¿Justificando la crisis?: Según Milei ya no hace falta crear puestos de trabajo

El Presidente planteó que, si la natalidad y la mortalidad se mantienen en niveles similares, no tendría sentido generar nuevos empleos. Además, calificó como una “aberración” la idea de que “gobernar es crear trabajo”. Una definición que vuelve a poner en discusión qué lugar ocupa el empleo en el modelo libertario.

Javier Milei volvió a generar cuestionamientos con una definición sobre el mercado laboral en la que puso en duda la necesidad de crear nuevos puestos de trabajo. Durante una entrevista, el Presidente planteó un escenario hipotético vinculado a la dinámica demográfica y preguntó: “¿Qué pasa si la tasa de natalidad es igual que la de mortalidad? ¿Para qué voy a crear puestos de trabajo si la cantidad de gente no cambia?”.

La afirmación expone una concepción particularmente restrictiva sobre la relación entre población y empleo. Milei vinculó la necesidad de generar puestos de trabajo con el crecimiento de la cantidad de habitantes, como si un crecimiento vegetativo nulo implicara que el mercado laboral tampoco necesitara incorporar nuevos empleos.

En la misma línea, el mandatario calificó como una “aberración” la idea de que “gobernar es crear trabajo”, una consigna históricamente asociada al peronismo. Según su concepción económica, el Estado debe limitarse a generar las condiciones para que se desarrollen las fuerzas productivas, mientras que sería el sector privado el encargado de generar los puestos de trabajo.

El problema del planteo es que la cantidad de empleos necesarios no depende exclusivamente de cuántas personas nacen o mueren. Una población con crecimiento vegetativo cero no implica un mercado laboral inmóvil: las personas ingresan y salen de la actividad, cambian de empleo, se jubilan, migran, se incorporan nuevos trabajadores y aparecen nuevas necesidades productivas.

La propia pregunta presidencial —“si la tasa de nacimiento es igual a la mortalidad, ¿para qué querés generar trabajo?”— deja expuesta una discusión de fondo: si el Estado considera que la creación de empleo no constituye una responsabilidad de gobierno, ¿qué ocurre cuando una economía no genera suficientes puestos de trabajo para quienes necesitan incorporarse o permanecer en el mercado laboral?

La definición también resulta significativa porque desplaza el eje de la discusión: en lugar de preguntarse cómo generar más y mejores empleos, se pone en duda directamente la necesidad de hacerlo. En un contexto de dificultades laborales, aumento de la informalidad, fabricas que cierran y caída de la inversión extranjera directa, la frase puede leerse como una forma de naturalizar la falta de generación de puestos y trasladar exclusivamente al sector privado la responsabilidad por el empleo.

Así, detrás de una pregunta formulada como hipótesis demográfica aparece una definición política y económica mucho más amplia: para Milei, gobernar no implica necesariamente crear trabajo. La discusión queda entonces planteada sobre qué papel debe asumir el Estado frente al empleo, el desarrollo productivo y las oportunidades laborales de una población cuya dinámica no puede reducirse simplemente a la diferencia entre nacimientos y defunciones.

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