El costo de viajar volverá a dispararse en septiembre y sumará presión sobre los bolsillos de millones de argentinos. Colectivos, trenes y subtes tendrán nuevos aumentos, en un escenario donde el transporte vuelve a encarecerse por encima de la inflación general.
La suba se sumará a los incrementos previstos para septiembre en agua, luz, gas, peajes, prepagas y colegios privados, configurando otro mes de fuerte presión sobre los gastos cotidianos de las familias.
Colectivos: aumentos que duplican la inflación
A pesar de que la inflación de julio fue del 2,1%, los colectivos que circulan por la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires volverán a aumentar por encima de ese índice. Aunque resta la oficialización de las respectivas jurisdicciones, las tarifas se incrementarían 4,1% en CABA y 4,3% en PBA.
En la Ciudad, el boleto mínimo pasaría de $852,90 a $887,87, mientras que en la provincia treparía de $1.111,19 a $1.158,97.
En territorio bonaerense, además, los pasajeros deberán afrontar tarifas de hasta $2.043,84 para recorridos superiores a 27 kilómetros.
Trenes: una suba que golpea con fuerza
El impacto también llegará a los trenes. Desde el 1° de septiembre, el boleto mínimo de las líneas Mitre, Sarmiento, San Martín, Urquiza, Roca y Belgrano Norte y Sur pasará de $420 a $480 para usuarios con SUBE registrada.
Se trata de un incremento del 14,29%, muy por encima de la inflación de julio, lo que representa un nuevo encarecimiento del costo de trasladarse diariamente.
Subtes: otro aumento en plena presión sobre los ingresos
Los subtes porteños tampoco quedarán al margen. La tarifa aumentará alrededor de 4% y llegará a $1.753.
Para quienes utilicen una tarjeta SUBE sin nominalizar, el costo será todavía mayor: $2.541,10 para el subte y $975,54 para el premetro. En tanto, los beneficiarios de la Tarifa Social pagarán $613,55, mientras que la tarifa estudiantil llegará a $245,42.
De esta manera, septiembre volverá a comenzar con un nuevo golpe al bolsillo. Para quienes dependen del transporte público para trabajar, estudiar o realizar sus actividades cotidianas, cada aumento implica destinar una porción mayor de sus ingresos a algo tan básico como trasladarse.
Con tarifas que avanzan por encima de la inflación en varios casos, el costo de viajar se convierte nuevamente en una pesada carga para millones de trabajadores, mientras se acumulan aumentos en servicios esenciales y otros gastos familiares.