ruso latinoamericana son dos asimetrías de desconocimiento. Señaló que los latinoamericanos conocen poco la historia y la cultura de Rusia, mientras que Rusia tiende a percibir a América Latina como un bloque homogéneo, sin distinguir las particularidades de países como Argentina, México, Brasil y Cuba. Por eso, afirmó, muchos proyectos bilaterales y multilaterales terminan siendo frágiles y poco adaptados a las realidades locales.

La conferencia reunió a empresarios, diplomáticos, representantes de ONG y académicos de Rusia y de varios países de nuestro continente. Entre los participantes estuvieron Alexéi Kapustin, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia; Nonna Kagramanián, de Delovaya Rossiya; Serguéi Brílev, presidente de la asociación Energía Global; y Dmitri Rozental, director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia. También asistieron delegaciones de Argentina, Venezuela, Brasil, México, Perú, Cuba, Uruguay y Colombia.

Jarmoluk agradeció la invitación de Tatiana Mashkova, directora del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los Países de América Latina, y de Nikita Anisimov, miembro de la Cámara Cívica de Rusia, por ofrecer una plataforma que realmente da voz a los compatriotas rusos en el extranjero.

En lugar de limitarse a declaraciones generales, presentó seis iniciativas concretas con participación de Rusia y varios países latinoamericanos, cada una con objetivos y plazos definidos. Entre ellas incluyó un consorcio agroalimentario con Argentina, Uruguay, Brasil y Perú para desarrollar biotecnología y doctorados conjuntos, y un consejo de observación energética BRICS+ con Argentina, Venezuela, Brasil y México para avanzar en la transición hacia pagos en monedas nacionales.

También propuso un programa de movilidad académica “Mijaíl Lomonósov” que vincule universidades rusas con casas de estudio de Argentina, Brasil, Perú, México, Colombia y Cuba, con la meta de alcanzar más de 100 publicaciones conjuntas en cinco años.

En ese sentido, la especialista argentina completó su propuesta con un proyecto gastronómico “Atlántic Gourmet” para crear una red de restaurantes de fusión entre Rusia, Argentina, México y Perú; una iniciativa “Raíces Comunes” con Argentina, Bolivia, México y Perú para el reconocimiento de los pueblos originarios bajo el auspicio de la UNESCO; y el programa “Cine sin fronteras”, que contempla un fondo de coproducción y un ciclo de festivales con Argentina, Brasil, México y Cuba.

Jarmoluk advirtió que la comunidad rusa en América Latina está infravalorada y que la rusofobia sigue en aumento, mientras que muchos foros internacionales solo producen declaraciones sin derivar en proyectos tangibles. Luego, señaló al Foro Económico Internacional de San Petersburgo como la excepción, por ser un espacio donde realmente se firman acuerdos. En ese marco propuso crear una Mesa Permanente de Empresarios Latinoamericanos en el SPIEF, con asesoramiento sobre logística y pagos en monedas locales, y convocar una Cumbre de Sinergia Rusia – América Latina en la edición 2026 del foro.

“La conferencia confirmó lo fundamental: las universidades pueden ser el cerebro colectivo, los compatriotas un eslabón real de la diplomacia popular, y los negocios el motor de los vínculos sostenibles”, expresó.

Para cerrar, Jarmoluk expresó: “La diversidad de América Latina no es un obstáculo, sino nuestra ventaja. Invito a cada uno a elegir uno de los seis proyectos y comenzar a construirlo hoy mismo. De las iniciativas individuales a la política colectiva”.

Read More

El Sovintern reivindicó la victoria soviética sobre el nazismo y advirtió sobre un “resurgimiento fascista”

La organización internacional socialista difundió un comunicado por el 9 de mayo, fecha en la que se conmemora la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, y sostuvo que actualmente existe un “resurgimiento de las amenazas fascistas” impulsadas por el “imperialismo” y sectores de poder global.

“El 9 de mayo no es solo una fecha en el calendario, sino el símbolo universal de la victoria definitiva sobre la barbarie”, señaló la declaración, en referencia a la capitulación del Tercer Reich en 1945 y al avance del Ejército Rojo sobre Berlín.

La organización destacó que “millones de soviéticos entregaron sus vidas para defender a la humanidad” y sostuvo que ese legado “cobra hoy una vigencia alarmante” frente a conflictos internacionales contemporáneos.

En el documento, el Sovintern vinculó la lucha histórica contra el nazismo con la actual guerra en Ucrania y afirmó que “la misma lucha que libró el Ejército Rojo contra el nacionalsocialismo se libra hoy en territorio ucraniano”.

Asimismo, denunció lo que definió como “políticas de odio” promovidas por el imperialismo y mencionó entre los focos de conflicto el “genocidio en Palestina”, los bombardeos en Líbano e Irán, además de “provocaciones en América Latina” y amenazas contra la soberanía de Cuba y Venezuela.

El texto también reivindicó el llamado “Regimiento Inmortal”, las marchas con retratos de combatientes soviéticos caídos durante la Segunda Guerra Mundial, y aseguró que esas movilizaciones representan “la memoria viva” de quienes combatieron al fascismo.

“Hoy, como ayer, la unidad de las organizaciones socialistas y de todos los pueblos es la única fuerza capaz de detener estas atrocidades”, expresó el comunicado de esa internacional socialista.

El Sovintern fue fundado recientemente en Moscú como una red internacional de organizaciones socialistas y movimientos de izquierda alineados con fuertes posiciones antiimperialistas.

La declaración concluye con una consigna histórica de la memoria soviética: “Nadie ha sido olvidado, nada ha sido olvidado; la lucha por la verdad histórica, la derrota del fascismo en todos sus frentes y la libertad de los pueblos continúa”.

Read More

Insatisfacción democrática, cuatro años después…

Por Pablo Vilas*

En mayo se cumplen 4 años desde que la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS) le otorgara a Cristina Fernández de Kirchner el Doctorado Honoris Causa y ella pronunciara su magistral conferencia donde acuñó con precisión, el concepto de “Insatisfacción Democrática”. Cristina, señaló cómo, en nuestras sociedades latinoamericanas, la democracia representativa ya no logra satisfacer las expectativas materiales y simbólicas de vastos sectores populares. La gente vota, elige gobiernos, pero al final la plata no alcanza, la desigualdad se agrava y la promesa republicana de que “el pueblo manda” se diluye en la rutina de un sistema que parece girar en vacío. Esa insatisfacción es real, profunda y explicable: es el fruto de décadas de neoliberalismo, ajuste estructural y captura del Estado por intereses concentrados.

Cristina hizo un diagnóstico certero, puso nombre y alertó el rumbo en que estábamos y que llama aún hoy a la acción ya que cuatro años después, la insatisfacción no agota la realidad actual. No solo hay insatisfacción ciudadana ante un orden democrático que no entrega resultados; lo que estamos viviendo es algo más grave: una democracia en estado de excepción o de sitio. La representación de la voluntad popular no solamente no satisface a sus electores; directamente se ve limitada, deformada y, en muchos casos, abiertamente alterada en sus principios fundacionales por prácticas autoritarias de los gobiernos de turno. El Estado de Derecho se mantiene formalmente —hay elecciones, parlamentos, tribunales—, pero en la práctica opera bajo un régimen de excepción permanente donde el poder ejecutivo concentra facultades extraordinarias, manipula instituciones y compra o coacciona la voluntad de los representantes.

Esta tesis no es mera retórica. Se verifica en hechos concretos y recientes que muestran un patrón regional preocupante.

En Argentina, dos casos emblemáticos ilustran con crudeza esta doble mecánica de intervención en la democracia y en el derecho soberano del pueblo a elegir a sus representantes. Por un lado, el exsenador Edgardo Kueider —detenido en diciembre de 2024 en la frontera con Paraguay mientras intentaba ingresar con más de 200 mil dólares sin declarar— encarna la compra directa de voluntades: legislador que pasó de votar como peronista a convertirse en pieza clave para aprobar la Ley Bases del gobierno de Javier Milei. No se trata de un incidente aislado: es la materialización de cómo el Ejecutivo puede torcer la voluntad popular expresada en las urnas mediante incentivos económicos a quienes deben representar al pueblo. La soberanía popular se convierte en mercancía.

Por el otro, la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner: en junio de 2025, la Corte Suprema de Justicia confirmó su condena a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad. Esta decisión, calificada por amplios sectores del campo popular como un claro caso de lawfare o proscripción política, impide directamente al pueblo argentino elegir libremente a una de sus figuras políticas más representativas y con mayor apoyo popular histórico. Se viola así el principio elemental de la soberanía popular: el derecho de los electores a decidir quién los representa, sin que un poder judicial politizado pueda sustituir o vetar esa voluntad. La proscripción de Cristina no es solo un ataque personal; es una intervención estructural en el corazón mismo de la democracia.

En Honduras, la situación es aún más descarada. En abril de 2026, diputados de la bancada del Partido Liberal confirmaron haber recibido depósitos y cheques de entre 50 y 100 mil lempiras directamente desde Casa Presidencial, gobernada por el Partido Nacional. El argumento oficial —“ayudas para la gestión social”— no disimula la realidad: se trata de un mecanismo clientelar clásico para asegurar lealtades legislativas. El Presidente, a través de recursos públicos, alquila disciplinamiento parlamentario. La separación de poderes se vuelve ficción; el Congreso deja de ser contrapeso y se transforma en extensión del Ejecutivo.

En Ecuador el proceso es aún más sofisticado e institucional. El Consejo Nacional Electoral (CNE), el 26 de abril de 2026, canceló la inscripción de dos partidos de oposición —Unidad Popular y Construye— por supuestos incumplimientos en el número de adherentes, antes a principio de año rechazó la inscripción de más de diez nuevos partidos políticos y movimientos al mismo tiempo que suspendía por 9 meses a la principal fuerza opositora, la Revolución Ciudadana. El gobierno de Daniel Noboa ha decretado y mantenido estados de excepción en nueve provincias clave (incluyendo Pichincha y Guayas, con Quito y Guayaquil), imponiendo toques de queda y restringiendo el libre tránsito y las movilizaciones justo en el breve periodo preelectoral de las seccionales adelantadas a noviembre de 2026. El resultado es previsible: se acorta el tiempo de los opositores para organizarse, se elimina competencia electoral mediante decisiones “técnicas” y se limita la expresión ciudadana bajo el pretexto de la seguridad. La voluntad popular queda encerrada entre la proscripción, el calendario manipulado y la excepcionalidad permanente.

En Chile, bajo los gobiernos de Boric y de José Antonio Kast, la Macrozona Sur (La Araucanía y provincias de Arauco y Biobío) vive desde hace más de cuatro años bajo un Estado de Excepción Constitucional de Emergencia que ha sido prorrogado de forma sistemática y casi ininterrumpida por el Congreso. Lo que empezó como medida temporal se ha normalizado: despliegue militar prolongado, restricciones al libre tránsito y un régimen de facto donde los derechos fundamentales operan con reglas distintas. Esta excepcionalidad permanente convierte una zona significativa del país en un territorio bajo sitio democrático, donde la gobernabilidad se impone por la fuerza en lugar de por el consenso ciudadano.

En Perú, las elecciones generales de abril de 2026 estuvieron marcadas por retrasos masivos en la instalación de mesas de sufragio (en varios distritos de Lima y otras zonas), lo que generó acusaciones directas de fraude por parte de candidatos como Rafael López Aliaga y una crisis postelectoral que cuestionó la legitimidad del proceso. Sumado al uso recurrente de estados de emergencia en diversas regiones y a la tradición de inestabilidad institucional (con múltiples cambios de mando presidencial en pocos años), estos hechos erosionan la confianza en el escrutinio electoral y dejan la representación popular bajo sospecha permanente. La voluntad ciudadana se ve alterada no solo por la logística fallida, sino por la desconfianza sistémica que genera.

Estos no son episodios aislados. Forman parte de una tendencia continental donde los gobiernos —de distintos signos ideológicos— invocan la “gobernabilidad”, la “seguridad”, el “riesgo climático” o la “emergencia” para justificar un estado de excepción de facto. Giorgio Agamben lo advirtió hace años: la excepción se vuelve regla. Y cuando la excepción se normaliza, la democracia representativa deja de ser el gobierno del pueblo para convertirse en la administración de una oligarquía que controla el Ejecutivo, captura las instituciones arbitrales o invierte el equilibrio de poderes.

La insatisfacción democrática que describió Cristina desnudó algo más siniestro: la erosión estructural de la soberanía popular. Los ciudadanos siguen votando, pero su voto se ve cada vez más mediatizado, condicionado o directamente anulado por mecanismos que operan fuera del escrutinio democrático. La representación ya no traduce la voluntad general; la distorsiona o la sustituye.

Estamos ante una democracia sitiada. Y solo recuperando la centralidad de la soberanía popular —con instituciones verdaderamente independientes, con transparencia radical en el financiamiento político y con mecanismos de control ciudadano permanentes— podremos salir del estado de excepción y volver a hacer de la democracia un instrumento real de emancipación colectiva. De lo contrario, seguiremos celebrando elecciones que, cada vez más, serán mera formalidad para legitimar un poder que ya no representa al pueblo.

*Pablo Vilas fue Embajador de la República Argentina en la República de Honduras. Parlamentario del MERCOSUR. Primer director de la Casa Patria Grande Pte. Néstor Carlos Kirchner. Condecorado con la Orden Francisco de Morazán en el grado de “Gran Cruz Placa de Plata” por la Presidenta Iris Xiomara Castro Sarmiento. Condecorado con la Orden del Libertador de los Esclavos, “José Simeón Cañas” en el grado de “Comendador”, por el Presidente Salvador Sánchez Cerén.

Algunas fuentes:

Argentina (Kueider): AP News (9 dic 2024) – https://apnews.com/article/senador-argentina-detenido-paraguay-contrabando-milei-kueider-d6ef2ff1b241a23e7147478076035af2

Infocielo – https://www.infocielo.com/politica-y-economia/tras-haber-votado-favor-milei-la-ley-bases-detuvieron-al-senador-kueider-200-mil-dolares-declarar-n797399

Argentina (proscripción de Cristina): Página/12 (15 jun 2025) – https://www.pagina12.com.ar/2025/06/15/la-corte-suprema-confirmo-la-condena-a-cristina-fernandez-de-kirchner

La Izquierda Diario (16 jun 2025) – https://www.laizquierdadiario.com/La-Corte-confirmo-la-proscripcion-de-Cristina

Honduras (cheques a diputados liberales): Criterio.hn (9 abr 2026) – https://criterio.hn/resurgen-subvenciones-a-diputados-desde-casa-presidencial-y-reavivan-cuestionamientos/

Tiempo.hn (10 abr 2026) – https://tiempo.hn/honduras/2026/04/10/la-ley-lo-permite-nasry-asfura-y-finanzas-responden-sobre-deposito-de-l100-mil-a-diputados/

Ecuador (CNE proscribe partidos + estado de excepción): El Comercio (26-27 abr 2026) – https://www.elcomercio.com/actualidad/politica/cne-aprueba-cancelacion-a-unidad-popular-y-construye/

DW (3 abr 2026) – https://www.dw.com/es/nuevo-estado-de-excepci%C3%B3n-en-ecuador-abarca-nueve-provincias/a-76650424

Chile (Estado de Excepción Macrozona Sur): BioBioChile (24 mar 2026) – https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2026/03/24/congreso-aprueba-extender-estado-de-excepcion-en-macrozona-sur-primera-prorroga-del-gobierno-de-kast.shtml

Perú (elecciones 2026 con retrasos y acusaciones de fraude): Yahoo Noticias / EFE (12 abr 2026) – https://es-us.noticias.yahoo.com/l%C3%B3pez-aliaga-cree-empez%C3%B3-fraude-183200414.html

Read More

En Rusia aspiran a coordinar una corriente global contra Washington

Por Santiago Masetti, desde Moscú

No es la primera vez que desde la Rusia postsoviética se intenta aglutinar un centro alternativo al orden liderado por Estados Unidos y Europa.

Fuerzas políticas como Rusia Justa y el propio gobierno de Vladimir Putin vienen intentándolo los espacios comunicacionales, pero hora lo ensaya en clave política, con una arquitectura que busca disputar espacios de articulación internacional.El Sovintern, reunido en Moscú durante tres jornadas, es parte de ese intento, con la idea de poner en marcha una suerte de nueva Internacional.

Sus actividades comenzaron el 26 de abril en el hotel Zolotoye Koltso (Anillo de Oro), con tres mesas simultáneas que marcaron el tono inicial. Una de las principales, titualada, “Por un nuevo socialismo del siglo XXI”, concentró a dirigentes, legisladores, comunicadores, periodistas y académicos de América Latina y el estado español.

El esquema no fue distinto al de otros foros internacionales: diagnósticos compartidos sobre el escenario global, cuestionamientos al orden vigente y una pregunta que se repitió, con distintos matices, a lo largo de la jornada: cómo pasar de la coincidencia discursiva a algún tipo de coordinación efectiva.

En ese marco, una intervención introdujo un eje distinto. El académico cubano Fidel Castro Smirnov planteó que los delegados presentes (provenientes de más de 70 países) forman parte de la generación del centenario del comandante Fidel Castro.

“No quiero, no puedo y no voy a hablar de Fidel en pasado”, afirmó, en una frase que no buscó cerrar el debate, pero sí darle un marco: que las referencias históricas funcionen como punto de partida y no como cierre.

La mesa no giró exclusivamente en torno a esa idea. Otros expositores retomaron la coyuntura inmediata (conflictos regionales, sanciones, tensiones geopolíticas) y plantearon la necesidad de traducir la solidaridad en mecanismos concretos. Fue en esa línea que se expresó también el chileno Pablo Sepúlveda Allende.

En paralelo, otras dos mesas avanzaron sobre temas más específicos. Una, dedicada a los conflictos regionales y el eventual papel del Sovintern en su abordaje; otra, centrada en la lucha antimperialista en Oriente Próximo. Allí el tono fue más directo, con menos matices y posiciones más definidas.

El 27 de abril, el foro se trasladó a la Casa de los Sindicatos para la sesión plenaria. Con cerca de 500 delegados en sala, el encuentro buscó ordenar lo discutido el día anterior y darle un marco político más amplio al espacio en construcción.

Durante la jornada de clausura fue leído un mensaje del presidente ruso Vladimir Putin, quien destacó la importancia de fortalecer nuevos espacios de articulación entre fuerzas progresistas y patrióticas.

“Estamos creando mecanismos reales de asociación a través de estructuras legislativas y partidarias como respuestas a los desafíos comunes de la estabilidad y la seguridad global y regional”, señaló el mandatario a través de una carta pública.

El jefe de Estado subrayó además que Moscú impulsa estas iniciativas en paralelo a otros esquemas multilaterales como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y la Unión Económica Euroasiática, con el objetivo de promover desarrollo, seguridad compartida y un orden internacional basado en el respeto mutuo.

El cierre, el 28 de abril, incluyó una ofrenda floral en el monumento a Fidel Castro en Moscú, en un gesto que buscó reforzar identidad en un espacio todavía en formación.

Más allá de la escena, el foro dejó definiciones. El Sovintern quedó formalmente constituido como un ámbito permanente de coordinación política, intercambio programático y solidaridad entre partidos y movimientos. Se aprobó además un plan de trabajo inicial que incluye encuentros regionales, formación política, mecanismos de comunicación y acciones conjuntas frente a sanciones, bloqueos y procesos de desestabilización.

Los debates giraron en torno a la crisis del modelo neoliberal, el avance de dinámicas unipolares, las amenazas a la paz y la necesidad de construir alternativas económicas y sociales. Delegaciones de distintos continentes coincidieron en la urgencia de profundizar la cooperación entre fuerzas afines.

También hubo un énfasis transversal: incorporar a jóvenes, mujeres, trabajadores e intelectuales como parte activa de esta nueva etapa de articulación.

El Sovintern, en ese sentido, funciona como un ensayo. Un intento de Rusia por construir una plataforma propia en el terreno político internacional, en paralelo y en contraste con estructuras tradicionales como la Internacional Socialista.

El resultado, por ahora, es abierto.

Entre la escena, los discursos y los gestos, Moscú dejó una posible síntesis: la distancia entre la voluntad de constituirse en alternativa y la capacidad real de hacerlo.

En ese margen, todavía incierto, se juega el alcance del proyecto. Y también su límite.

Read More

“Este es el año de la unidad de los pueblos”

La coordinadora para América Latina del Festival Internacional de la Juventud, Aleksandra Osmolovskaya, visitó Buenos Aires para promover la inscripción de jóvenes al encuentro que se realizará en septiembre en Ekaterimburgo.

Con la mira puesta en ampliar la participación argentina, Osmolovskaya encabezó una conferencia de prensa en la Casa Ruso Argentina, donde convocó a jóvenes de todo el país a sumarse al principal encuentro global de juventudes.

“Este es el año de la unidad de los pueblos”, afirmó la funcionaria, quien remarcó el carácter integrador del evento. “Unidad entre diferentes pueblos. Educación para los jóvenes”, agregó, al tiempo que subrayó que el festival busca fortalecer la cooperación internacional. “Tenemos un plan para la cooperación internacional”, señaló.

El festival prevé reunir a unos 10.000 participantes, 2.000 voluntarios y delegaciones de 190 países, además de representantes de 89 regiones de Rusia, en una agenda centrada en el intercambio cultural, el desarrollo de proyectos y el diálogo con expertos internacionales.

Las postulaciones para Argentina permanecerán abiertas hasta el 30 de abril de 2026, con una instancia adicional de inscripción —en carácter de reserva— entre el 1 y el 31 de mayo. La convocatoria está dirigida a jóvenes de entre 14 y 35 años.

En ese marco, Osmolovskaya destacó la importancia de la participación latinoamericana y llamó a los jóvenes argentinos a involucrarse activamente. “Estoy orgullosa de poder estar con tantos jóvenes que quieren participar de nuestras actividades”, expresó, y añadió: “Invitamos a otros países para ver Rusia y conocer más”.

Por su parte, Ignacio Moyano, presidente del Comité Nacional Preparatorio del festival en Argentina, enfatizó la necesidad de garantizar una representación federal. “Nuestra idea es que este evento llegue a todo el país, que estemos todos representados. Que no quede en la ciudad de Buenos Aires o el AMBA”, sostuvo.

Asimismo, Moyano remarcó el valor del intercambio cultural que propone el encuentro. “Para conocer a las personas de allá. No hay nada mejor que conocer su cultura e idioma”, indicó., para luego agregóar: “Lo que tiene de interesante, en un mundo multipolar, es que el festival permite derribar muchas ideas que tenemos sobre otros países”.

El dirigente también destacó su experiencia previa en el evento: “La primera vez que fui, me permitió conocer muchas personas de otros países, con otras experiencias”.

De esta manera, el Festival Internacional de la Juventud se consolida como un espacio de articulación global que promueve la cooperación, el entendimiento entre culturas y la construcción de una agenda común entre jóvenes de todo el mundo.

Read More
PERU-ELECTION-VOTE

Perú: Roberto Sánchez propone auditoría internacional a los TLC y renegociación de contratos de inversión extranjera.

De cara a una segunda vuelta presidencial, el candidato de Juntos Por el Perú plantea revisar el esquema de inserción internacional del país y cuestiona el impacto de los acuerdos comerciales en la distribución de la riqueza.

En Perú, Roberto Sánchez, candidato de los movimientos sociales y de la izquierda de Juntos Por el Perú (JPP), propone una auditoría internacional a los Tratados de Libre Comercio y la renegociación de los contratos de inversión extranjera.

Sánchez anticipó que promoverá la renegociación de esos contratos y una auditoría internacional a los acuerdos de libre comercio, con el objetivo de reducir las desigualdades en el país, especialmente en las comunidades con altos índices de pobreza donde se desarrollan los grandes proyectos mineros.

“Respetuosamente queremos revisar todo, pero queremos que nos traten como tratan a sus ciudadanos en sus países. Perú necesita respetar siempre el debido proceso y la legislación. Nosotros no queremos ser tampoco más papistas que el papa, porque el país del liberalismo (Estados Unidos) es el más conservador, el más defensista y el que más cierra el comercio internacional, el que actúa como si fuera un imperio aplicando aranceles como le da la gana”, declaró.

El candidato de JPP planteó integrar a Perú en la comunidad internacional como una nación democrática, abierta al comercio y respetuosa de la soberanía.

El congresista y exministro de Comercio Exterior y Turismo del gobierno de Pedro Castillo señaló que su intención es hacer “una gran auditoría internacional” que permita “mostrarle al mundo, después de un proyecto de 25 o 30 años bajo los actuales estándares, a dónde se fue la riqueza: cuántas utilidades ha generado la minería a esa bandera internacional y cuánto de eso ha servido para la comunidad de origen”.

“Sobre esos datos, le queremos decir respetuosamente que queremos mejorar los estándares: uso de tecnologías limpias, reparación de cada componente del sistema ecológico a cero, consulta previa, intereses justos e impuestos a la sobreganancia. ¿Quién iba a pensar que el commodity del oro iba a aumentar tanto? ¿Acaso pedir eso es antidemocrático e irrespetuoso?”, se preguntó.

“Ya no queremos ser productores primarios y exportadores. No queremos vender solo piedras y concentrados. Queremos transferencia de tecnología. Les planteamos que nos den transferencia de tecnología y que pongan su industria aquí, y que generemos valor agregado sobre la materia prima aquí, y que tenemos capital humano y masa crítica para transformar y democratizar esa gran utilidad y riqueza”, agregó.

Con el 93,48 % del escrutinio completado, Keiko Fujimori suma el 17,05 % de los votos válidos (2.687.621 sufragios). Sánchez ocupa el segundo lugar con el 12 % (1.891.906 votos), y Rafael López Aliaga lo sigue con el 11,92 % (1.878.493 apoyos). La distancia entre estos dos últimos supera ligeramente los 13.000 votos, mientras los jurados electorales deben resolver más de 5.000 actas impugnadas.

Read More

Exigen la libertad de presos palestinos y libaneses en cárceles de Israel

Un comunicado difundido por la Liga Antiimperialista de Francia reclama la libertad del secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Ahmed Sa’adat, y de todos los prisioneros palestinos y libaneses detenidos en las prisiones sionistas.

El texto fue difundido en la antesala del 17 de abril, Día Internacional de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos, y sostiene que la situación de los detenidos constituye una expresión central del conflicto, denunciando condiciones de detención que califican como “inhumanas”, con casos de tortura, aislamiento, hambre, negligencia médica y muertes bajo custodia.

Sa’adat, detenido desde 2002, es presentado en el documento como una figura clave del movimiento nacional palestino y símbolo de unidad dentro del sistema penitenciario. El pronunciamiento lo equipara a otros dirigentes encarcelados y advierte sobre el incremento de la tensión tras octubre de 2023, así como sobre la situación de miles de detenidos bajo distintas figuras legales, incluidas detenciones administrativas sin juicio.

El comunicado también condena la reciente legislación israelí vinculada a la pena de muerte para prisioneros palestinos y llama a intensificar la movilización internacional en defensa de los detenidos.

Entre los firmantes figuran el secretario ejecutivo de la Internacional Antiimperialista de los Pueblos, Lois Pérez Leira; el analista político Esteban Silva Cuadra; el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; y el sociólogo Atilio Boron, junto a otras personalidades del ámbito académico, político y de derechos humanos de América Latina y Europa.

El texto convoca a una jornada de movilización internacional el 17 de abril y plantea que la defensa de los prisioneros forma parte de la lucha por la autodeterminación del pueblo palestino, en un contexto de recrudecimiento de las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado sionista.

El pronunciamiento concluye con un llamado a la solidaridad internacional y a la liberación de todos los detenidos palestinos y libaneses.

Comunicado completo

¡Libertad para Ahmed Sa’adat y todos los prisioneros palestinos y libaneses!

La cuestión de los prisioneros palestinos es central en la lucha de liberación nacional. Estos combatientes, encabezados por el camarada comandante Ahmed Sa’adat, Secretario General del Frente Popular, encarnan el verdadero significado del compromiso revolucionario al enfrentarse a la maquinaria de represión colonial con una firmeza legendaria, resistiendo todas las formas de brutalidad y represión que se han intensificado en los últimos meses con mayor ferocidad. Los prisioneros son los líderes de la lucha dentro de las cárceles y un símbolo vivo de la unidad y la firmeza de nuestro pueblo. Defenderlos es defender la esencia misma de la causa palestina.

FPLP – abril de 2026

Desde el 15 de enero de 2002, el Secretario General del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Ahmed Sa’adat, se encuentra detenido. Sigue luchando desde las cárceles, donde ha liderado el movimiento de prisioneros y representa una figura unificadora para todo el pueblo palestino y para todos los prisioneros, más allá de las afiliaciones faccionales. Más de 24 años después, sigue encarcelado en prisiones sionistas, junto a cerca de 10.000 prisioneros palestinos, incluidos más de 350 niños. Más de 3.000 prisioneros están en detención administrativa, sin juicio ni condena. Recordemos también que 23 prisioneros libaneses están detenidos en cárceles sionistas, y que probablemente varios sirios capturados en 2025 y 2026 también están encarcelados sin juicio.

Las condiciones en las cárceles sionistas, que siempre han sido desastrosas e inhumanas, han alcanzado un nuevo nivel de horror desde el 7 de octubre de 2023. Los casos de malos tratos, tortura, hambre, aislamiento, negligencia médica y violaciones son innumerables. Es un verdadero infierno en la tierra. Casi 90 prisioneros han sido asesinados en las cárceles de la ocupación desde el 7 de octubre de 2023, en medio de un silencio casi total de la comunidad internacional.

La lucha por la libertad de los prisioneros palestinos no es una simple lucha humanitaria. Al poner en evidencia la barbarie de la ocupación sionista, persigue otros objetivos, en particular defender la vida de quienes han luchado por la liberación de su patria ocupada. El combatiente de la resistencia Ahmed Sa’adat, al igual que Marwan Barghouti, es un símbolo de unidad. Luchar por su vida y exigir su libertad significa convertirlo en un ejemplo para todo el pueblo palestino encarcelado. No se trata de una lucha por una sola persona, sino por todos los prisioneros en las cárceles sionistas. Más aún tras la reciente ley aprobada por el parlamento israelí sobre la pena de muerte para los prisioneros palestinos, es urgente movilizarse y desarrollar la lucha a nivel nacional e internacional de manera coordinada en su apoyo.

Defender la libertad de Ahmed Sa’adat es apoyar el proyecto de liberación palestino y el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. Defender a los prisioneros palestinos y libaneses es afirmar que estas figuras de la resistencia no pueden ni deben ser abandonadas, y que toda la brutalidad sionista no logrará someterlos. Defenderlos es también defender el derecho de los pueblos oprimidos a su liberación, un derecho reconocido por la ONU, pero cuyo apoyo es reprimido en muchos países, incluido aquí en Francia. Significa exigir y luchar para que la comunidad internacional y la ONU garanticen el respeto de los derechos fundamentales del pueblo palestino.

Llamamos a una gran jornada de acción el 17 de abril, Día Internacional de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos, que trascienda las fronteras para exigir la libertad del camarada Ahmed Sa’adat y de todos los prisioneros palestinos y libaneses.

¡Libertad para todos los prisioneros palestinos y libaneses! ¡Libertad para Ahmed Sa’adat!

¡Abajo el imperialismo!

¡Palestina vivirá, Palestina vencerá!

Read More

La doble colonialidad de Corea del Sur: Espejismos y tragedias en el Río Han

Por San Yi 

“La vida es una comedia vista de lejos, pero una tragedia en primer plano”. La frase, de origen incierto —quizá un préstamo anglosajón mal digerido—, forma parte del repertorio cotidiano en Seúl. Y encierra una verdad lapidaria.

En América Latina, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, la ola cultural surcoreana (Hallyu) lleva más de un lustro rompiendo costas. Es un fenómeno curioso: salvo en Estados Unidos —el gran devorador de recursos materiales y simbólicos—, esta cultura ha calado más hondo en las periferias que en la metrópoli europea. ¿Por qué?

La torre de marfil académica seguramente tendrá alguna explicación detallada, a veces justas, muchas veces pasada de propaganda, a su disposición, pero no trato de ser un erudito ilustre con un salario millonario. Durante mi estancia en América Latina he notado dos factores claves. Primero, el producto cultural surcoreano posee una pátina familiar: décadas de imitación y anhelo de reconocimiento occidental lo han hecho digerible, casi estadounidense en su factura. Pero, al mismo tiempo, conserva un exotismo sensible que toca una fibra muy específica: la incomodidad de vivir en una sociedad neoliberal. A diferencia de la ciencia ficción o el anime, que construyen mundos imaginarios, el “K-Drama” ofrece una fantasía de escape dentro de la vida real capitalista.

Corea se percibe, así, ajena y familiar. Es un país desarrollado, sí, pero uno que conoce íntimamente el dolor del capitalismo. Vende la ilusión del “príncipe azul” moderno y amable, en contraposición al blanco occidental presumido, mucho más en América Latina donde los rubios con ojos azules ejercen un monopolio político y económico. Sin embargo, quien viaja a Corea buscando ese espejismo se topa con un muro de realidad: una sociedad cerrada, ferozmente clasista, racista y discriminadora. Esa dualidad es la esencia de la contradicción surcoreana.

Pero quiero ir más allá del análisis cultural superficial. Esta dualidad es el síntoma de una patología nacional más profunda: la doble colonialidad.

El mito del Río Han y la sumisión al desarrollo

El llamado “Milagro del Río Han” se construyó sobre una sumisión total a la visión eurocéntrica del desarrollo unilineal. Aunque las dictaduras militares surcoreanas tuvieron roces con Estados Unidos respecto a las recetas de libre mercado, en el fondo, la industrialización fue una persecución frenética de Occidente mediante la movilización total de la sociedad.

Modernizarse era occidentalizarse. En los años 60, la dictadura impuso el consumo de trigo para reducir la dependencia del arroz, inventando la categoría culinaria del Bunshik (comida de harina): tteokbokki, fideos instantáneos, pasteles de pescado industrial (oden) y frituras. Lo que hoy el mundo celebra como “comida callejera coreana” nació de una imposición política de austeridad y mimetismo occidental.

Fue una acumulación originaria de capital de manual marxista, pero a velocidad de vértigo. La reforma agraria de 1946 (acelerada por el miedo al socialismo del Norte) bajo el gobierno militar estadounidense y la Guerra de Corea facilitaron el cercamiento de tierras sin oposición feudal. El Estado, cual capataz, empobreció al campo para luego reorganizarlo bajo el movimiento Saemaul (Nuevo Pueblo). El capital inicial se amasó con sangre: vendiendo tropas mercenarias para la Guerra de Vietnam y monetizando a las víctimas de la colonización japonesa mediante acuerdos indignos.

Estados Unidos, omnipresente con sus bases militares, se convirtió en el tótem de la modernidad. El anticomunismo cimentó una idealización sentimental de Occidente. En un país donde viajar estaba prohibido para el 95% de la población, la conexión con “lo de afuera” era un privilegio de la élite, ese “capital nacional” creado y protegido por la dictadura para monopolizar la exportación. La historia de Corea del Sur es, en esencia, una relación de amor-odio con el amo estadounidense.

La fractura ideológica de los 80 y la orfandad teórica

En el fragor de la lucha por la democracia contra la dictadura militar en los años 80, surgieron un cisma ideológico y un debate feroz, primero en los campus universitarios y luego en el naciente movimiento obrero.

La facción mayoritaria se agrupó bajo las siglas NL (National Liberation o Liberación Nacional). Bebiendo de una versión selectiva del maoísmo y de un jucheismo idealizado, los NL definían a Corea del Sur no como un Estado soberano, sino como una colonia estadounidense atrapada en una estructura social feudal, perpetuada por la división nacional. Para ellos, nacionalistas acérrimos, la prioridad absoluta era la reunificación bajo la victoria del Norte y la expulsión del imperialismo. Dado que el trauma colonial japonés y el respaldo de EE.UU. a las dictaduras seguían vivos en la memoria colectiva, la teoría NL y su organización —vertical y casi militar— se propagaron como la pólvora por las universidades.

Frente a esta hegemonía surgió la facción PD (People’s Democracy o Democracia Popular). Eran marxistas-leninistas que rechazaban la visión de la nación como un todo orgánico y ponían el foco en las contradicciones internas de clase. Para los PD, Corea del Sur era una formación social semifeudal bajo una dictadura fascista, sí, pero dominada por el capital monopolista.

Esta divergencia teórica no fue un mero ejercicio intelectual; definió la praxis política en el momento crítico de 1987, durante la primera elección presidencial democrática tras la dictadura. Los NL, siguiendo su teoría de la “revolución democrática antiimperialista burguesa”, apoyaron tácticamente(apoyo crítico) al candidato liberal Kim Dae-jung(esp: Kim De-Yun), considerándolo un paso necesario para acabar con el feudalismo. Los PD, en cambio, rechazaron esa alianza de clases. Inspirados explícitamente en la experiencia de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, optaron por levantar una candidatura popular independiente, la de Paik Ki-wan(esp: Pek Gui-wan), para abrir el “camino al socialismo”.

El resultado fue trágico. La división del voto opositor entre el liberal Kim Dae-jung y el conservador Kim Young-sam(esp: Kim Ion-sam) permitió que Roh Tae-woo(esp: No Te-u), el amigo y sucesor del dictador, ganara las elecciones.

Paradójicamente, mientras la política institucional fracasaba, la base social estallaba. Ese mismo año se desató lo que se conocería como la Gran Lucha Obrera: una explosión de conciencia de clase que generó miles de huelgas, tomas de fábricas y la creación de nuevos sindicatos en cuestión de meses. Fue el verdadero nacimiento del movimiento obrero moderno. Sin embargo, la historia tenía preparada una emboscada: la disolución de la Unión Soviética y la entrada repentina y brutal del neoliberalismo obligaron al movimiento a pasar a una defensiva desesperada, atendiendo las amenazas inmediatas y postergando la construcción teórica.

Esto nos lleva a una conclusión dolorosa: a diferencia de América Latina, en Corea del Sur nunca se desarrolló un marco teórico decolonial propio que situara al país en el contexto universal.

A pesar de la obvia dependencia política y diplomática hacia Washington, la izquierda surcoreana sigue mirando hacia afuera para explicarse a sí misma. Sus herramientas de análisis se importan mayoritariamente de Occidente: desde Wallerstein, Fraser y Althusser hasta Negri, Žižek y Arrighi. Sus modelos de praxis se buscan en las huelgas inglesas, la CGT francesa o la socialdemocracia nórdica. Sin una izquierda capaz de proponer una epistemología alternativa y autóctona, el pueblo surcoreano nunca ha logrado romper el cordón umbilical de la dependencia intelectual respecto a Estados Unidos.

El vacío del alma: La modernidad prestada y la tiranía del dinero

Desde una perspectiva estrictamente económica, Corea del Sur es una anomalía: la única nación que logró saltar del subdesarrollo al Primer Mundo. Y es también la única que lo consiguió imitando meticulosamente a los desarrollados, a los imperialistas. Pero hay una trampa en este éxito: la modernidad no es coreana. Es europea.

La tradición neoconfuciana plantea un camino de ascensión moral muy distinto: Sushin-jega-chiguk-pyeongcheonha (修身齊家治國平天下). Es decir, el individuo, a través del cultivo de su conocimiento sobre los mecanismos trascendentes del mundo y su moralidad, logra mantener su ser, dar paz a su familia, gobernar el país y, finalmente, pacificar el mundo.

El drama surcoreano radica en querer ser lo que no son. Poseen la riqueza material de Europa, pero no su espíritu. Esgrimen su capital para acumular más riqueza, pero han perdido la capacidad de pensar de manera independiente. Buscan alternativas desesperadamente, mirando ora a Europa, ora a Estados Unidos, imitando sin cesar para alcanzar una supuesta felicidad que siempre se les escapa. Incluso la izquierda, en su momento de orfandad, buscó respuestas en América Latina —en Chávez, Morales, Correa o el subcomandante Marcos—, pero América Latina no es Corea.

Ante este vacío, el único valor que ha quedado en pie, el único verdaderamente universal en la Corea del Sur contemporánea, es el dinero. La plata.

La sociedad ha internalizado una visión híperclasista donde el valor de un ser humano se mide por el peso de su billetera. Esto infecta todo: la amistad, el amor, el matrimonio, la carrera. La ecuación es brutal y biopolítica: si vienes de un país pobre, sin importar tu color de piel, eres inferior, incluso si fueras étnicamente coreano. Si vienes de un país rico, eres bienvenido pero sigues siendo el “otro”; das envidia, pero no gustas, porque “no entiendes nuestro dolor”.

Esta mentalidad es hija de un trauma doble. La colonización japonesa primero, y la colonización político-cultural estadounidense después, ocultaron el valor que podría haberse desarrollado desde un pensamiento coreano propio y su crítica interna. Al mismo tiempo, la eterna autopercepción de “víctima” impide a los coreanos ver que su país se ha convertido en un opresor, un pilar fundamental del capitalismo global que explota la plusvalía del Sur Global y tritura a los trabajadores migrantes en su propio suelo.

El resultado es una infelicidad endémica. Un surcoreano es, por definición estructural, una persona infeliz.

Las estadísticas no mienten, son gritos de auxilio cuantificados. El país ostenta una de las mayores tasas de suicidio del mundo, liderando las cifras tanto en adolescentes como en ancianos, los eslabones más frágiles de la cadena. El pueblo, comenzando por los sectores marginados, ha decidido no reproducirse. Con una tasa de natalidad fantasmagórica de 0,58(Seúl), la etnia surcoreana se enfrenta a su desaparición matemática en el siglo XXII. Es una huelga de vientres existencial.

La angustia nace de la comparación perpetua. Ya sea a nivel individual o nacional, la envidia de no ser el opresor supremo y la desgracia de haber sido el oprimido no dejan paz. La única escala de medición es el dinero, porque los otros valores son ajenos; existen como costumbre mental inerte, pero nunca se redefinen de manera propia.

Conceptos como individualismo, meritocracia, atomización o alienación son palabras prestadas que en Seúl no significan lo mismo que en Europa. La izquierda (tanto NL como PD) se apropió del término “feudalismo” para explicar algo que, como ya advertía Marx en 1858, no era feudalismo. Los liberales, por su parte, embriagados por el nacionalismo de los NL, dedicaron una década a sostener la teoría del “Embrión del Capitalismo”, intentando probar que Corea tenía el potencial de haberse desarrollado como un Estado moderno al estilo japonés, si no hubiera sido por la injerencia colonial.

Tanto la crítica como la defensa de “lo coreano” caen en la misma trampa lógica: asumen que el destino inevitable de lo premoderno es pasar a lo moderno, a lo capitalista. La discrepancia entre “lo nuestro” y “lo desarrollado” se interpreta siempre como inferioridad, como la creación de una versión defectuosa del original europeo. La solución propuesta, sea por la mayoría conservadora o por la izquierda, es siempre la misma: “hacerlo bien”, imitar mejor a los europeos para ser un país desarrollado de pleno derecho.

El desprecio por el pensamiento propio se refleja en el presupuesto: dentro del orgullo nacional por el I+D, los fondos para ciencias humanas y sociales son un ridículo 0,97%. No se consideran productivas, ergo, no son importantes. No importa que falten recursos para crear un pensamiento que sea realmente coreano.

La mente colectiva es un vacío que no se puede llenar, porque es una mente sin raíces propias. Tiene hambre, y esa hambre solo se pausa momentáneamente cuando se logra subestimar a alguien considerado inferior.

En suma, Corea del Sur es el país más colonizado psicológicamente del mundo. Es una colonización que se repliega sobre sí misma y se proyecta hacia afuera, hacia otras víctimas. Cuando el orgullo nacional se basa únicamente en lo material —riqueza y democracia institucional procedimental—, el vacío valórico domina el alma del pueblo. La colonialidad aquí es doble, no solo por la encrucijada entre exterior e interior, o entre metrópoli y periferia, sino también por su devastadora intensidad.

El pacto fáustico: Submarinos nucleares y la entrega del futuro

Esta actualidad de alienación ofrece, irónicamente, una tabla de salvación al imperialismo estadounidense en decadencia. El acuerdo tarifario anunciado en los últimos meses de 2025 destapó la realidad: el gran capital y el gobierno surcoreanos han aceptado convertir la península en la base industrial y militar de avanzada para la guerra híbrida de Washington contra China.

La soberanía se ha vendido a cambio de una modernización de la alianza militar. Con el permiso para construir submarinos nucleares, se ha reescrito el guión defensivo: las tropas estadounidenses en Corea ya no están allí solo para disuadir a Pyongyang, sino para contener a Pekín e involucrar a Seúl directamente en una eventual invasión china a Taiwán. Los submarinos nucleares no son defensa; son el pistoletazo de salida para una carrera armamentística regional.

En este escenario, el gobierno de Lee Jae-myung(esp: Lee Ye-mion) ha declarado su misión de convertir al país en una potencia mundial de la industria militar —suministrando armas y buques tanto al Pentágono como al sionismo israelí— y en un centro neurálgico de la Inteligencia Artificial. Corea producirá el hardware (semiconductores) y el software que alimentará la infraestructura digital de las Big Tech norteamericanas.

El precio de este servilismo es astronómico: una inversión pública de 200.000 millones de dólares y una inversión privada de 400.000 millones, todo inyectado en las venas de la economía estadounidense. Corea del Sur ha decidido atar su destino al de un imperio que se hunde. ¿Y por qué el pueblo no se rebela ante este saqueo? Porque está sedado por la fantasía de grandeza nacional que estas misiones prometen y por la estrategia gubernamental de incorporar a la aristocracia obrera de las grandes empresas exportadoras al festín, dejándolos comer las migajas del banquete imperial.

La aristocracia obrera, compuesta por los trabajadores profesionales de las grandes empresas y los trabajadores técnicos de las grandes fábricas, ha decidido desembocar en el paraíso de los capitales; el mercado de acciones. Cualquier intención de la revuelta contra el imperialismo cada vez más bélico se sofoca y se oculta ante la burbuja histórica de la IA. KOSPI, el índice del mercado de acciones surcoreano, alcanzó números récord gracias a los dos gigantes de chips para la IA: Samsung y SK Hynix. Los surcoreanos son la principal nacionalidad extranjera que invierte en el mercado de acciones estadounidense. Casi toda la clase media ha entregado sus ahorros en el mercado en busca de la fortuna. En esta lógica, el bombardeo de Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores significaba en Corea del Sur una oportunidad más para invertir en las empresas de armamentos. La guerra injustificable contra Irán ha causado una cantidad increíble resentimiento hacia Irán porque el mercado estadounidense experimenta una caída grande debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. 

La memoria de la sangre: Nuestro Túpac Amaru

No obstante, Corea sigue siendo tierra de contradicciones feroces. La doble colonialidad descrita anteriormente no solo produce sumisión; también engendra rabia y una búsqueda desesperada de alternativas al capitalismo. Pero es un pueblo que no puede amarse a sí mismo porque se ha divorciado de su propia historia.

Para renacer, la izquierda debe volver a sus hitos fundacionales. El primero y más sagrado es la Rebelión Campesina de Donghak (“Estudio Oriental”, nacido como contrapeso al “Estudio Occidental”) de 1894. Fue un levantamiento nítidamente antiimperialista, antiseñorial y anticapitalista.

Para el lector latinoamericano es vital entender quiénes aplastaron esta revuelta: no solo fue el Ejército Imperial Japonés, sino también la guardia nacional compuesta por los Bobusang (보부상), mercaderes ambulantes reaccionarios aliados con el poder señorial. Donghak es el hito originario de la rebeldía coreana. Es nuestro Túpac Amaru.

De esa misma tierra regada con sangre brotó después la resistencia armada contra la masacre en la isla de Jeju en 1948, los guerrilleros comunistas en la sierra de Jiri, y la heroica milicia ciudadana de Gwangju que enfrentó a la dictadura desarrollista en 1980.

Lamentablemente, este hilo rojo de reivindicación de una alternativa propia —aunque a veces amalgamada con visiones eurocéntricas— se cortó a finales de la década de 2000 con el colapso y ruptura de las facciones NL y PD. Ese quiebre aceleró la colonización psicológica del individuo, destruyendo el tejido social remanente de la sociedad agraria y sumiendo al surcoreano en una soledad abismal.

Epílogo: Что делать? (¿Qué hacer?) 

La única salida de este laberinto es vencer las colonialidades. La lucha contra los grandes conglomerados (chaebols), que pasaron de ser capital nacional a capital global depredador, debe ir de la mano con la incorporación de los trabajadores migrantes, quienes hoy forman la base del proletariado subvalorado en suelo coreano.

La necesidad de construir esa salida aumenta con una velocidad sorprendente cada semana, cada día. El imperio decadente insolente dio su último paso con la guerra cobarde contra la República Islámica de Irán. El ejército estadounidense en Corea del Sur decidió unilateralmente el traslado del sistema de defensa contra los misiles balísticos THAAD al Medio Oriente por la destrucción y el desgaste de las instalaciones originales gracias a los drones iraníes. Los THAAD fueron instalados a pesar de la resistencia local de los campesinos que habitan la región Soseong-ri de Seongju y de la advertencia de China, con la justificación de que eran para la defensa contra los misiles norcoreanos. La consecuencia fue un desastre comercial y diplomático donde se quebró una cierta luna de miel entre Corea del Sur y China. Las relaciones sino-coreanas pasaron de la participación de la presidenta surcoreana en el desfile militar del día de victoria de China a la prohibición total de turismo y bienes culturales surcoreanos. Este quiebre dio lugar al crecimiento de la sinofobia en Corea del Sur, echando a la juventud hacia una subordinación total a Estados Unidos. 

Además, los hechos de que las bases militares estadounidenses no han ofrecido una garantía de seguridad a los países del Golfo plantean una cierta desilusión de que los EEUU no entrabará la guerra en el caso del ataque eventual de Corea del Norte o China. El reciente llamado de Trump al envío de los buques surcoreanos al estrecho de Ormuz les da cuenta a los surcoreanos que la supuesta alianza no garantiza la seguridad de sus vidas. Sin embargo, el gobierno surcoreano no declara una respuesta definitiva contemplando las ganancias de las empresas surcoreanas de armamentos.

La escasez del petróleo causada por esta guerra comienza a perjudicar la capacidad de producción de los gigantes surcoreanos de chips debido a la falta de helio que se extrae de él. El sueño mojado y corto de los millones de accionistas pequeños muestra fallos decisivos. 

Ya llegó el momento coyuntural. Si bien la izquierda surcoreana ha fracasado en ofrecer una visión alternativa al mundo y se debilita con cada paso de elecciones, ahora es el momento donde se puede frenar esta máquina ciega que tritura tanto a los nacionales como a los migrantes, los del Sudeste asiático, y a los niños de Gaza. No hay tiempo para teorizar y profundizar lo académico. Sin embargo, se exige un golpe de timón para salir de la orfandad ideológica y la inercia burocrática, configurando realmente lo que es Corea del Sur en su posición internacional-universal. La izquierda surcoreana debe abrirse los ojos a cómo ver el mundo desde Corea del Sur, no desde China, Estados Unidos, y Europa y debe ofrecer una visión de Corea del Sur en el futuro donde pueda salir del círculo de tanta colonización. Es el único poder económico y tecnológico que conoce el dolor de la colonia. 

Solo abrazando esta visión, el pueblo surcoreano podrá por fin entenderse y fraternizar con los pueblos de América Latina, África y el Sudeste Asiático. Solo así será posible la reconciliación con los hermanos del Norte. En ese futuro posible, la formidable tecnología y el poder industrial de Corea no servirán para enriquecer a Wall Street, sino que serán la ofrenda de un pueblo liberado al resto de las naciones colonizadas; una fuente de herramientas para erradicar la pobreza y desmantelar, de una vez por todas, la hegemonía física del imperio estadounidense.

Read More

Ante un mundo complejo y en riesgo, Moscú busca articular a la izquierda global

Por Santiago Masetti

El congreso del Foro Socialista Internacional (Sovintern), que se realizará el 25, 26 y 27 de abril en Moscú, se piensa como una nueva forma de reconfiguración del mapa político de la izquierda global, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, bloqueos, sanciones económicas y fragmentaciones de los espacios progresistas.

En ese marco se rendirán homenajes a Fidel Castro por el centenario de su nacimiento y habrá pronunciamientos de solidaridad con dirigentes como Cristina Fernández de Kirchner, Pedro Castillo y Nicolás Maduro.

Desde el momento mismo de su idea y concepción, el encuentro buscará posicionarse frente a los múltiples y graves conflictos sociales, políticos y bélicos que conmueven al globo y denunciará los bloqueos económicos a Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán.

Con la participación prevista de unos 300 delegados de los cinco continentes, el Sovintern se propone trascender el formato tradicional de los foros internacionales y avanzar hacia una articulación internacional más coordinada de todas las fuerzas progresistas.

El coordinador ejecutivo del Sovitern para América Latina y España, Lois Pérez Leira, indicó que el Foro Socialista Internacional pretende constituirse en “un instrumento válido” para enfrentar lo que definió como “el avance del imperialismo y el fascismo a nivel global”.

En esa línea, el evento no sólo tendrá una dimensión ideológica, sino también política: romper, al menos simbólicamente, el aislamiento que Occidente ha puesto en acción sobre Rusia desde el inicio del conflicto con Ucrania.

El diagnóstico que sobrevuela a la convocatoria no es nuevo y cuenta con una vieja tradición política, pero en esta oportunidad gana en necesidad de urgencias, pues la izquierda internacional aparece dispersa, con escasa capacidad de coordinación y, en muchos casos, a la defensiva.

En ese sentido, el Sovintern intenta recuperar la tradición de las internacionales políticas del siglo XX, pero adaptada a un escenario más fragmentado, donde conviven partidos comunistas, movimientos antiimperialistas y expresiones progresistas de diverso signo.
El lema del encuentro, “Por un nuevo socialismo del siglo XXI”, retoma la impronta impulsada por el ex presidente bolivariano de Venezuela, Hugo Chávez, aunque en un contexto muy distinto al de la primera ola progresista latinoamericana de fines del siglo XX y principios del actual.

La referencia no es menor: implica reconocer la necesidad de actualizar un ideario que, tras el retroceso de varios gobiernos de la región y el avance de nuevas derechas, busca redefinirse.

Más allá de las definiciones, el desafío de fondo será otro: que el Sovintern sea algo más que una declaración de principios.
La historia reciente de estos espacios muestra que la retórica suele superar a la capacidad de acción; y frente a esa realidad Moscú ofrece un escenario y un impulso político renovados.

¿Podrán las fuerzas convocadas construir una agenda común en un mundo que, como en otras épocas, vuelve a ordenarse en clave de bloques? Esa es la gran incógnita y el gran desafío.

Read More