Siguen las malas noticias para los bolsillos argentinos: la inflación corre al 2% en septiembre

La inflación de alimentos se recalentó al inicio de septiembre y algunas consultoras, en sus proyecciones preliminares, ya prevén que el índice de precios al consumidor (IPC) vuelva al 2%. Los principales catalizadores fueron el precio del pollo, que se disparó 3,3% en la segunda semana, y los panificados, que también pegaron un salto importante. Otra mala noticia para los bolsillos de millones de argentinos.

La medición que más llamó la atención fue la de la consultora LCG, que calculó una variación del 3% semanal, la más alta de 2026 y desde agosto de 2025, según el historial disponible en el informe. Ese salto se dio tras dos semanas de calma, ya que en la previa se había registrado una deflación del 0,7% y, en la anterior, una suba marginal del 0,1%.

En ese contexto, se explica cómo millones de familias necesitan de préstamos para llegar a fin de mes. Con salarios planchados, la inflación que corre al 1/2% mensual corroe ingresos cada vez más magros. Y eso sin entrar en el debate sobre el Indec, que decidió no actualizar su metodología porque no quiere que la inflación sea todavía mayor. El gobierno de Javier Milei no la quiere ver: la culpa no es de los endeudados, es del modelo.

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Dato mata relato: El consumo masivo volvió a caer en agosto y ya lleva nueve meses consecutivos en baja

Mientras el Gobierno difundía imágenes de la avenida Corrientes colmada de personas para cuestionar los diagnósticos sobre la caída del consumo, un informe privado mostró otra cara de la economía: el consumo masivo se desplomó 4,9% interanual en agosto y acumula una baja anual de 3,2%. El índice general también retrocedió y lleva nueve meses consecutivos de caídas.

La postal de una avenida Corrientes llena de gente fue utilizada por el Gobierno como argumento para cuestionar las dificultades que distintos sectores vienen señalando en materia de consumo. El video, registrado con una temperatura de 7 grados y con una importante presencia de personas en la zona de teatros y restaurantes, fue compartido en X bajo el mensaje “7 grados centígrados y esto está lleno de gente”. Javier Milei y Luis Caputo retomaron la publicación para cuestionar la idea de que los hogares atraviesan dificultades para llegar a fin de mes.

Pero los datos agregados vuelven a mostrar una realidad mucho menos alentadora. El Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, registró en agosto una caída mensual de 1,2% y una baja interanual de 0,6%. Con este resultado, acumuló nueve meses consecutivos de variaciones negativas y cerró los primeros ocho meses de 2026 con una contracción de 1,4% frente al mismo período del año pasado.

El deterioro es todavía más marcado cuando se observa el consumo masivo, es decir, las compras frecuentes de productos como carnes, bebidas, lácteos, frutas, verduras, panificados, artículos de limpieza y combustibles. Este segmento, que representa aproximadamente la mitad del gasto de los hogares contemplado por el índice, cayó 4,9% interanual en agosto y acumula una baja de 3,2% en el año. Se trata justamente de bienes vinculados con el consumo cotidiano y no de una actividad excepcional o concentrada en determinados puntos de la ciudad.

El contraste también aparece en los restaurantes. El informe de la UP señaló que el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró en agosto su sexta caída interanual consecutiva, con un retroceso del 7,1%, y acumuló una contracción del 3,3% en los primeros ocho meses del año. Así, la imagen de una avenida céntrica concurrida no necesariamente refleja una recuperación generalizada del consumo ni permite extrapolar el movimiento de una zona puntual al conjunto de los hogares.

Los números que contradicen la postal oficial

Caputo respondió al video con una referencia irónica a quienes advertían sobre las dificultades para llegar a fin de mes. “Calle Corrientes es un consumo de primera necesidad”, escribió el ministro, al tiempo que señaló la disparidad existente entre los distintos sectores de la economía. Milei, por su parte, también cuestionó la interpretación de que la población estuviera atravesando dificultades generalizadas.

Sin embargo, el comportamiento del consumo masivo muestra que el problema no se resuelve con una imagen de una calle llena de personas. El índice releva el comportamiento agregado de los hogares y muestra una contracción sostenida en uno de los componentes centrales del gasto familiar.

Menos autos y mas motos

El panorama es desigual. Los bienes durables aumentaron 1% interanual en agosto y acumularon una mejora de 1,3% en el año, aunque detrás de ese promedio aparecen comportamientos muy diferentes. Las motos tuvieron un verdadero salto: sus patentamientos crecieron 34,7% interanual en agosto y 42,1% entre enero y agosto. Los autos, en cambio, registraron una caída de 19,3% interanual y acumularon un retroceso de 13,7% en los primeros ocho meses.

Los bienes semidurables también mostraron una mejora de 3,3% interanual en agosto y de 2,7% acumulada en el año. Pero esos incrementos conviven con una caída mucho más significativa en los rubros vinculados al consumo cotidiano: el consumo masivo retrocede 4,9% interanual y los servicios de recreación y turismo disminuyeron 5,7%.

El resultado deja expuesto el contraste entre la economía que puede verse en una postal y la que aparece cuando se observan los datos. Mientras el Gobierno busca mostrar movimiento en las calles como evidencia de una recuperación, el indicador de consumo privado vuelve a caer y el consumo masivo encadena nueve meses de retrocesos. La discusión, en definitiva, no pasa por cuánta gente puede verse caminando por Corrientes una noche, sino por cuánto pueden comprar los hogares de manera sostenida.

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Expectativa por un 17 de octubre con novedades sobre Cristina Kirchner: qué se sabe

Los abogados de Cristina Kirchner anticiparon los próximos pasos de la defensa. Buscan que la ONU intervenga o presentar un recurso de revisión interno.

Tras presentar nuevas pruebas documentales, el equipo legal de Cristina Kirchner explicó detalladamente cómo continuará la estrategia judicial. En diálogo con Radio 10, el abogado Rafael Valim remarcó que las flamantes evidencias aportadas abren un panorama muy favorable para intentar revertir la condena por la causa Vialidad.

La resolución de la ONU y el posible recurso interno

El defensor internacional aclaró que el contundente hallazgo sobre los fondos del fideicomiso tiene dos efectos jurídicos principales. En el ámbito externo, se agregará a la comunicación ya iniciada ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU). En el plano local, habilita formalmente la presentación de un recurso de revisión, una acción prevista que permite “anular una sentencia firme” ante la aparición de nueva prueba.

Respecto a los plazos procesales, Valim anticipó un mes clave para el futuro del proceso: “Vamos a ver si la comunicación en Naciones Unidas será evaluada en los pedidos cautelares en octubre“. En caso de que el organismo internacional no se pronuncie durante ese mes, la defensa propondrá de inmediato el recurso de revisión interno en Argentina, el cual también podría generar la suspensión de la eficacia de la condena impuesta.

El futuro político y electoral de Cristina Kirchner

Ante la consulta sobre las implicancias de un dictamen internacional, el letrado brasileño aseguró que un fallo favorable por parte del comité posee una eficacia plena dentro del territorio nacional, algo que el Estado argentino “tiene que respetar y cumplir”.

Finalmente, sobre la posibilidad de que la exmandataria participe como candidata en las próximas elecciones primarias (PASO), Valim se mostró sumamente optimista frente al nuevo escenario judicial. “Tenemos todas las condiciones, ahora aún más de las que ya teníamos, de revertir esta condena y dar las condiciones políticas para que Cristina haga lo que quiera con sus derechos políticos”, concluyó el letrado.

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¿Justificando la crisis?: Según Milei ya no hace falta crear puestos de trabajo

El Presidente planteó que, si la natalidad y la mortalidad se mantienen en niveles similares, no tendría sentido generar nuevos empleos. Además, calificó como una “aberración” la idea de que “gobernar es crear trabajo”. Una definición que vuelve a poner en discusión qué lugar ocupa el empleo en el modelo libertario.

Javier Milei volvió a generar cuestionamientos con una definición sobre el mercado laboral en la que puso en duda la necesidad de crear nuevos puestos de trabajo. Durante una entrevista, el Presidente planteó un escenario hipotético vinculado a la dinámica demográfica y preguntó: “¿Qué pasa si la tasa de natalidad es igual que la de mortalidad? ¿Para qué voy a crear puestos de trabajo si la cantidad de gente no cambia?”.

La afirmación expone una concepción particularmente restrictiva sobre la relación entre población y empleo. Milei vinculó la necesidad de generar puestos de trabajo con el crecimiento de la cantidad de habitantes, como si un crecimiento vegetativo nulo implicara que el mercado laboral tampoco necesitara incorporar nuevos empleos.

En la misma línea, el mandatario calificó como una “aberración” la idea de que “gobernar es crear trabajo”, una consigna históricamente asociada al peronismo. Según su concepción económica, el Estado debe limitarse a generar las condiciones para que se desarrollen las fuerzas productivas, mientras que sería el sector privado el encargado de generar los puestos de trabajo.

El problema del planteo es que la cantidad de empleos necesarios no depende exclusivamente de cuántas personas nacen o mueren. Una población con crecimiento vegetativo cero no implica un mercado laboral inmóvil: las personas ingresan y salen de la actividad, cambian de empleo, se jubilan, migran, se incorporan nuevos trabajadores y aparecen nuevas necesidades productivas.

La propia pregunta presidencial —“si la tasa de nacimiento es igual a la mortalidad, ¿para qué querés generar trabajo?”— deja expuesta una discusión de fondo: si el Estado considera que la creación de empleo no constituye una responsabilidad de gobierno, ¿qué ocurre cuando una economía no genera suficientes puestos de trabajo para quienes necesitan incorporarse o permanecer en el mercado laboral?

La definición también resulta significativa porque desplaza el eje de la discusión: en lugar de preguntarse cómo generar más y mejores empleos, se pone en duda directamente la necesidad de hacerlo. En un contexto de dificultades laborales, aumento de la informalidad, fabricas que cierran y caída de la inversión extranjera directa, la frase puede leerse como una forma de naturalizar la falta de generación de puestos y trasladar exclusivamente al sector privado la responsabilidad por el empleo.

Así, detrás de una pregunta formulada como hipótesis demográfica aparece una definición política y económica mucho más amplia: para Milei, gobernar no implica necesariamente crear trabajo. La discusión queda entonces planteada sobre qué papel debe asumir el Estado frente al empleo, el desarrollo productivo y las oportunidades laborales de una población cuya dinámica no puede reducirse simplemente a la diferencia entre nacimientos y defunciones.

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Caputo puso en apuros a Milei y reivindicó la planificación estatal: “Hacemos lo mismo que China”

El ministro de Economía sorprendió al defender el modelo de Milei con el ejemplo de Shenzhen y aseguró que Argentina está haciendo “lo mismo” que China. La comparación expuso una llamativa contradicción con el discurso libertario contra la planificación y la intervención del Estado.

El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, sorprendió este martes durante su exposición por el Día de la Exportación, organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), al recurrir a China para defender el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.

En plena defensa del modelo libertario, Caputo afirmó: “Cambien Shenzhen por Argentina y es lo que estamos haciendo”, y agregó que aquello “funcionó en China y en cualquier país que lo haya hecho”. La referencia resulta particularmente llamativa por tratarse de un gobierno que construyó buena parte de su identidad política alrededor del rechazo a la planificación estatal y la intervención del Estado en la economía.

Para sostener su argumento, el ministro proyectó un fragmento de una entrevista de los periodistas Ernesto Tenembaum y Diego Iglesias. Caputo presentó a Iglesias como un “periodista kirchnerista” y sostuvo que había explicado “muy bien” lo que está haciendo el Gobierno, aunque tomando el ejemplo de China.

En el video, Iglesias explicaba desde Shenzhen que la ciudad se convirtió, a partir de 1980, en una zona económica especial en la que se introdujeron mecanismos de mercado, se liberaron precios y se buscaron inversiones mediante incentivos fiscales y aranceles cero para maquinaria y materias primas destinadas a la producción exportadora.

Caputo tomó esa descripción para trazar el paralelismo con la Argentina: “Cambien Shenzhen por Argentina y es lo que estamos haciendo”. También pidió paciencia frente a los resultados del programa y reclamó “perseverar” sin dejarse llevar por “las ansiedades políticas del momento”.

La comparación que incomodó al Gobierno

El problema para la narrativa libertaria es que la experiencia de Shenzhen no se limitó a liberar mercados y reducir impuestos. La transformación china estuvo acompañada por una fuerte conducción estatal, planificación económica, inversiones públicas en infraestructura y políticas destinadas a desarrollar capacidades industriales y tecnológicas.

El propio Iglesias salió a responderle a Caputo minutos después de la conferencia. Con una comparación irónica, sostuvo en X: “Comparar lo que están haciendo ustedes con lo que hicieron los chinos es como si los Danger Four dijeran que son los Beatles”.

El periodista marcó además diferencias sustanciales entre ambos modelos. Según explicó, China exigía asociaciones con empresas locales y transferencia tecnológica para desarrollar su industria, mientras que el RIGI argentino otorga beneficios fiscales y aduaneros a las grandes inversiones sin establecer las mismas condiciones de desarrollo industrial.

También señaló que la producción de las zonas económicas especiales estaba orientada a la exportación y que China desplegó una fuerte inversión estatal en infraestructura para acompañar el proceso. En contraste, cuestionó el bajo nivel de ejecución de obra pública durante la gestión de Milei.

La diferencia central que planteó Iglesias es que China abrió espacios para la economía de mercado, pero lo hizo bajo una conducción estatal que establecía objetivos, regulaba las inversiones y orientaba el proceso productivo.

Así, la comparación elegida por Caputo deja planteada una paradoja dentro del propio discurso oficial: mientras Milei presenta al Estado como un obstáculo para el desarrollo y reivindica una reducción drástica de su intervención, su ministro de Economía utiliza como ejemplo exitoso a una experiencia en la que el Estado tuvo un papel decisivo en la planificación, la infraestructura y la orientación de las inversiones.

La pregunta que quedó flotando después de la exposición de Caputo es inevitable: si el ejemplo para defender el modelo libertario es Shenzhen, ¿qué parte del modelo chino está dispuesto a reconocer el Gobierno?

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