En medio de la crisis económica, la caída del poder adquisitivo y las dificultades de millones de familias para cubrir sus necesidades básicas, el Presidente descalificó a quienes advierten que sus ingresos no alcanzan hasta fin de mes. “¿Cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, ironizó ante empresarios del sector energético.
Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica tras burlarse de la realidad que atraviesan miles de hogares argentinos. Durante su discurso en la Argentina Oil & Gas Expo Patagonia 2026, en Neuquén, el mandatario calificó como “una pelotudez del tamaño de una casa” la afirmación de que dos tercios de la población no llegan al día 20 con dinero suficiente para afrontar sus gastos.
Lejos de mostrar preocupación por las dificultades económicas de las familias, el Presidente recurrió a la ironía para desacreditar una problemática que afecta la alimentación, el pago de servicios y la capacidad de llegar a fin de mes sin endeudarse. “Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, lanzó ante los empresarios presentes.
La pregunta presidencial ignora una realidad cotidiana: no llegar a fin de mes no significa dejar de existir ni pasar diez días sin ingerir alimentos, sino sobrevivir a costa de endeudarse, recortar gastos esenciales, postergar medicamentos, reducir el consumo de comida o depender de familiares y redes de asistencia.
Los números que contradicen el discurso presidencial
El cuestionamiento de Milei se produjo en un contexto de dificultades para sostener el consumo y afrontar los gastos básicos. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix citado por distintos medios, el 65,3% de los encuestados agota sus ingresos a más tardar el día 20. La proporción asciende al 72% entre los menores de 40 años y al 83,3% en los sectores de menores ingresos, de acuerdo con los datos difundidos por Página/12.
A esto se suma el deterioro del consumo: las ventas minoristas de las pymes para el Día de la Madre registraron una nueva caída interanual, acumulando cinco retrocesos consecutivos para esa fecha. El endeudamiento familiar y las dificultades para cubrir los gastos cotidianos también aparecen entre las principales señales de tensión económica.
Frente a estos indicadores, el Presidente eligió atacar a quienes exponen las dificultades sociales y atribuir esas afirmaciones al kirchnerismo y a los medios de comunicación. También cargó contra sus adversarios con insultos y defendió el ajuste fiscal como parte de su programa económico.
Ajuste, pérdida de poder adquisitivo y descalificaciones
Mientras el Gobierno reivindica el equilibrio de las cuentas públicas y proyecta un futuro de crecimiento impulsado por las inversiones energéticas, millones de hogares enfrentan el desafío inmediato de pagar las cuentas, comprar alimentos y sostener sus ingresos hasta el próximo salario.
La contradicción entre las promesas oficiales y las dificultades que expresan las familias vuelve a instalar una discusión central: la estabilidad macroeconómica no garantiza, por sí sola, que los ingresos alcancen para cubrir las necesidades básicas.
En lugar de explicar cómo su política económica permitirá recomponer el poder adquisitivo y aliviar la situación de los hogares, Milei optó por ridiculizar la expresión “no llegar a fin de mes”. Una frase que puede discutirse en términos estadísticos, pero que describe una experiencia concreta para quienes deben recurrir al crédito, recortar consumos o postergar pagos para sobrevivir.
La pregunta no es cómo hacen los argentinos para pasar diez días sin comer, sino por qué tantos hogares deben endeudarse y ajustar hasta lo indispensable para llegar al próximo sueldo. Una realidad que no desaparece con insultos, ironías ni descalificaciones presidenciales.