Colapso metalúrgico: La actividad volvió a caer y 7 de cada 10 empresas descartan una mejora

El informe de Adimra encendió las alarmas en el corazón de la industria nacional. En mayo la producción se desplomó un 14,3% interanual y acumula una contracción del 15% en lo que va del año. Preocupación extrema por la pérdida de puestos de trabajo.

La crisis que atraviesa el sector industrial argentino sumó un capítulo dramático tras conocerse el último relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra). De acuerdo con el informe sectorial, la actividad metalúrgica registró una caída del 14,3% en mayo en comparación con el mismo mes del año anterior. Con este resultado, el sector acumula un retroceso del 15% en los primeros cinco meses de 2026.

El escenario es de un parate estructural generalizado que golpea tanto a grandes talleres como a pymes familiares. El indicador mensual arrojó una contracción del 1,1% respecto de abril, lo que demuestra que la producción fabril no encuentra un piso de estabilización. La parálisis del consumo interno, el freno total de la obra pública y las dificultades operativas configuran un combo de asfixia terminal para la cadena de valor metalúrgica.

Radiografía de la crisis metalúrgica: los números del derrumbe

  • Desplome generalizado por rubros: La caída afectó de forma unánime a todas las ramas de la actividad. Los sectores vinculados al consumo interno y a la construcción civil lideraron las pérdidas: el rubro de Carrocerías, remolques y semirremolques sufrió una baja del 18,1%, seguido de cerca por Fundición (-17,2%) y Estructuras metálicas (-15,4%). El único bloque que logró amortiguar el impacto fue Maquinaria Agrícola, apuntalado exclusivamente por el dinamismo de la cosecha.
  • El empleo en la cuerda floja: El persistente desplome de los niveles de producción ya se traduce de forma directa en el mercado laboral. De acuerdo con Adimra, el empleo en el sector metalúrgico cayó un 3,5% interanual. La reducción de las jornadas laborales, la eliminación de horas extras y la no renovación de contratos temporales son las herramientas a las que recurren las empresas para evitar cierres definitivos.
  • Capacidad instalada al mínimo: Como consecuencia directa del freno de las ventas, la utilización de la capacidad instalada en los talleres e industrias del país cayó a niveles críticos, operando muy por debajo de los promedios históricos.

Pesimismo absoluto de cara al futuro

El dato más alarmante que se desprende del informe sectorial es la total falta de expectativas de una reactivación en el corto o mediano plazo. Los empresarios metalúrgicos manifestaron un escepticismo rotundo frente al rumbo de las variables macroeconómicas del país.

Siete de cada diez empresas encuestadas por Adimra aseguraron que no prevén ninguna mejora en su nivel de producción para los próximos meses. En paralelo, un amplio porcentaje de los industriales metalúrgicos manifestó su profunda preocupación por la sustentabilidad financiera de sus firmas, advirtiendo que, de mantenerse este nivel de recesión y la caída sistemática de los pedidos de compra, se verán obligados a reestructurar sus planteles de trabajadores o suspender turnos de producción completos.

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