El Presidente volvió a apuntar contra periodistas, docentes, estudiantes e investigadores y utilizó una expresión que generó fuertes cuestionamientos por su similitud con conceptos utilizados por el exdictador Jorge Rafael Videla durante uno de sus últimos alegatos judiciales.
El presidente Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica tras calificar como “terroristas disfrazados” a estudiantes, periodistas, docentes e investigadores durante una entrevista televisiva. Sus declaraciones provocaron un inmediato rechazo de distintos sectores políticos, académicos y de derechos humanos, que advirtieron sobre la gravedad institucional del mensaje y su semejanza con discursos pronunciados durante la última dictadura militar.
En una entrevista con LN+, Milei sostuvo que el pensamiento del intelectual italiano Antonio Gramsci fue utilizado para avanzar sobre la cultura, los medios de comunicación y las instituciones del Estado. En ese marco, afirmó que en la Argentina existen “terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores y terroristas disfrazados de investigadores”.
Las expresiones del mandatario fueron cuestionadas porque utilizan la palabra “terrorista” para referirse a sectores de la sociedad que ejercen actividades vinculadas a la educación, la investigación, el periodismo y la vida democrática. Para distintos referentes políticos y organismos de derechos humanos, ese tipo de descalificaciones profundiza un clima de confrontación y estigmatización.
Además, las declaraciones reavivaron el debate por su similitud con conceptos utilizados por el exdictador Jorge Rafael Videla durante uno de sus alegatos judiciales en 2010. En aquella oportunidad, el responsable del terrorismo de Estado también apeló a la figura de Antonio Gramsci para denunciar una supuesta estrategia destinada a controlar las instituciones de la República y cuestionó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
La comparación generó nuevas críticas hacia el Presidente, ya que para diversos sectores el uso de categorías asociadas al terrorismo para describir a periodistas, docentes o estudiantes reproduce una lógica de persecución incompatible con la convivencia democrática.
Las declaraciones de Milei se suman a una serie de enfrentamientos que el Gobierno mantiene desde el inicio de su gestión con universidades públicas, científicos, medios de comunicación y organizaciones sociales, en un contexto de creciente tensión política y fuertes cuestionamientos por el tono utilizado desde la Casa Rosada.