Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre la posibilidad de que el dólar alcance los $1.800 “en los próximos meses” obligaron al Gobierno de Javier Milei a salir a bajar el tono del mensaje. Sin embargo, el mercado ve con atención esas palabras sobre todo teniendo en cuenta el año electoral de 2027.
Como pasó en la década de 1990, el gobierno apuesta al dólar planchado para dar estabilidad pero ese mismo dólar barato complica el rendimiento de muchos sectores económicos, a los que se les hace difícil competir con el exterior. Además, el gobierno libertario decidió no aplicar ninguna política de protección, como hace cualquier país del mundo.
Así las cosas, no sorprendieron las palabras del vocero porque muchas voces empresariales vienen advirtiendo sobre el retraso cambiario. El gobierno enfrenta un dilema que siempre se repiten en esquemas así: si devalúa habrá más inflación y menos actividad. Si no lo hace, podría haber presión sobre el tipo de cambio lo que derive en una corrida contra el dólar (todos comprando la divisa creyendo que está muy barato y que antes o después se va a encarecer).