Estados Unidos amplió por 90 días el ingreso de carne vacuna magra sin aranceles para reforzar la oferta de carne molida. Brasil aparece entre los principales beneficiados, mientras la Argentina no podrá aprovechar el nuevo cupo por contar ya con una cuota específica.
El gobierno de Donald Trump abrió una nueva ventana para el ingreso de carne vacuna a Estados Unidos sin aranceles, con un volumen de hasta 300.000 toneladas durante 90 días. La medida comenzará a regir el 1° de septiembre de 2026 y permitirá el ingreso de hasta 100.000 toneladas mensuales hasta alcanzar el límite establecido.
La decisión busca incrementar la disponibilidad de carne destinada principalmente a la elaboración de carne molida, en un escenario marcado por la menor oferta interna y la reducción del stock ganadero estadounidense. Sin embargo, la apertura no representa una nueva oportunidad para todos los países exportadores.
Argentina quedó afuera del nuevo beneficio. La razón es que el país ya cuenta con un contingente arancelario específico para ingresar carne vacuna al mercado estadounidense. Por lo tanto, no podrá aprovechar el cupo adicional habilitado por la administración Trump.
La misma situación alcanza a Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, que también disponen de cuotas específicas. En cambio, Brasil aparece en una posición más favorable, ya que actualmente no cuenta con un cupo preferencial específico para sus exportaciones de carne vacuna hacia Estados Unidos y podría aprovechar la ampliación dispuesta por Washington.
Una oportunidad que Argentina no podrá aprovechar
Según la proclamación de la Casa Blanca, el nuevo esquema tendrá una vigencia de tres meses y estará destinado exclusivamente a determinados cortes magros. La carne deberá utilizarse para ser mezclada con producción estadounidense en la elaboración de carne molida.
Además, los productos deberán comercializarse con un descuento cercano al 25% respecto de los valores habituales de importación, con el objetivo de aumentar la oferta y contribuir a contener los precios para los consumidores estadounidenses.
La medida tampoco modifica los compromisos comerciales de Estados Unidos con los países que poseen tratados de libre comercio ni altera las condiciones de las naciones que ya cuentan con contingentes específicos.
Así, mientras Brasil puede encontrar una nueva puerta de entrada al estratégico mercado estadounidense, la Argentina deberá continuar operando bajo su cuota habitual.
La decisión vuelve a poner en evidencia las limitaciones que enfrenta la industria cárnica argentina para ampliar su participación en uno de los mercados más importantes del mundo. El alineamiento político entre Javier Milei y Donald Trump no se traduce, en este caso, en un beneficio comercial adicional para las exportaciones argentinas, mientras competidores regionales pueden aprovechar la nueva oportunidad abierta por Washington.